miércoles, junio 16, 2021

De Dinamarca llega un barco cargado con...




 Lecturas de papel

 

De Dinamarca llega un barco cargado con …

 

Juan Guerrero (*) 

 

  Por estos días leí una noticia donde se indica que en Dinamarca están desarrollando un proyecto, para incorporar a las bibliotecas del país, donde usarán a personas como ‘libros humanos’, con la finalidad de superar los problemas de xenofobia, adicciones, y demás fobias entre la población. 

 

  La idea es que las personas-libros, escogidas para el proyecto, asuman su rol como instrumento de comunicación y se conviertan en ‘títulos’. Así, encontrarán los usuarios títulos, como: ‘Refugiado’, ‘Desempleado’, ‘Bipolar”, entre cientos de personas-libros a la espera de lectores que podrían superar, así, sus patologías, además de obtener nuevos aprendizajes y conocimientos.

 

  No se crea que esta idea sea muy novedosa y original. Ya en la época de la antigua Roma existió un acaudalado comerciante quien ayudó a surtir las bodegas de los emperadores y quien poseía una extensa propiedad, tan grande y majestuosa, que solo era superada por el mismísimo emperador.

 

  Itelio se llamaba y en su lujoso palacio cabía todo un pueblo mientras era atendido por poco más de 200 esclavos, sirvientes y asistentes. En su residencia se ofrecían banquetes todas las semanas con la asistencia del ‘jet set’ de la época. No había noble ni adinerado que no asistiera a las bacanales del acaudalado hombre de negocios del imperio.

 

  Como era la costumbre de la época, en su mansión se practicaba, como un ritual de elegancia y alta cultura, la llamada sobremesa, momento según el cual los comensales se dedicaban a tertuliar sobre los acontecimientos políticos, religiosos, musicales, deportivos, y, obviamente, sobre temas culturales y literarios del momento.

 

  Pero si Itelio era un adinerado y famoso comerciante y gentil anfitrión, era, no obstante, un personaje que, en boca de sus invitados, resultaba risible y hasta ridículo, porque era incapaz de llevar una conversación medianamente interesante sobre temas más allá de su área de conocimiento; el comercio y suministro de víveres al emperador.

 

  Por eso Itelio era blanco de burlas, chanzas y comentarios anecdóticos donde su incapacidad para tertuliar era nula y supremamente aburrida, fastidiosa y elemental.

 

  Cierta vez esos comentarios llegaron a oídos de su mayordomo quien no perdió tiempo en hacerlas saber a su amo. Preocupado por ser blanco de adversos comentarios y temeroso de perder sus vínculos con el poder imperial, el acaudalado comerciante se hundió en profundas cavilaciones para encontrar solución a su incapacidad de buen tertuliano.

 

  Hasta que cierto día dio con la solución: mandó llamar a su mayordomo y le ordenó que ingresara a la biblioteca del imperio y seleccionara, de los mejores libros de todos los tiempos, doscientos de los más actuales y comentados por sus honorables comensales.

 

  Cumplidas las órdenes de Itelio, hasta su palacio llegaron los mejores y más comentados libros de la época, entre ellos, La Odisea, La Eneida, La Ilíada, entre tantos otros. De seguidas, Itelio ordenó a su mayordomo que le entregara a cada uno de sus esclavos, un libro, con la instrucción de que se memorizara, palabra por palabra, cada obra entregada, con la firme amenaza de ser ajusticiado si la orden era desobedecida. De esta manera, a partir de ese momento, cada uno de sus esclavos dejaron de llamarse con sus antiguos nombres y pasaron a ser llamados y vistos como libros. 

