domingo, septiembre 22, 2013
Crueldad y sadismo
Hace unos cuantos años al hermano de un conocido empresario de la prensa escrita venezolana le dio por eliminar unos frondosos árboles que impedían a los camiones del periódico depositar las enormes bobinas de papel. Intentó derribarlos pero la comunidad lo denunció y en la prefectura le impidieron perpetrar el crimen ecológico. No desistió. Optó por envenenar los cedros. Les fue regando día a día kerosene hasta que las ramas se fueron secando y no quedaron sino los vestigios de unos enormes y hermosos árboles. Así pudo talarlos y encementar el paso de las máquinas para que entraran a la imprenta del prestigioso diario guayanés.
Esa crueldad que he comentado ha sido una soterrada práctica en la Venezuela decadente de una minoría de mujeres y hombres que olvidaron valores, principios, ética y moral.
Esta práctica se extendió a los animales. Perros y gatos han sucumbido a la crueldad de personas e incluso, instituciones del Estado que poco o nada hacen para proteger la vida de estos seres vivos. Ocurrió hace 2 años en Porlamar, donde la Alcaldía patrocinó el envenenamiento de perros y gatos callejeros por, supuestamente, existir una sobrepoblación de estos mamíferos.
Estos hechos tan crueles, despiadados e inhumanos, pasan ahora a un segundo plano, frente a la perversidad que se hace presente en nuestra sociedad, y donde son los niños, ancianos y minusválidos, los más indefensos frente a la depravada, cobarde y sádica manera como ocurren los crímenes que casi semanalmente nos enteramos por los medios de comunicación y en la instantánea información de las redes sociales.
Apenas hace un par de días ocurrió un cruento asesinato. Un joven minusválido murió como consecuencia de las quemaduras que le ocasionó su hermano, quien le roció gasolina y luego le prendió fuego.
Estas y otras tantas atrocidades nos están alertando que en la mente del venezolano existe una perversa, una esquizoide actitud que le está llevando a cometer crímenes que sobrepasan el asombro y la humillación a la condición humana.
En Quíbor ocurrió otro espeluznante atropello a la dignidad humana. Un joven de apenas 22 años asesinó a su mujer. Una muchacha que no llegaba a los 21 años. La asesinó frente a su hijo de apenas 2 años. Al paso de los días y ante la alarma de sus familiares por la ausencia de la joven, sus padres comenzaron a buscarla. Fueron hasta la vivienda de su hija y allí encontraron al niño, quien sin hablar apenas señalaba con sus dedos hacia la nevera. Cuando la abrieron, encontraron metida entre potes plásticos algunas partes de la malograda mujer.
Días después, cerca de la destartalada vivienda, unos niños jugaban en un terreno donde improvisaban una cancha de fútbol. Uno de los niños que jugaban fue a buscar el balón que por una patada fue a dar hasta un basurero. Cuando el niño dio con el balón vio a su lado unas bolsas plásticas negras. Al hurgar en su interior vio una cabeza y restos humanos. Eran los de la joven madre. El marido la había tasajeado cual res, pues había trabajado en una carnicería.
No creo que se pueda seguir ofreciendo más detalles de este y tantos otros crímenes que rozan la crueldad y el sadismo. Lo que sí es pertinente indicar es la peligrosa tendencia en el venezolano de mal acostumbrarse a estas aberraciones como si fueran actos aislados que no son parte de nuestras experiencias.
Todos estamos inmersos dentro de una sociedad violenta y por tanto, la estamos padeciendo o porque lo ejercemos diariamente en la cotidianidad de la verbalización de gestos, ademanes y expresiones que muestran la violencia contenida de una forma de ser que se hace cada día más real.
O porque en el silencio de nuestra aparente pasividad cedemos y nos convertimos en cómplices, por omisión, por no querer alzar la voz y denunciar al agresor, pues este posee poder, influencia en la esfera económica, política o militar, o simplemente tiene bienes materiales que impiden al agredido actuar.
