miércoles, abril 15, 2020

Historia de los días sin prisa


Lecturas de papel

Historia de los días sin prisa

Juan Guerrero (*) 


  Ahora cuando el mundo se ha detenido y muchos quisieran bajarse para vivir momentos más placenteros y normales, me acuerdo del Decamerón del Boccaccio (1313-1375) escrito en los años de la peste negra (bubónica) que arrasó Florencia y obligó a la población a vivir un encierro muy similar a este que ahora padecemos en el siglo XXI.

  Por aquellos tiempos del siglo XIV los temas que sirvieron para que Boccaccio armara sus historias fueron el vicio, la envidia, el mercantilismo de la época, la virtud, la alegría, el amor, e indudablemente el erotismo como fuerza de vida que movía y mueve la humanidad.j

  En boca de sus personajes se mueven las historias contadas por siete mujeres y tres hombres, quienes se turnan para contarse sus experiencias en su encierro florentino. Como entonces, ahora leo diariamente por las redes sociales las pequeñas historias de cientos de anónimos (y no tan anónimos) quienes describen en su anormal cotidianidad sus experiencias de vida.

  De todas esas vivencias que forman la cotidianidad del aquí y el ahora resalta, a más de las continuas quejas y sufrimientos –muy dolorosos- la vida plana y fútil de quienal verse confinado a las cuatro paredes de su encierro, le asombra y estremece encontrarse consigo mismo en ese espejo de darse cuenta de su pequeñez humana. Vidas que han estado funcionando de manera automática, en lo externo, sin darle mayor importancia a las cosas sencillas y simples de la existencia. Por eso les asusta encontrarse con su sombra, con su silencio y en su soledad.

  Porque antes como ahora la peste causa estragos, no tanto en la enfermedad como tal, sino en las posteriores consecuencias que trae la incertidumbre de sabernos seres humanos débiles en nuestra individualidad.

  Contrario a las reflexiones que hicieron los pensadores después de la II Guerra mundial, como Fromm, al indicar que sería el amor la fuerza que iba a motorizar la vida del hombre en el siglo XX, creo que para este nuevo tiempo son la solidaridad y la compasión los valores y principios que formarán parte del nuevo vocabulario en manos del liderazgo que deberá adecuarse a este nuevo ciudadano. Porque ha sido el aporte ciudadano en funciones sanitarias, de resguardo y en las emergencias la herramienta fundamental para hacer frente a la pandemia. Los líderes de todos los sectores y en todos los países, unos más que otros, se han visto desbordados, desplazados al indicar medidas paliativas y desgastadas, que se han traducido en miles de contagiados y muertos. Porque han asumido la peste desde una visión política de la situación, o en todo caso economicista al punto de leer locuras, como “Los abuelos deberían sacrificarse y dejarse morir para salvar la economía” Dan Patrick, vicepresidente del estado de Texas, EE.UU.

  La solidaridad como la compasión están siendo impulsados por los grupos humanitarios en todo el mundo, a través de organizaciones no gubernamentales. De ese trabajo quedará como aporte a la humanidad, una mayor empatía en los ciudadanos para sentirse acompañados, amparados. Las muestras de solidaridad, las expresiones de compasión con el semejante estremecen hasta las lágrimas y nos llevan a tener confianza en la humanidad, en los jóvenes en todo el mundo.

  Esta peste nos está haciendo en el día a día más compasivos y solidarios. Ahora existe una población más inspirada en la comprensión del mundo como una sola humanidad. El concepto divisionista impuesto, para entender al mundo como Occidente y Oriente, ha terminado. Progresivamente la integración de estas realidades se hará una sola y la humanidad se orientará a un tiempo de mayor elevación moral, ética y espiritual. 

  Así como en el Decamerón del Boccaccio, donde las historias que cuentan sus personajes conmueven y alegran la vida por su ingenio, fortaleza y el saberse afortunados por seguir vivos para amar y seguir adelante. La peste de este siglo nos sigue indicando que no queda otro camino para el ser humano que seguir su instinto de supervivencia, que vendrán, inevitablemente, cambios en todos los aspectos de la vida.