 

  Las murmuraciones y comentarios de semejante idea pronto se conocieron en toda la ciudad y las ansias por ser invitados al banquete en la propiedad de Itelio, aumentaban conforme pasaban los días y semanas. Hasta que un buen día, el noble y adinerado comerciante mandó a repartir con su mayordomo, la acostumbrada invitación para un nuevo banquete, junto con la acostumbrada tertulia. Esta, se alargó hasta entrada la madrugada con el asombro de sus invitados quienes no dejaban de maravillarse al encontrar a un anfitrión tan desenvuelto, carismático y profundamente versado en infinidad de temas. El noble Favio inició la tertulia hablando del banquete que se ofreció, en la casa deldivino Odiseo, para acompañar a los amantes de su esposa, la serena Penélope. A lo que Itelio, luego de mojar sus labios en su copa de oro, ordenó a su mayordomo que llamara a Odisea. Le ordenó encontrar en su memoria el capítulo en cuestión, y de seguidas, el ‘libro’ brotó en seguras palabras los versos que seguían. De esta manera, los tertulianos quedaron boquiabiertos ante semejante revelación.

 

  Se comentaba que, en las invitaciones para sus banquetes, los nobles romanos hacían colas interminables para sentarse lo más cerca de Itelio y presenciar cómo era capaz de recitar cuanto tema de sobremesa era desarrollado en sus extraordinarias y sabias tertulias.

 

  Pero hete aquí que en cierta ocasión ocurrió un triste y lamentable percance. Fue por la época de las bacanales cuando, ya entrada la madrugada y mientras se libaba del mejor vino de su última cosecha, a Itelio, un poco embriagado en la noche estrellada, le dio por recitar los versos del ancestral poeta, Homerus. Mandó llamar a su mayordomo. –Pero mi amo, es que Ilíada está durmiendo. –¡Pues no me importa! Acto seguido, el mayordomo fue a buscar el viejo libro, pero apareció con las manos vacías. –Amo, es que Ilíada tiene un mal muy grande. Tiene dolor de estómago y no puede recitar. 

 

  Pensemos que la renovada idea de los daneses, contemple esta y otras urgencias para que su proyecto de convertir personas en libros pueda ejecutarse sin mayores contratiempos.

 

(*)  camilodeasis@hotmail.com   TW @camilodeasis   IG @camilodeasis1

jueves, junio 10, 2021

La revolución silente

 




Lecturas de papel

 

La revolución silente

 

Juan Guerrero (*) 

 

 Nada nuevo tiene el triunfo del maestro Pedro Castillo en Perú. Gana por partida doble el populismo tradicional latinoamericano y apuntala los regímenes totalitarios, tanto en Nicaragua, Cuba y Venezuela.

 

 El mal menor al que se refería Vargas Llosa, con la candidatura de Keiko Fujimori, solo iba a retardar unos años el proyecto del socialismo del siglo XXI latinoamericano. Situación que se observa en Argentina, México y Chile, donde los poderes institucionales se resisten a ser controlados por el Ejecutivo. Pero pareciera inevitable que estos tres países cedan, finalmente, a la tentación del populismo porque desde hace décadas han sido penetrados, silenciosamente, en sus áreas culturales, educativas, sociales y en la práctica de sus partidos y organizaciones políticas, a través de la tradición de ‘vida democrática’ que ejerce, bobaliconamente, cada cierto tiempo, una sucesión del poder con sus elecciones cada vez más dudosas. 

 

Como lo ha señalado de manera dramática la doctora, Hilda Molina, (ver en https://youtu.be/WbXVJ43RSQs ) neurocirujana cubana, y una de las personalidades que ha vivido en carne propia la cercanía con la cruel vida del castrismo, el proyecto del poder hegemónico es una idea del líder cubano, Fidel Castro, que se viene desarrollando desde antes del triunfo de la revolución cubana.

 

El motor esencial que obra y genera adeptos al proyecto se basa en el resentimiento, el odio, el dinero y el poder. Toda una ‘ciudad del pensamiento’ para instaurar la hegemonía de la revolución de los antivalores se encuentra enclavada en la isla caribeña. En sus instalaciones se encuentran los más destacados ideólogos, estrategas y mentes brillantes, desde hace décadas, quienes definen los perfiles de los líderes que formarán parte de los grupos que desempeñarán misiones en todos los países latinoamericanos, incluso, en Europa.