No creo sirva de mucho indicar la protección del Estado a través de sus instituciones que en este momento representan para el ciudadano, un riesgo para la denuncia.
Pero debo recalcar una vez más, la responsabilidad individual de ese venezolano que se sabe protegido por un régimen que le permite transgredir y cometer crímenes con alevosía, crueldad y sadismo.
No existe en ese venezolano ningún rasgo que le asemeje a aquel ciudadano de antaño: solidario, respetuoso, formal, virtuoso, de actuación recta y comprometido con su destino individual y colectivo.
La banalización de la vida hace de estas dantescas historias motivo para la burla y el humor negro entre algunos ciudadanos.
Si quisiéramos buscar a ese venezolano ético y moral tendremos que ir a los libros de historia o a los museos, como exploradores que buscan ciertas especies extintas.
(*) camilodeasis@hotmail.com / @camilodeasis
La computadora
Armando es un señor bonachón y en su negocio es muy servicial y atento. Pero de nada han servido estos dones para ahuyentar a los malamañosos amigos de lo ajeno.
En días pasados, y mientras se preparaba para cerrar su local de artículos de repostería, por los lados de La Piedad, los malandros le pusieron una pistola en la cabeza a su ayudante mientras le quitaban la computadora, una laptop de última generación.
Armando pudo ocultarse y vio que los dos antisociales abordaban un "rapidito" (taxi) de un rojo descolorido y todo destartalado.
Como pudo salió y buscó su carro. Mientras iba detrás del rapidito tomó su celular y llamó a la policía. Por respuesta obtuvo una negativa: -Es que no tenemos vehículo. Discó al 171 y allí tomaron nota y colgaron.
A todas estas los delincuentes, con su laptop encima, se habían detenido a media cuadra de una estación policial. Ya caía la tarde mientras los cielos se cerraban presagiando un vendaval de agua.
Buscó ayuda pero los policías le dijeron que ya estaban cerrando y además, no tenían ni vehículo ni armamento. –¡Cóntrale¡ Pero en las alcabalas móviles que montan en Barquisimeto sí tienen vehículos y bastante armamento para matraquear. Pensó y estuvo a punto de espetarles su rabia e impotencia.
Por casualidad llegó un policía con su moto propia, quien tenía un viejo revólver que al menos asustaba. Pero tenía temor de enfrentarse a tres delincuentes
Armando lo convenció y se presentó una persecución. Los delincuentes enfilaron a los cerros cercanos a la montaña de Terepaima. Ya era de noche y medio garuaba.
En la carrera dieron con otras comisiones policiales quienes cercaron a los delincuentes. Uno estaba debajo de un carro y otro, por los matorrales, mientras el chofer del rapidito declaró que los malandros lo habían secuestrado.
En la Comisaría le presentaron a los malandros. No querían confesar su fechoría. Armando solo quería recuperar su computadora por los tantos pedidos y despachos sin cancelar, con deudas y más deudas. Hasta ofreció contribuir con los policías con "algo pa' los frescos". Ahí sí que cantaron de bonito los desdichados.
Cuando se los presentaron para el reconocimiento, Armando casi no pudo reconocerlos de la golpiza que habían recibido. Pero dijeron dónde habían dejado su computadora.
Ya era de noche cuando comenzaban a redactar la denuncia...pero apenas había una sola hoja para escribir. La esposa de Armando debió ir a su casa y traer una resma de colaboración.
Finalmente cuando iban a recuperar su valioso objeto, los rayos, truenos y centellas hicieron imposible ir hasta los matorrales. Además, ya eran pasadas las 2 de la madrugada.
Apenas cantaron los gallos Armando se despabiló. Encendió su vehículo y se fue hasta donde los malandros dijeron que habían ocultado su computadora.
Entre el lodazal por el aguacero de la noche anterior, yacía su laptop que había comprado a crédito hacía cuatro meses. Debió apartar piedras, ramas, sapos y lagartijas. Al abrirla, una densa mancha de aceite y aguas negras le empañaron la pantalla.