  El mundo de los próximos meses y años cambiará sustancialmente en sus relaciones humanas, políticas, económicas, estratégicas y hasta de visión religiosa. No podría afirmar que el liderazgo actual no sirve. Es que este nuevo escenario de un mundo definitivamente integrado, integral e integrador (no globalizado ni mundializado) de una sociedad que afirma su civilidad, exige líderes en todos sus órdenes capacitados y a la altura de este renovado miembro de la sociedad. Los grupos, los equipos de trabajo transdisciplinarios son ahora los llamados a construir ese nuevo orden social, humano, solidario y compasivo.

  Como en el Decamerón seguirá siendo la vida erótica –entendida como fuerza esencial de vidajunto con la solidaridad y la compasión, el impulso consciente que moverá al mundo en su infinito hacer, amar y vivir.

(*)  camilodeasis@hotmail.com   TW @camilodeasis   IG @camilodeasis1 



miércoles, abril 08, 2020

El negocio del miedo



La propaganda del partido comunista chino dejó colar, estratégicamente, unas cuantas imágenes que permitían claramente apreciar cómo desfallecían en media calle algunas personas en Wuhan. Después, los siguientes días fueron imágenes con cientos de miles de chinos con mascarillas, inmensos camiones rociando un extraño líquido por las calles, y muchas otras con jeringas, gasas, camillas, policías, gritos y desesperación.

  Eso desató la estampida sobre los países asiáticos, occidente y el resto del mundo. La intensidad de las imágenes inundando al mundo de miedo, tanto la realidad virtual de las redes sociales como la realidad real de las calles que progresivamente se vaciaban de ciudadanos y vehículos mientras los hospitales se abarrotaban de enfermos y moribundos, disparó la tragedia que se deseaba: el miedo de la pandemia que, suspicazmente, la Organización Mundial de la Salud no tardó en declararla oficialmente como tal.

  Porque si existe un real y verdadero miedo del hombre a algo semejante a la muerte, es precisamente el ancestral y espeluznante pavor al contagio que trae consigo la peste. Pero esta peste, llamada ahora coronavirus, covid-19 o virus chino, revela un mal mucho más peligroso, cavernícola y profundamente contagioso: el miedo atávico que desata el hombre-masa estando en el poder.

  Ya el filósofo español, José Ortega y Gasset, en su revelador libro La rebelión de las masas advirtió de la tragedia que para la humanidad significan los autoritarismos, totalitarismos y la pequeñez humana en los líderes y dirigentes al frente de gobiernos orientados, bien sea de izquierda o de derecha, al control social usando el miedo como estrategia de Estado. Les llamó “hemiplejía moral” a esa visión reduccionista de quienes se acostumbran ver el mundo, sea desde el ojo derecho o con el izquierdo. Es, en palabras del filósofo, “una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil” dentro de la ratonera que implica ser un hombre-masa.

 Porque el miedo que recubre esta peste del siglo XXI tiene implicaciones, no tanto económicas y políticas, sino básicamente morales y éticas. Es el manejo estratégico del poder en el liderazgo mundial sobre la ignorancia de la muchedumbre (mass-media) para apalancar el surgimiento del control sobre extensas poblaciones en la instauración de la sociedad de la servidumbre

He revisado recientemente las intervenciones de un joven activista de los derechos civiles de origen chino, Yuan Lee, quien a sus 28 años está arriesgando su vida para denunciar al Estado chino y su camarilla del comité central del partido comunista. Si bien indica, con supuestas pruebas, el origen del virus en un laboratorio de la ciudad de Wuhan, lo que llama la atención es su vehemencia al desnudar a la jerarquía comunista china como promotora de la represión de la sociedad china (cerca de 80 millones de asesinados desde la instauración del comunismo en China) y su inmenso poder para el control social.

  Y precisamente la característica para mantener controlada a la población, y sobre manera a la “masa”, es el miedo. El ancestral y terrible temor al contagio. Creo que el liderazgo mundial, sea de izquierda o derecha, se está aferrando a esta pandemia, unos para afianzar su influencia sobre extensas poblaciones, otros para expandir sus productos farmacéuticos, y otros más, para controlar sus pequeñas parcelas de influencias. Por eso, los próximos años encontrarán un mundo mucho más aislado, distante físicamente, pero a la vez más cercano, familiar, vinculado e “informado virtualmente.