 

La estrategia principal es la suplantación de los sistemas democráticos tradicionales, de las burguesías nacionales, usando las estrategias políticas de elecciones institucionales, para iniciar el desmantelamiento del Estado republicano y democrático. Ocurrió en Nicaragua y también en Venezuela, donde se hace casi imposible recuperar la institucionalidad democrática porque el control del poder es hegemónico y totalitario, a tal grado que la estructura institucional militar/policial y de inteligencia, ha sido absolutamente copada y controlada desde el propio centro del real poder, que se encuentra en La Habana. A su vez, esta nación cuenta con el respaldo de Rusia, China, Irán, Siria y Corea del Norte, que actúan de manera monolítica y entre ellas se aseguran una constante asistencia. Este es parte del esquema que se está buscando implantar para el resto de los países latinoamericanos.

 

  Porque ya no es el control de Venezuela, sola, o de Nicaragua, sola, o Bolivia, sola. Es la agrupación de estospaíses en un sólido bloque que llevaría la destrucción definitiva de la cultura occidental como tal, y la instauración de la revolución de los llamados antivalores.

 

  No es casual que el líder peruano, Pedro Castillo, sea un maestro de escuela rural. Tampoco que tenga en su plataforma como guía política las reivindicaciones de los olvidados, los desclasados, los apartados, es decir; el accionar del odio de clase, el resentimiento social oculto y las ansías de poder y uso del dinero como reclamo para implantar la llamada ‘justicia social’. Veremos, dolorosamente, en los venideros meses, cómo en este país, como ocurrió en Venezuela o Nicaragua, se desencadenará el desmantelamiento progresivo de sus instituciones y la improductividad de sus industrias, con el inevitable empobrecimiento de su población.

 

 En algunos artículos hemos venido escribiendo sobre este asunto de la ‘revolución silente’ que se inició en los años 60. Al comienzo se creía que imitando la lucha armada cubana era factible la toma del poder. Sin embargo, las sucesivas derrotas de los grupos castristas junto con los movimientos nacionalistas, llevaron a la derrota, no solo en América Latina, también en África y el Medio Oriente. El cambio de estrategia, que requería de tiempo y formación de líderes, representa, hoy, una evidente victoria de esa estrategia que tiene como centro de pensamiento a Cuba y sus referentes teóricos internacionales, en el Foro de Sao Paulo y el Grupo de Puebla.

 

  No. Esto que escribimos no son ‘teorías conspirativas’ ni tampoco ideas al garete de pensamiento derechista. Es una realidad que cada día cobra más sentido y coherencia en la medida que se van cumpliendo los postulados que fueron discutidos en múltiples foros, encuentros, escritos, libros y documentos, la mayoría de ellos, insertos por sus protagonistas en los medios impresos y las redes sociales.

 

Creo que la única posibilidad de revertir este avance de la revolución silente y de los anti valores, es facilitar a las sociedades y gobiernos democráticos occidentales, proyectos que permitan a los grupos sociales y las inmensas áreas poblacionales desasistidas del continente americano, elacceso a la educación en valores (el desarrollo del pensamiento complejo), la asistencia sociosanitaria, alimentaria y de empleos. Superar la marginalidad mental y el empobrecimiento de millones de seres humanos, será la única posibilidad de evitar el avance del odio y del resentimiento social, llamado socialismo del siglo XXI.