Miró a su alrededor. Apenas un borrachito, quien lo había visto llegar y hurgar entre los motorrales, sonreía pícaramente.
Se le acercó y mientras danzaba su resaca, exclamó: ¡-Pero tenemos Patria, compay!
(*) camilodeasis@hotmail.com / @camilodeasis
Maldad y violencia
Pareciera un lugar común hablar sobre la cordialidad del venezolano, su alegría desbordada, su zalamería y su ya trillada manera para hacerse de amigos en un dos por tres.
Pero poco se dice sobre ese otro rostro donde anidan las bajas pasiones, las emociones que desde un tiempo para acá salen y se materializan en escalofriantes realidades y se traducen en cifras rojas, donde heridos, mutilados y muertos se cuentan por decenas, por cientos y miles.
Quedamos también los sobrevivientes. Nosotros los mutilados, los ciegos, los sordos y mudos de tanta pasión desbordada. De tanta maldad que desnuda la piel y la expone a la intemperie, donde solo hay llanto de quienes viven la experiencia del familiar asesinado, del amigo que sobrevivió al asalto, al robo, pero quedó mutilado, minusválido para transitar en una sociedad de lobos, de “sálvese quien pueda”. Y también el llanto contenido de tanta impotencia, de ver cómo se van aquellos niños inocentes, jóvenes promesas y ancianos desvalidos, todos indefensos frente a la barbarie de una sociedad sangrienta, dura, irreverente y mal acostumbrada a la violencia y la maldad: material y espiritual, física y verbal.
Esa violencia y maldad ocultas por años. Solo subrayo la primera responsabilidad que recae, una vez más, en el régimen que por estos años administra el Estado: su incapacidad e ineptitud para controlar la violencia a través del sistema judicial y educativo. Y por la otra, la familia venezolana: mal estructurada y en la actualidad, absolutamente banalizada y escandalosamente viviendo en una doble moral, que todo busca justificarlo por una modernidad mal entendida, permisiva y mediatizada.
Hace algún tiempo publiqué un escrito sobre estos asuntos (http://papelesagua.blogspot.com/search?q=la+maldad+del+venezolano) Por mis afirmaciones recibí múltiples críticas, al igual que al hablar sobre las cárceles en Venezuela (http://www.prensaescrita.com/adiario.php?codigo=AME&pagina=http://www.eluniversal.com ) Pareciera que existe una sustancial parte de la sociedad que se niega a creer que estas escalofriantes, dantescas historias se vivan en la Venezuela actual.
Apenas mencionaré lo ocurrido años atrás, como la masacre del barrio Kennedy, en 2005, la de los hermanos Fadhoul, o el dantesco caso del “niño de Guanare”, o la masacre de la hija del cónsul de Chile, en 2012. O apenas unos días atrás, la masacre de Las Calderas, donde más de 10 guardias nacionales masacraron a una indefensa familia, con cerca de 60 disparos, matando a la madre, su hija, mientras dos niñas quedaban en precarias condiciones físicas y psicológicas. O en San Félix, donde una joven debió presenciar cómo unos desalmados le arrancaban la cabeza a su hermano, de apenas 17 años. O la masacre de Mauroa, donde unos matones degollaron a dos niños y los enterraron en unas bolsas plásticas. O en Guacarapa, donde un menor de edad asesinó a dos niños y dejó herida a otra menor. O en Guarenas, donde otro menor recibió 14 disparos.
Parte de este mal, este síndrome espiritual y psicológico tiene sus aristas, sus detalles. Sugiero lean en cualquier medio cibernético cómo se expresa la gran mayoría de quienes opinan, sobre cualquier tema, y se sorprenderán, además del descuido ortográfico (?) de la estructuración en su manifestación argumentativa. Se darán cuenta que existe una incapacidad para expresar ideas, para hilvanar un discurso escrito, por lo cual consideramos a esta, una sociedad lastimosamente descuidada en su desenvolvimiento psicolingüístico.