Si los procesos de enseñanza-aprendizaje, los modelos educativos no se adecúan a las nuevas tecnologías, si los gobiernos no acercan a sus ciudadanos a los procesos pedagógicos con base en cambios significativos sobre la libertad individual y principios de solidaridad y libertad y respeto a las comunidades, tendremos estados mucho más proclives al autoritarismo y al totalitarismo. Gobiernos que impondrán a sus ciudadanos más restricciones, regulaciones para el tránsito y circulación, el acceso a redes sociales, entre un mar de nuevas restricciones que se mostrarán en ordenanzas municipales, decretos departamentales y leyes draconianas nacionales y federales.

El modelo de la sociedad de la servidumbre, hecho en China, se está expandiendo gradualmente a otras partes. Europa, con el pretexto de la pandemia, verá en los próximos meses y años el nacimiento de controles más estrictos en su población. Ya lo observamos en la censura que se impone a los medios de comunicación. En Latinoamérica, la tendencia será un reagrupamiento de las fuerzas de la izquierda radical en su afán de demoler estados democráticos, como en Chile, Colombia, México o Perú, para ensayar modelos de estados que posiblemente fusionarán para establecer regímenes únicos, autoritarios y totalitarios. Venezuela ya se encuentra en fase de transición para una sociedad francamente servil y absolutamente controlada. Los controles y restricciones sociales establecidos desde hace años contra la población, y que han llevado a la escasez de los servicios públicos, como electricidad, agua potable, gas, telefonía e Internet, han sido ensayos que ahora, con la restricción de los combustibles, impiden de hecho el tránsito ciudadano más allá de 50 kilómetros de su entorno. Estas restricciones, aunado a la descomunal y mortífera proliferación de la delincuencia, ahuyentaron desde hace años el turismo. Indicamos esto porque de tanto mal y terror con esta pandemia, que tiene en la movilidad social (transporte) su agente de difusión, nos ha protegido indirectamente. Pero el venezolano vive, desde hace varios años, en una permanente “cuarentena social” de miedo, terror y constante incertidumbre.

(*)  camilodeasis@hotmail.com   TW @camilodeasis  IG @camilodeasis1 

miércoles, abril 01, 2020

Hecho en China



  Digámoslo de manera sarcástica: en China dejaron libre un murciélago que vivía encerrado en un laboratorio, y un chinito lo cazó y se lo comió. Sobre esto puede el lector, si así lo desea, indagar en una noticia (ver: https://youtu.be/FdZr59QC-E8 ) aparecida en la televisión italiana, en 2015, sobre experimentos adelantados por los chinos.

  Tan semejante es esa realidad a esta que ahora experimentamos, que sorprende y estremece la razón y el alma. Y es que más allá de las catastróficas consecuencias que desató para la humanidad este desafortunado “desliz chino” con tantas muertes de inocentes-que para muchos estrategas chinos, …y no tan chinos, son apenas daños colaterales- lo cierto es que ahora resulta una verdadera incertidumbre saber cómo saldremos de este macabro ensayo de la ingeniería genética asiática.

  Pensando en un reordenamiento global del poder mundial, es claro que el Estado comunista chino está buscando acentuar su presencia en Occidente y para ello, esta circunstancia de una pandemia mundial, le permite posicionarse aún más, tanto por poseer el arma letal más mortífera, su propia población, organizada y en aumento (poco más de 1.395.380.000 habitantes), como por su creciente industria de biotecnología, aeroespacial, robótica y cibernética.

  China emerge de este desastre en mejores condiciones económico-financieras que los EE.UU., la Unión Europea y Rusia. Su población, que para los jerarcas del partido comunista se traduce sólo a números y porcentajes, es un recurso natural renovable. Organizados como sociedad inducida al trabajo colectivizado, y por lo tanto mano de obra de servidumbre a bajo costo, sus valores son impuestos por el Estado, con la planificación política que los convierte en mercancía utilitaria.