 

(*)  camilodeasis@hotmail.com   TW @camilodeasis   IG @camilodeasis1





miércoles, junio 09, 2021

Para celebrar a Ramos Sucre

 José Antonio Ramos Sucre. (Cumaná, 9 de junio de 1890 - Ginebra, 13 de junio de 1930)

JG. Caracas, 1977

con tu traje oscuro caminabas por las calles de caracas/ 

hoy yo hago lo mismo    solo que tú viniste antes/

y tus pasos se han perdido entre calles

llenas de asfalto

con risas desenfrenadas que te descomponían los oídos/

entre las huellas de nuevos caminantes

    triste tu vida    qué se le va a hacer    hoy te leo/

ramos sucre

y te mueves con las olas que dibujaste/

hace ya largo tiempo    que hoy sin embargo me mojan/

beatriz debe estar en ti    qué cosa    me pareció verte cierto/

día de espaldas

entre la gente que rebuscaban viejos libros/

en una improvisada librería en el silencio/

te fuiste con las imágenes    te fundiste en ellas/

te quedaste varado en el camino 

murmurando algo en latín o griego 

    ya no tienes tiempo ni historia ni edad 

tan solo un poco de desierto hay en ti    la mirada/

de una mujer como una sombra destartalada/

que hace ya largo tiempo

te olvidó

hoy sin embargo existen un poco las mismas cosas/

un poco de negro    un poco de esa misma soledad    cierta/

tendencia a la muerte     un poco de lobos enfurecidos/

tal vez más/

queda sin embargo el mismo mar    ese paisaje marino/

con las olas que algo te movieron 

todo ha cambiado    aunque un poco 

a tu entierro fue el emperador de china 

y un mandarín    por las calles apareció la jauría/

botando fuego en los ojos

y el oso pardo    y te enterraron

y contigo se fueron ellos también 

con la negra nieve te fuiste    entre juncos

con las vacías tinieblas

    ahora todo ha cambiado ramos sucre    aunque un poco/

qué se le va a hacer


(Foto: Google)


jueves, junio 03, 2021

El daño ontológico a los venezolanos

 



Lecturas de papel

 

El daño ontológico a los venezolanos

 

Juan Guerrero (*) 

 

  El sector donde vivo es una zona rural, a las afueras de una pequeña ciudad. La urbanización apenas tiene 29 casas, de ellas 5 están desocupadas, sus dueños emigraron hace ya varios años. Quedamos 24 vecinos, de ellos, en otros 5 hogares apenas viven una o dos personas. En la práctica quedamos 19 familias quienes, sin darnos cuenta, hemos construido una pequeña ‘burbuja de seguridad’ para resguardarnos. La vida está, ciertamente, detenida en la única calle donde toca vernos las caras una que otra vez. Algunos han decidido desarrollar actividades deportivas y se lanzan a jugar volibol, hacen asados y parrillas, se entretienen y buscan hacer con sus hijos pequeños huertos familiares.

  La idea es perpetuar los valores y principios de solidaridad, trabajo en grupo, afirmar los afectos. En resumen, mantener vivos los ancestrales lazos que hermanan en eso que se llama ‘venezolanía’ y que es común para cualquier habitante de una real y verdadera nación.

 

  Todos permanecemos encerrados en un espacio físico que no excede los 100 metros lineales por 50 de ancho. A ese espacio se nos ha reducido nuestro país, nuestra nación, nuestra república. Más allá de esos límites existe eso que han dado en llamar, ‘el no-país’ o ‘ex país”. Vivimos en medio de una muralla que es la cerca perimetral coronada por seis alambres energizados, con una vigilancia de 24 horas, que realizan dos personas que no duermen o lo hacen muy mal, para que nosotros podamos seguir pensando que vivimos como Dios manda.

 

Como comunidad no tenemos mayores dolores de cabeza salvo las cuotas extras para cancelar los sueldos a los vigilantes, o el servicio y mantenimiento del portón de entrada de los vehículos, o las pequeñas refriegas de quienes cantan a medianoche mientras asan carnes y escuchan música a alto volumen. 

 

  Nos despiertan los cantos de los pájaros al amanecer y las lluvias que anuncian el invierno del trópico. –Somos privilegiados, al menos eso pienso. Pero también pienso que hay algo por dentro que se ha ido al fondo, se ha hecho trizas. Queda una añoranza por saber que ‘algo no se alimenta, que ha quedado en el puro esqueleto. Es que todos los meses, todas las semanas, todos los días, todas las horas parecen iguales. Uno se siente detenido espiritualmente en medio de una sabana, en la mera pampa, pues. Vive a cielo abierto, sin ayer ni mañana. 