Ahí mora (que vive, principia, vale) parte de esta violencia donde todos, absolutamente todos hemos encallado. Unos más otros menos, pero todos salpicados de esta maldad que es la violencia y sus múltiples manifestaciones.
La maldad del venezolano hace ya varios años se desató y será muy difícil desterrar ese fantasma tenebroso de las calles. Ese mal anida en cada uno de nosotros, bien porque vivimos de él o bien por vivir en él, y nos acecha a cada momento. Unos duermen con ese monstruo, como el caso de Sinamaica, donde un joven mató a su cuñada a tubazos porque no le caía bien y se vengó porque lo botó de su casa.
Muchas mujeres duermen con el enemigo, su propia pareja, bien porque las golpean, les violan a sus hijas, o porque llegan borrachos y les viene en gana violarlas porque simplemente es su mujer. O ella ejerce su violencia en los gritos, insultos y maldiciones.
Y es también la educación, cuando el docente le exige una calculadora al bachiller si quiere pasar la materia. O la joven que calla mientras el profesor la extorsiona y disimuladamente le ofrece la tristemente “operación colchón” para que apruebe el año.
La maldad y la violencia ocurren cuando la sociedad se hace permisiva e insensible, y el gobierno deviene régimen autoritario, inepto, corrupto y corruptor.
(*) camilodeasis@hotmail.com / @camilodeasis
Régimen fascista
Desde 1827, cuando Simón Bolívar decretó la autonomía universitaria, las instituciones de educación superior venezolanas se han visto amenazadas por los diferentes gobiernos y regímenes que se han apoderado del Estado, bien por elecciones o por la fuerza.
Pero el Alma Mater siempre ha sabido enfrentarse y resistir con su más preciado bien: el conocimiento. Esa trascendental herramienta que dignifica y es muro de contención contra la barbarie y el atropello de quienes se saben incapaces de ejercer autoridad por la capacidad para argumentar y conciliar.
De nuevo la universidad se encuentra amenazada por un régimen que ya pasó del autoritarismo a mostrarse con su rostro de fascismo, arremetiendo contra la comunidad universitaria usando sus bandas armadas y su descomunal aparato comunicacional, de prensa, radio y televisión, además de las redes sociales.
Después de casi 3 meses de paro indefinido, convocado por los gremios legal y legítimamente constituidos, y soportadas sus acciones por el derecho a huelga y manifestación, los universitario estamos siendo acosados por el régimen fascista, inepto, cobarde, corrupto y corrupto, a través de esquiroles que se han disfrazado de gremialistas, con agencias de maletín, para discutir un contrato colectivo írrito, que no solo vulnera y lesiona los sueldos y salarios de los obreros, personal administrativo y docentes universitario, sino también a los estudiantes y a la misma institución universitaria.
En ese contrato se intenta puntualizar sobre la visión de un solo pensamiento en el hacer académico: el socialismo.
Pero para imponer esta concepción de pensamiento único el régimen ha intentado acabar con la protesta, usando sus bandas de choque, en las universidades que mantienen el conflicto.
Terrible, doloroso y dantesco lo ocurrido en la Universidad Nacional Experimental de Guayana, donde fue incendiada la sede de la Asociación de Profesores, varias docentes fueron vejadas y golpeadas, entre ellas la profesora Yolanda Camejo, a quien se intentó introducir por la fuerza en la sede gremial, para luego quererla quemar viva, junto con otros docentes.
Al frente de estas acciones estaba un bachiller minusválido, miembro del denominado Movimiento Estudiantil por la Renovación Universitaria. Triste saber que detrás de estos jóvenes que ejecutaron tan bárbaros actos, muy posiblemente se encuentren los actores intelectuales quienes han trazado e indicado una línea política para amedrentar a los docentes universitario y acabar con sus justas reclamaciones.