  Por consiguiente, para el Estado comunista chino y su sociedad, democracia, libertad, individualidad, no son valores ni principios indispensables para su existencia como Estado y nación. El trabajo incesante y la retribución que el Estado, a través de miles de fábricas, concede al obrero, muchas veces apenas con techo y comida, es suficiente para satisfacer a los millones de hombres y mujeres que anhelan una oportunidad para sobrevivir.

  Esa espantosa realidad de una sociedad de servidumbre hizo que miles de industrias y trasnacionales de Occidente se instalarán en suelo chino, para abaratar costos y hacer más rentable sus negocios. Por eso el repentino virus chino los sorprendió y de la noche a la mañana, en las bolsas de valores del mundo, las acciones bajaran y en un abrir y cerrar de ojos, fuera el gobierno chino la dueña y señora de esas acciones.

  Pero no creo que sea China quien fije después que pase la cuarentena, el rumbo de la humanidad ni menos, de la economía mundial. Pero sí hemos de ver a una China mucho más involucrada y afianzada en todos los escenarios donde se tomen decisiones fundamentales para el devenir de la humanidad.
  China, aún con la duda sembrada sobre el origen de este virus y su propagación como pandemia, aparece ahora como un verdadero y real competidor del liderazgo global frente a los EE.UU., la Unión Europea y Rusia, centros tradicionales del poder mundial.

  La tecnología de punta, de origen que siempre exhibió el país del norte, junto con la tradición de los valores, principios y religión que usaron durante siglos los países europeos, están siendo desafiados por la cultura global de la China continental. No olvidemos que esa nación conforma en sí misma un continente, un mundo. Tanto por su población como por la férrea organización impuesta por un Estado totalitario y centralizado, a más de ser, por tradición, una cultura imperial.

  El resto de las sociedades y países que conforman el llamado mundo occidental, con sus seculares valores y tradiciones, tanto de Europa, América, Oceanía, tendrán que adecuarse a las nuevas estructuras del poder global que tendrá a China como paradigma de nuevas relaciones de poder. Y donde la libertad, igualdad, democracia, solidaridad, entre otros valores, estarán siendo revisados y adecuados a la llamada sociedad de la servidumbre.

(*)  camilodeasis@hotmail.com   TW @camilodeasis   IG @camilodeasis1

miércoles, marzo 04, 2020

Indeseable


Lecturas de papel

Indeseable

Juan Guerrero (*) 

  Ser venezolano y pobre, hoy, es de las cosas más miserables que un ser humano pueda padecer. Esta afirmación, tajante y dolorosa, ciertamente que es extrema y muchas personas no estarán de acuerdo en ello. Sin embargo, la realidad de quienes vivimos, tanto dentro como fuera del país, esta dura y trágica experiencia del chavizmo-socialismo del siglo XXI venezolano sabemos en nuestra experiencia, nuestro pellejo, que es así.

  Paulatinamente la comunidad internacional ha entendido que en Venezuela no existe un gobierno democrático, tampoco un sistema autoritario ni militarista. Se encuentra en la fase de entender que es una cruel y brutal dictadura,mientras quienes la padecemos entendemos y la sufrimos como lo que realmente es: un régimen delincuencial de pillos que controlan por las armas inmensos espacios geográficos ocupados por grupos paramilitares, guerrilleros, del crimen organizado, narcotráfico y del terrorismo internacional. Por ello es difícil que un ciudadano de un país europeo, australiano, canadiense o japonés, comprenda la compleja realidad venezolana.

  La total y absoluta crisis política venezolana se suma a la declarada por los organismos multinacionales, con la ONU a la cabeza, como emergencia humanitaria compleja, porque en Venezuela se está llegando a un total estancamiento de la producción de bienes y servicios, restricción casi total del acceso a los medios de comunicación, libres y democráticos. Esto es: la censura absoluta y definitiva de información, comunicación y circulación y tránsito.

  Lo anterior puede ser fácilmente verificado por la ausencia casi total de medios impresos que en la actualidad circulan a escala nacional. Los escasos medios impresos están restringidos a áreas geográficas concretas o son afectos al régimen. Hay que agregar las emisoras de radio y televisoras que han sido clausuradas. Los medios digitales venezolanos son permanentemente hostigados y sus directivos y trabajadores, vigilados, amedrentados y perseguidos.