 

  Los venezolanos que habitamos el territorio físico, somos eso, pisatarios de una tierra. En mi caso, como lo describo, habito un espacio inventado, porque no sé con certeza lo que ocurre en realidad más allá de 100 metros, hasta el portón de entrada/salida. Los vecinos se esfuerzan en mantener viva su cotidianidad, su día a día como le llaman. Pero todos sabemos que vivimos un auto engaño. Por eso duele tanto el alma, el ser de cada quien. Cada día se nos enflaquece el ser y se disminuye. Las alegrías verdaderas, esas que generan carcajadas desde las mismas entrañas, se han quedado tapadas por las mascarillas y apenas se escuchan risas pasajeras o dibujadas en caritas amarillas de las pantallas cibernéticas.

 

  No hay razones de vida que impliquen plenitud que colme el alma. Nuestro ser ha emigrado más allá de nuestras carnes. Acaso queda esta malograda andanza para un bodegón, para un mercadillo, hasta una destartalada panadería, buscando en nuestra incertidumbre de un miserable sueldo, completar para adquirir alimentos, medicinas. En eso se nos pasa la vida.

 

El empobrecimiento de nuestro ser es absoluto. Está malogrado, ha quedado fragmentado en medio de tanto miedo, tanto desgaste físico por tanto reclamo, tanta protesta, tanto grito organizado por tanta muerte injusta, tanto atropello, tanto vejamen.

 

  He leído hace pocos días un ensayo sobre la violencia antropológica contra los venezolanos, los maltratos a la condición humana, el miedo y la incertidumbre De cierto todo eso y más que se ha evidenciado y demostrado con documentación y denuncias de quienes lo han sufrido; esto que indico, tiene otra herida que va más al fondo: la llaga que deja en la intimidad del ser venezolano la experiencia de poco más de 20 años, en el maltrato a su condición de ciudadano de una república, sus ancestrales principios, valores y su ética de vida cívica. Es más que un intenso insomnio y alteración psicológica y neurológica, que ha desatado tanto suicidio.

 

  El maltrato al ser nacional y su cotidianidad es un padecimiento que tardará décadas en sanar. El socialismo del siglo XXI nos arrebató el alma, nos descuartizó el ser, la intimidad del silencio y la ternura en la mirada.

 

La patología, el morbo son el mal del nuevo siglo implantado en el ser del venezolano por la revolución nacional socialista, llamado chavizmopara perpetuarse en el poder. Una sociedad diezmada, quebrada y alterada en el centro de su ética/estética, de su ser y hacer.

 

  Quienes sobrevivimos en este territorio inhóspito, dividido en zonas estratégicas para el pillaje, el narcotráfico y los campamentos de minería ilegal y terrorismo, ya no tenemos más que ofrendar a la libertad, salvo nuestros indefensos cuerpos y la palabra imposible, que se niega a claudicar, que sigue resistiendo, aunque no sepa para qué seguir viviendo en medio de tanta tragedia y crueldad.

 

(*)  camilodeasis@hotmail.com   TW @camilodeasis   IG @camilodeasis1

miércoles, mayo 12, 2021

La voz de la noche




 Lecturas de papel

 

La voz de la noche

 

Juan Guerrero (*) 

 

                                                                                                       La poesía es un hacer noche hacia 

                                                                                                                                         la consecución de una claridad 

                                                                                                                                         distinta y otra. Hanni Ossott

 

 

Nos vimos por última vez en Londres. Venía ella de una corta estada en la Atenas de nuestros antiguos ritos. Finalizaban los años setenta y se iniciaba una nueva década. Tristemente. Apenas días antes John Lennon fallecía en la noche oscura de Nueva York.