El mismo día y también por la mañana, en la Universidad Nacional Experimental Politécnica Antonio José de Sucre, sede Puerto Ordaz, el movimiento oficialista Alí Primera, secuestró a los docentes que estaban en asamblea para discutir la continuación o suspensión del paro. Por cuatro horas se les impidió entrar o salir del recinto académico, violando sus derechos ciudadanos.
Pero si esto pareciera un hecho aislado, en el núcleo de la Universidad de Oriente, San Félix, estudiantes oficialistas impidieron la entrada al recinto universitario.
Grave también ha sido el ataque con presuntos morteros y objetos metálicos, a 17 docentes y estudiantes en huelga de hambre, en la sede rectoral de la Universidad de Los Andes.
Es de cobardes, de seres con pequeñez humana, disociados y de resentidos sociales los hechos que de manera sucinta reseñamos.
El régimen ha confundido los términos que utilizamos los universitarios. Afirmar que asumimos la protesta académica de manera pacífica no es sinónimo de pasivo. Por el contrario, ahora con mucha más valentía, convicción y fortalecimiento de principios democráticos y de solidaridad, declaramos que la lucha por la vigencia de una universidad republicana, democrática, autónoma y pública, comprometida con la tradición cultural venezolana, debe continuar. Sin miedo, sin temor, porque nos asiste la razón y nos soportan las leyes y la legitimidad de nuestros gremios.
Lamentamos saber que quienes ayer defendían la autonomía universitaria y a sus docentes, investigadores, estudiantes, obreros y personal administrativo, hoy estén transformados en burócratas, defendiendo lo indefendible: un régimen ilegítimamente constituido y soportado por enchufados que desprecian a su pueblo.
Mantenerse en silencio ante semejante atrocidad de las bandas armadas de este régimen fascista, autoritario y militarista, es poco menos que cobardía y sumisión.
(*) camilodeasis@hotmail.com / @camilodeasis
El idioma y la productividad
Cuando un hombre habla expresa su humanidad, la intensidad de un deseo que busca realizarse. Es que el idioma no es solo semántica y forma, también es contenido y sustancia espiritual.
El lenguaje, en tanto sistema codificado, hay que verlo inmerso en un macro sistema que es la sociedad y, con ella, toda la carga de contradicciones que presenta.
Por eso el idioma es como la sociedad, continua contradicción.
En el desarrollo industrial el lenguaje es una de las herramientas que le permite al hombre generar objetos con altos índices de productividad.
Sin embargo, estos índices en una industria no pueden estar circunscritos solo a las relaciones de productividad en sí. Gran cantidad de factores no solo condicionan al trabajador, también determinan su participación en la producción.
El idioma es, en este orden de ideas, una herramienta de trabajo indispensable que determina y fija los índices de productividad.
Si hablamos de una problemática en torno del idioma hemos de entender que su causa posiblemente esté en el hombre, y la de éste encontrarse en un régimen de Estado que le es hostil y lo niega como ser humano.
Si hay un deterioro en nuestro idioma es que el espíritu del hombre está vacío. Vacío por el abandono a que ha sido sometido el lenguaje.
Y si el idioma, como sinónimo de progreso, está deteriorado ¿cómo exigirle a este trabajador calidad en el producto que elabora? ¿cómo puede este desposeído del idioma entender su realidad si le falta la herramienta del lenguaje?
El idioma es, fundamentalmente, la representación de ideas y sueños de una pasión, un anhelo, y es, por esencia, un cuerpo transformador. De ahí que los objetos fabricados por el hombre sean materialización del lenguaje. Su calidad, la del producto, viene dada por el correcto uso y aplicación del idioma.
Por eso no se puede hablar de productividad apartando al idioma pues éste es la herramienta que da sentido lógico a las relaciones de producción.
El idioma se genera por una necesidad objetiva en el hombre: el trabajo. Posteriormente y en reciprocidad, ambos se enriquecen. La calidad de ellos viene dada por el uso óptimo del esfuerzo y las herramientas que usa el hombre.
Optimar los procesos de producción significa valorar el desarrollo de un vocabulario acorde con la actividad industrial. Esto es, ser consciente con el idioma que se utiliza.