  La brutal humillación y agresión de las bandas criminales afectas al régimen contra los ciudadanos es constante y bien planificada. Se orienta a los servicios públicos: agua, electricidad, Internet, telefonía, transporte, gas, gasolina y demás combustibles. En todos estos servicios la escasez y/o ausencia marcan la vida del ciudadano. Los servicios son precarios y han sido asumidos por personas sin formación profesional pertenecientes a “colectivos” que controlan sectores poblacionales.

  La realidad actual de la vida del ciudadano venezolano es la de un ser de existencia precaria, adaptado, por sobrevivencia, a los continuos controles, restricciones, cambios constantes de normas y procedimientos y la diaria incertidumbre alimentaria, médica y hospitalaria.

  El venezolano es un ser “insalubre” por donde se le pueda observar. La ausencia de sanidad se puede constatar en cada rincón del espacio geográfico por donde se desplaza. El país total es un “campo de concentración” inmenso, pútrido y seccionado en otros sub espacios que a su vez contienen pequeños centros. Esta es la actual realidad de la Venezuela del siglo XXI. 

  El mundo que un venezolano puede ver y experimentar no abarca más allá de la visión de un espectáculo de béisbol o ir a la orilla de un río para hacer un sancocho dominguero, a no más de 30 kilómetros de su casa. Esto después de acordar con amigos, familiares y vecinos la recolecta (inmenso esfuerzo) de dinero y aportes en especie para recrearse.

  Todo aparece hoy en el espacio vital del venezolano sumamente contaminado, tóxico y contagioso. Ser venezolano y pobre, hoy, es riesgoso. Tanto, que hay países donde el venezolano no puede entrar o su ingreso es restringido. No tanto porque no cumpla ciertos criterios de legalidad sino porque incluso, genéticamente puede ser nocivo para mezclarse con los nacionales de un país.

  Leí hace pocos días la experiencia de un venezolano quien quiso donar semen para guardarlo en un centro de reproducción y fue rechazado. La razón fue porque su origen era venezolano y en ese país (Venezuela) los controles sanitarios y de salubridad son “demasiado precarios” y primarios. El frustrado donante se fue humillado por semejante explicación.

  Como se observa, el rechazo a los venezolanos y lo venezolano en el mundo es una brutal realidad. No tanto por la condición de pobreza. Sino por las consecuencias que esa situación trae para otro país y sus nacionales. 

  La verdadera responsabilidad, el origen de la tragedia venezolana es el chavizmo-socialismo del siglo XXI. Una plaga que ha ido contaminando todo lo que toca a su paso. El chavizmo-socialismo es un padecimiento físico y psicológico degenerativo, una condición mental de inferioridad, de resentimiento social que lleva al individuo al odio, la venganza y la violencia contra su semejante e incluso, contra sí mismo. 

(*)  camilodeasis@hotmail.com   TW @camilodeasis   IG @camilodeasis1

sábado, febrero 15, 2020

Pornografía, aberración y revolución

El totalitarismo de la revolución chavizta-socialista venezolana es básicamente pornográfico, escatológico y aberrante. La pornografía y lo pornográfico no están necesariamente referidos a las confesas, directas y evidentes relaciones sexuales de penetración coitales, vaginal o anal.
 
Lo pornográfico tiene referentes vinculados también al lenguaje, formas y maneras de manifestarse los seres humanos y la aberración de sus infinitas manifestaciones. Obviamente que habrá de separar lo sensual y erótico de esta abominación totalitaria y sus hacedores.
 
No existe amorosidad, sensualidad alguna ni menos manifestaciones eróticas en sus dirigentes. Pero sí debemos observar una tendencia creciente en las aberraciones derivadas de una práctica pornográfica en el tratamiento de las torturas que poco a poco se comienzan a conocer del régimen totalitario venezolano.
 
He leído recientemente una nota donde se denunciaba a los servicios de inteligencia involucrados con la tortura contra disidentes políticos. Tanto mujeres como hombres son sometidos a tratos crueles e inhumanos donde las prácticas de abusos sexuales, introducción de objetos en partes íntimas, así como dejarlos desnudos por tiempo indefinido entre otras aberraciones, son parte de la dinámica pornográfica del régimen izquierdista venezolano.
 