 

Su casa en las afueras de la ciudad era sencilla. Desde la ventana de la sala se apreciaba un pequeño lago dentro de un extenso jardín. El contraste entre los colores de las flores y el verde de una grama exquisitamente cuidada iluminó nuestra conversación. Manuel nos acompañó apenas unos minutos mientras terminaba la redacción de su tesis sobre el Benemérito dictador venezolano. Largo y amoroso fue nuestro encuentro. De acentuados temas donde Grecia y lo helénico contrastaban con su atropellado y breve tiempo que soportó entre amores fatuos y amistades reencontradas.

 

Después hablamos de Rilke, su pasión, y mi visita al castillo de Miramar, en Duinoal extremo norte de Italia. En lo alto del castillo se aprecia el puerto de la ciudad gris, triste y fría que es Trieste. Ciudad que formó parte del imperio austrohúngaro. Después de la guerra Italia la anexó a su suelo. Ellos, sin embargo, siguen llamándose triestinos. Sienten que su patria es la ciudad. También le comenté que visité en Florencia, cerca del Arno, el edificio donde Rilkevivió corto tiempo, y subía por la hermosa escalera de caracol.

 

Nos conocimos mientras estudiaba en la emblemática, contestataria, clandestina e insufrible Escuela de Letras de la Universidad Central de Venezuela. Allí, apenas finalizada la toma de la universidad y de la escuela, donde estudiantes y profesores llevaron adelante la reforma universitaria, HanniOssott (1946-2002) iniciaba su experiencia como docente y lograba publicar sus iniciales textos poéticos. Su mirada la encontraba mientras la buscaba por las aulas.

 

Ella me enseñó el gusto que se siente al leer a Borges. Se degusta, se digieren y alimentan sus palabras. Amargas algunas, otras dulcísimas. Misteriosas cuando narra en El jardín de senderos que se bifurcan. Abrillantadas aquellas que riman mientras la imagen nos lleva al fondo de la noche. Esa de tigres y espejos. Su noche. También la noche de Hanni. Esa de tanta luz. Incandescente y casi lacerante. Esa del poeta. Porque en la noche anida siempre una claridad que inaugura mañanas.

 

Con ella y mientras almorzábamos en su apartamento caraqueño, descifrábamos las imágenes rilkeanas. Esa levedad en la construcción de una poética que viene también de la noche del alma. Noche donde todo es claridad, luz contrastada. Largas noches de un tiempo que siempre será eternidad. La palabra poética de Hanni está también en lo que ella fue: evasiva y curva en su discurso amoroso. De líneas ondulantes tan semejantes a Virginia Woolf.

Era la época, el tiempo de la violencia urbana, de la salsa de Fania y de un joven Alí Primera. Todo era una misma pasión. Convivíamos, había espacio para todo y para todos. Existía un rito sacro, pulcro por la lectura de Rilke y de Marx. Convivían Mircea Eliade y Freud. Se daban la mano, Mao y Carlos Castaneda. Ángel Rama, Nelson Osorio y Cornejo Polar actualizaban las teorías de Mariátegui. Se releía a Todas las sangres de Arguedas. Pero siempre la palabra era el centro, ella tendía puentes entre el estructuralismo y el materialismo dialéctico, entre el psicoanálisis junguiano y las nuevas propuestas de la lingüística generativa y transformacional de los adelantados de Chomsky.

 

El mundo era nuestro a través de la lectura y la poesía nos pertenecía en su noche. Esa de Hanni, mientras furtivamente escapaba por las mañanas a la librería Lectura para adueñarse de nuevos títulos.

 

Su obra está allí, ofrecida a todos: Espacios para decir lo mismo, 1974; Espacios en disolución, 1976; Formas en el sueño figuran infinitos, de 1976. También, Memoria en ausencia de imagen, memoria del cuerpo, 1979; Hasta que llegue el día y huyan las sombras, 1983; El reino donde la noche se abre, 1987; Cielo, tu arco grande, 1989; Imágenes, voces y visiones, 1987; Casa de agua y de sombras, 1992; El circo roto, 1996.