Lo insólito, cruel, aberrante y pornográfico es utilizar animales como prisioneros políticos y como forma de intimidación para obligar a disidentes que se han fugado o se encuentran refugiados en otros países, como objetos de coacción para obligarlos a entregarse o revelar información.
 
Al menos 7 perros han estado presos en instalaciones oficiales. El caso de uno de ellos, Bambán, quien fue filmado mientras era torturado, golpeado y posteriormente descuartizado (le cortaron las orejas) y lo degollaron. El video fue mostrado a su amo quien era a su vez, sometido a tortura. Otros perros, Thor, Arpa, Oso, Jasper, Astro, Nina, han sido o siguen detenidos y sometidos a largos períodos de restricción de alimentos y agua.
 
Creo que entre los responsables y ejecutores de estás crueles aberraciones existe una íntima satisfacción, un disfrute por el sufrimiento y dolor físico que deriva en deseo y lleva a extremos de erección sexual de eso llamado pornográfico.
 
La erección y deseo sexuales entre los revolucionarios izquierdistas no tiene para nada motivaciones placenteras ni tampoco está vinculado con la estética que armoniza, equilibra y genera en el reposo, la quietud y el silencio, trascendencia y plenitud.
 
Por el contrario, la vida sexual en todo régimen totalitario está vinculado a la perversión de los sentidos, a eso que es aberrante, escandaloso, ruidoso y estéticamente desarmonioso. Razón tiene el profesor George Steiner cuando indica, en uno de sus memorables ensayos, Palabras de la noche, “sólo el bohemio puede ser libre, no el proletario”. Porque los sistemas totalitarios siempre buscan deshumanizar al hombre, fracturar su condición humana, acabar con la intimidad, hasta convertir al individuo en una humillante aberración mientras le sustraen todo vestigio de libertad.
 
Si se observa se podrá ver en los rostros, lenguaje kinésico y verbal de los jerarcas del régimen socialista venezolano, la ausencia total de erotismo (-vida). Es una tendencia siempre presente por cuanto la vida sexual de estos sujetos bípedos está marcada por relaciones conflictivas, alteradas, plagadas de insatisfacciones. Son, generalmente, unos resentidos sexuales. Por ello no tienen plenitud amorosa ni sentimientos de solidaridad para con el Otro semejante ni menos, diferente.
 
Todo activista del socialismo es un sujeto que se desplaza en las sombras de la vida para establecer, siempre, actos que subviertan lo socialmente aceptado. Es un agente de la desestabilización social, incapaz de sentir plenitud sensual y erótica con el semejante. Su única vinculación afectiva siempre será esa construcción abstracta llamada revolución. Sólo es capaz de alcanzar erección mientras se sienta protagonista en la ilusión de una libertad que jamás podrá materializar.
 
Por ello sus relaciones íntimas no son plenas ni sanas, forman parte de una mente alterada, de un homo faber que lo lleva a lo pornográfico donde cree haber llegado al clímax de una ficticia libertad que siempre tendrá que alimentar desde los desequilibrios más abyectos, aberrantes, crueles e inhumanos.

Manifiestos, aunque mal paguen



E

He leído por las redes sociales que en Venezuela fue el pueblo quien llevó al poder a Chávez y al chavizmo. Esta es una verdad a medias. Ciertamente los votos sentenciaron una victoria aplastante. Sin embargo, hay que retroceder algunos años para entender este fenómeno socio-político venezolano.
 
Fue en 1989 cuando apareció un Manifiesto de bienvenida al comandante Fidel Castro firmado por 911 intelectuales y artistas venezolanos, (ver http://www.venezuelavetada.com/2011/04/manifiesto-de-bienvenida-fidel-castro.html?m=1). Dicho documento histórico está ordenado alfabéticamente y cada persona tiene un número.
 
Traemos esto a colación porque por estos días se ha reavivado por las redes sociales la discusión sobre quienes firmaron y su responsabilidad moral frente a la sociedad por haber servido como plataforma, para impulsar el socialismo y la intromisión cubana en la vida venezolana.
 
No señalaré nombres de quienes firmaron este manifiesto. Me interesa, sí, dejar claro que ha sido la clase dirigente venezolana y concretamente, su élite intelectual y académica, quienes orientaron hacia un cambio drástico en este país.
 
La población común (-menos los estratos D-E) no participó en la toma de decisiones ni tampoco en la solución de sus problemas fundamentales. Fue la clase pensante de entonces la que avivó, con su influencia en los medios de comunicación, la idea de una despolitización de la sociedad para allanar el camino de un nuevo liderazgo.
 
Por ello Chávez y el chavizmo son el resultado de un agotamiento de la política tradicional y el deseo oculto de unos cuantos empresarios, industriales y militares quienes ansiaban desde hacía años, acceder al poder y desplazar a la clase social, política, económica y militar imperantes.
 
El chavizmo de hoy es un verdadero “saco de gatos” donde todos los extremos políticos están cohabitando alrededor del “hecho económico” que los mantiene unidos. Unos por relaciones económico-financieras, otros sencillamente porque han sido sobornados y no pueden separarse, y otros porque han entrelazado sus afectos familiares y la consanguinidad los une. Todos porque han encontrado en el llamado chavizmo-socialismo la gran pantalla y referencia justificada ante la historia, para inventar una revolución que ellos mismos desprecian.
 
Leer en ese manifiesto algunos nombres, como también en otro más reciente, aparecido el pasado año, es doloroso, triste y hasta pavoso. Creo que ha sido una estrategia muy bien ejecutada esa de usar a la Intelligentsia de una sociedad para apadrinar a ciertos personajes. Esa es una influencia sobre una población medianamente formada y con nula experiencia en el debate teórico de la política.
 
Es difícil retrotraernos 30-40 años para entender ahora las consecuencias que trajo a la sociedad un “inocente” respaldo al líder cubano. Algunos firmantes me han indicado que lo hicieron por razones netamente emotivas. Otros por rechazo a los gobiernos de entonces, y muchos otros, porque sus amigos simplemente les “invitaron” a firmar.
 
La inocencia en política, ciertamente, se paga muy caro. Hoy, a más de 30 años de aquella experiencia la inmensa mayoría se han alejado de esas juveniles y fanfarronas posturas. Reconocen el atrevimiento y han asumido su cuota parte de responsabilidad.
 
Hoy hemos aprendido que la Cuba castrista sabe muy bien cómo infiltrar sus agentes en otras sociedades y usar a sus intelectuales y académicos para “implosionarlas” y sacarles provecho. Eso ocurrió y sigue sucediendo en Venezuela.
 
Es tan común esta práctica que se ha impuesto como política en el posterior posicionamiento y dominio, tanto del Estado cubano-castrista como de las fuerzas terroristas y del crimen organizado.
 
Ejemplo de ello es la práctica que usa la guerrilla del ELN y el Hezbolá en las poblaciones al sur del estado Bolívar. Progresivamente fueron identificando los liderazgos locales. Los infiltraron, luego entablaron lazos de afinidad. Tiempo después negociaron sobre el poder de las armas y número de militantes. Los opositores, líderes sindicales fueron apartados y terminaron, muchos de ellos, colgados en árboles y postes. Ahora ellos dominan las poblaciones, tanto, que hasta están tomando decisiones en disputas vecinales y domésticas. Si hay, por ejemplo, una joven que sale embarazada y el hombre no quiere reconocer al niño la familia se acerca a “la base” y denuncia el caso. Si un joven no quiere ir más al liceo, sus padres acuden a la base para pedir ayuda. Es cosa común la existencia de estos poderes paralelos en caseríos, aldeas y pueblos como en Tumeremo y El Dorado.
 
Afirmar que los firmantes de este u otros manifiestos de apoyo a Fidel o a la misma gestión de Maduro, sean responsables de las atrocidades que se viven a diario en la Venezuela chavizta-socialista, sería injusto. Pero ciertamente un intelectual, como ciudadano aventajado en su formación y vínculos, tiene una alta responsabilidad como agente de cambios culturales y sociales por su poder de influencia.
 