 

La exquisita traducción que realizó de las Elegías de Duino, de Rilke, es una recreación del universo poético de este compañero inseparable de Hanni. Su traducción es posiblemente una de las mejores realizadas hasta el presente.

 

Con ella ha partido al centro de la noche poética una voz tan cercana a la vida, una mirada azul de límpidos abrazos, un cuerpo lleno de ausencias compartidas, y una misma lágrima. Tan cercana, tan amiga.

 

(*)  camilodeasis@hotmail.com   TW @camilodeasis   Ig @camilodeasis1

 

viernes, abril 30, 2021

La literatura venezolana, hoy




 Lecturas de papel

 

La poesía venezolana, hoy

 

Juan Guerrero (*) 

 

 El ‘secreto mejor guardado del Caribe’ acaso sea la poesía venezolana que se escribe por estos tiempos. Tanto de finales del siglo pasado como estos que inician el nuevo siglo y que están marcados por la pandemia. 

 

  La poesía venezolana, hoy, está abordando nuevas temáticas e incorporando otros lenguajes para establecer una suerte de narrativas poéticas de incomparable originalidad. No escapa a ello los aportes de quienes han debido huir del país y refugiarse en otros espacios. De eso nos viene el tema del exilio junto con las experiencias personales que se están viviendo.

 

  Pero quienes permanecen en la geografía nacional, experimentan las otras experiencias, los ‘insilios’ propios que dan como resultado una particular manera de hablas poéticas donde se aborda la vida desde la misma esencia de la pura realidad o en otros, desde la cotidianidad de los extremos, la misma vida marginada, de eso que va quedando y que aún tiene reflejos de cierta sustancia llamada vida, memoria, y tal vez olvido.

 

  Apenas mostraré dos ejemplos de esto que indicamos. Uno de ellos viene marcado por la poética de, Carmen Rosa Orozco (San Juan de Colón, 1978). Pocas veces en la poesía venezolana una escritora se ha atrevido a mostrar la realidad, poetizando con tanta fuerza y dureza en sus imágenes un mundo, o submundo, como el de la prostitución y la vida prostituida, sus entornos y la mirada que detalla cada sentimiento.

 

  Son resplandores, acaso instantes de lucidez que iluminan ángulos donde ellas logran un respiro y nos dicen que son seres humanos, que están ahí, en la otra fosa mientras ahogan sus llantos, entre sudores, semen y pases de cocaína.

 

El discurso poético de Orozco es lacerante, despelleja lo poco de virginidad que queda en nuestra ingenuidad como amantes. Todo principio, todo valor queda aniquilado por la transacción a la que se llega; acostarse con un extraño por unas patas de pollo, por un kilo de harina precocida, por un trago de ron.

 

 Así habla en su poesía, Carmen Rosa Orozco: “Están esas/ putas de la calle, que/ miden las aceras a punta/ de/ hambre y desarraigo:/ con un brazo lleno de/ saliva compré una/ harina leudante/ Robinson,/ con mis piernas/ forcejeadas alcanzó para/ un kilo de espaguetis/ Sindoni, mis senos/ estrujados rindieron/ para un cartón de/ huevos y dos kilos de/ arroz tradicional Mary,/ los/ moretones en mi cuello/ cubrieron las hortalizas,/ mis nalgas manoseadas/ se ofertaron por/ dos kilos de harina para/ arepas marca Candor (la/ colombiana y suavecita),/ por último, mi/ vagina estremecida por/ un pene que la compra/ sin altibajos en/ DólarToday bastó para/ las/ proteínas de origen/ animal de la semana/ (algo de carne molida, patas de pollo para el/ colágeno con las cuales/ logre alargar esta/ miserable juventud,/ vísceras para los/ abuelos,/ recortes externos para/ las tías, muslos de pollo/ para los niños), mi boca/ quedó sedienta por/ los hombres que no me/ amaron y como una puta/ triste de la calle los/ borrachos recorren la/ muy triste geografía/ anatómica de mi puto/ cuerpo hecho/ escombros, huesos y/ llanto que/ nadie oirá, me salgo a/ vender por unos billetes/ que no son de/ Monopolio, hay muchos/ en/ casa, nunca le puse/ precio a mis besos/ porque después de estar/ rota, mil veces rota,/ perdí/ las ganas de besar.” (Fragmento de, Los días asincrónicos de Tina)