La buena fe e inocencia de muchos intelectuales y artistas al firmar documentos en apoyo a determinado líder, se puede traducir en respaldo para intervenciones, violaciones de derechos humanos y justificar el ajusticiamiento de inocentes.
 

lunes, febrero 03, 2020

Resistencia activa



   El Observatorio Venezolano de Conflictividad Social indicó en su último informe que en Venezuela se registraron 16.739 protestas, en 2019.
Esta cifra supera las registradas en los grandes conflictos que se registraron en 2014, 2017 y 2018. En nueve años las protestas en Venezuela suman poco más de 76 mil, entre manifestaciones, plantones, concentraciones, marchas, guarimbas, paros, cierre de calles y pancartazos.
El aumento de las protestas en Venezuela, al contrario de quienes lo afirman, se hace más evidente en la medida que las restricciones contra los derechos humanos básicos se agravan. Lo anterior demuestra con cifras en mano, estudios de campo y soporte audiovisual, que los ciudadanos venezolanos continúan activos defendiendo sus derechos, como la alimentación, servicios socio sanitarios, médicos, educativos, políticos, laborales, entre otros.
La población venezolana, en su generalidad, continúa su larga lucha reclamando al Estado sus justos y legítimos derechos. No es una súplica ni tampoco un pedimento para complacer a ningún sector de la sociedad en particular. Lo que está ocurriendo en Venezuela es un enfrentamiento bélico, de organizaciones criminales protegidas por el Estado contra los ciudadanos venezolanos.
Cada vez es más evidente la existencia de un plan diseñado por quienes ostentan el poder en Venezuela, para disminuir la población. Las cifras que ya superan los 5 millones de venezolanos obligados a emigrar y refugiarse en otros países, lo están indicando. Además, se suma a ello el horror de más de 750 mil muertos, en los últimos 10 años, la inmensa mayoría de esas muertes prevenibles.
La dramática y dantesca cifra que ya sobrepasa el 86% de subalimentación/desnutrición infantil, juvenil y de ancianos suma cada día sus fatales víctimas. Una evidente y notoria realidad que va día a día dejando su estela de desahuciados, minusválidos y muertos a lo largo de todo el territorio venezolano. Una población de subnormales quienes dolorosamente tendrán que ser asistidos en su momento, por el Estado y sus instituciones.
Mientras tanto la larga mano de la solidaridad abraza y socorre a millones de venezolanos en esta incesante masacre adelantada por quienes administran en la precariedad institucional que aún queda, la tortura y humillación contra los más débiles.
En Venezuela se está ejecutando una aniquilación contra la población civil. Es momento de decirlo claramente y acentuar la denuncia. Porque no se trata de dos bloques, oficialismo versus oposición, ni tampoco izquierda versus derecha, ni socialismo versus democracia. Son grupos del crimen organizado internacional, organizaciones terroristas y bandas del narcotráfico, aliadas a organizaciones políticas de extrema izquierda, unidas con un objetivo común: disminuir la población para controlarla y generar la moderna servidumbre social, apoderándose definitivamente del espacio geográfico nacional. Sea por alianzas internas –que ya existen, sea como es notorio, otorgando “concesiones” a empresas (países) para que controlen extensas zonas del territorio. Esto último ya se está ejecutando.
La población venezolana sigue resistiendo. Es la lucha de una mayoría evidente que se enfrenta al Estado totalitario del carnicero de Miraflores y sus pandilleros.
Esto que ocurre en Venezuela frente a las propias narices del resto del mundo, no es una lucha nacional circunscrita al espacio de un país. Es la evidente amenaza que significa la expansión del totalitarismo chavizta, aliado al terrorismo islámico, la guerrilla y el narcotráfico, para subvertir el orden institucional de los países vecinos y el resto de Occidente.
Lo que ocurre en Venezuela es parte de un siniestro plan que también se ejecuta en Nicaragua, se está iniciando en Chile, y se ha materializado en su fase de desplazamiento del poder político democrático en México, Argentina y España. Desde Cuba se planifica y orienta este entramado de la subversión internacional.
No es posible que los venezolanos podamos salir solos de este inmenso cerco al que estamos sometidos por el terrorismo internacional en alianza con fuerzas militares-policiales y paramilitares de la nación. El auxilio político, diplomático y militar de los países democráticos es fundamental para salvar a la población venezolana del esclavismo del terrorismo internacional y sus agentes internos.