 

  No, no hay metáforas, no hay rima ni cadencia. Solo un largo discurso que deja al lector en un silencio infinito. El ritmo poético en parte se entrecorta, se quiebra, se fractura entre imágenes que caen desordenadamente, entre pedazos de tinte, perfumes y olores fétidos. Quizás sea la propia putrefacción de un espacio, más que carnal y de amantes, este que los ojos ven cada día; el país que fue y que es.

 

  La otra referencia es la de un joven escritor, Elio Alejandro Espósito Castillo. Con 22 años, este joven residenciado en Caracas, se alzó con el premio del V Concurso de Poesía Descubriendo Poetas, donde tuve el privilegio de ser miembro del jurado. Con su libro Cotidiano, “resalta la cotidianidad como hecho trascendente y mantiene una unidad temática donde el uso del lenguaje, en momentos recreado, aporta un juego de ‘hablas’ significativo que enriquece los fundamentos idiomáticos. Se evidencia un uso del lenguaje suficientemente soportado en prácticas de complejas lecturas que llevan al autor a recrear y construir una voz poética de rasgos y juegos metafóricos propios”. Dice en parte del veredicto.

 

 De su libro presentamos dos textos: A los perros. Las lámparas nuevas del barrio acabaron/ con las noches de luna y/ pasos nocturnos. Las seis de/ la tarde se hacen permanentes hasta las/ seis de la mañana, igual que las/ goteras, la mortadela en el pan y el/ café recién colado en/ la mañana, acompañado del/ lucero en el poco cielo que/ se alcanza a ver desde la batea./ Mejor vaciar la olla/ debajo del hueco antes/ de que los zancudos prendan su rumba./ Las lámparas ya no se apagan, ni/ permiten el sueño de mi ventana que/ es ahora plata mientras me canto.” 

 

  Es una poética directa, a veces seca, donde las imágenes son certeras o se dibujan en medio de lo absurdo de la vida y su incertidumbre. Esa que vive el poeta y donde existimos en medio de nuestras tribulaciones, como en este otro: “Parada. petarepetarepetare/ el joven de piel tostada y labios rosas/ se aferra con fuerza a la puerta del vagón superficial/ el cabello rizado y cobrizo/ la canción eterna de trovador/ sequeda?dalehijosiguedelargo/ el mocho sentado adelante/ menortequedasaquíconmigoysiguespalanteunacuadra/ el nene se baja/ unplacervarón dice el mocho con una muleta de madera y otra de aluminio/ (y una bolsa de barriletes)/ un niño meando una pared/ se montan/ avanzan/ dalemenorcorre y se ríe el rapsoda/ los ojos de amor cuando ve a una muchacha/ el niño abre los ojos con fuerza/ dóndesequedaseñorita?/ enchacaopetarepetarepetare/ la camisa le queda grande/ no sufre de calores/ el chofer chorrea y destila sudores desde su pecho/ el piso del carruaje deja ver el asfalto/ notengopasajemevasadejarmontarono?/ hijodéjamelaporquí/ dios la bendiga, muchacha/ petarepetarepetare/ y los labios se curvan en sueños de siempre.”

  El país, hoy, cuenta sus historias, su vida fracturada y su crueldad, pero también su memoria amorosa y solidaria, en la eterna voz de su poesía y sus poetas.

 

(*) camilodeasis@hotmail.com   TW @camilodeasis   IG @camilodeasis1