El desarrollo tecnológico debe desterrar la visión utilitarista del lenguaje, que niega la condición humana de la actividad laboral, condenando al hombre a convertirse en una tarjeta adherida a la rueda industrial.
En 1771 Robert Owen, quien aplicó los fundamentos de la Utopía de Tomás Moro, organizó una comunidad que denominó New Lanark. En esta comunidad edificó una fábrica y a la vez construyó escuelas, viviendas, comedores, campos recreacionales, centros culturales y sitios de lectura para los trabajadores y sus familiares.
Gracias a estas mínimas condiciones de bienestar que consiguió para sus trabajadores, Owen logró de ellos un índice más alto de productividad.
En su opinión no eran solo las condiciones socioeconómicas ni las reivindicaciones salariales que lograron alcanzar índices óptimos de productividad. También fue el desarrollo educativo y cultural, y con ello el empleo de un adecuado vocabulario lo que permitió al trabajador ser consciente de su realidad e incidir sobre ella para transformarla.
Por todo esto es de afirmar que de una hermosa utopía, que no es más que el sueño vuelto idioma, nacerá la nueva visión del hombre y el trabajo.
(*) camilodeasis@hotmail.com / @camilodeasis
Lo que vendrá
Los nuevos tiempos se cubrirán con largos períodos de absoluta negación de todo aquello que signifique revolución, izquierda y socialismo.
Dolorosamente se impondrá un extremismo conservador y riesgosamente sacramental. Todo el avance que se pudo lograr en la formación de un venezolano apto para vivir y convivir en una sociedad democrática, justa y libre, en las décadas pasadas, se ha dejado a un lado por la imposición de un pensamiento único que el actual régimen busca implantar, de manera autoritaria, con leyes, normativos y disposiciones que se contradicen con la Constitución Nacional.
En los comentarios que hacen los ciudadanos en sus sitios de confluencia tradicional: el mercado, supermercado, abasto, sitios de recreación, entre otros, se percibe cansancio, agotamiento y desgaste entre quienes defienden o se oponen a este régimen. Paulatinamente se sienten las coincidencias de una sociedad harta de tanta hablachentería de líderes y dirigentes, de ambos bandos, quienes parecen estar más concentrados en defender sus puestos de primera línea en la pantalla y el micrófono, que en la defensa real, verdadera y concreta, de las brutales realidades que hora a hora debemos enfrentar los venezolanos. Ya se olvidaron los reclamos de las últimas elecciones y la gravedad de lo escuchado en boca de Mario Silva, por un nuevo llamado a organizarse para las elecciones de diciembre.
-¡Demasiada precaución y cordura muestran los dirigentes opositores frente al régimen! dicen quienes esperan cambios y decisiones a las promesas de defender y esclarecer lo que sucedió en las elecciones del 14-A; mientras que por el lado oficialista los defensores del régimen esperan que sus dirigentes cumplan las cientos de promesas, como la construcción de viviendas, la reapertura de la mayoría de sus centros de salud integrales, y mejoras en la red Mercal, entre otros.
En las penurias que sufre la sociedad venezolana va encontrando solidaridad, como en la aberrante criminalidad, la espeluznante violencia que encuentra por igual a opositores y oficialistas en los destartalados hospitales, morgues y cementerios. Desde esas realidades se ha estado forjando una nueva solidaridad entre uno y otro bando, que ha ido progresivamente fortaleciéndose y tiene en la actualidad un mismo rostro: el venezolano de siempre que no termina de encontrar líderes que de manera concreta, real y verdadera, demuestren que tienen agallas y capacidad política y gerencial para enfrentar esta ola gigantesca de podredumbre, con sabor a narcotráfico, donde está la totalidad del Estado y sus instituciones.
Con absoluta seguridad debo afirmar que no existe una sociedad polarizada. Por el contrario, los ciudadanos cada vez estamos solidariamente más cohesionados frente a las penurias que cada día debemos enfrentar: escasez alimentaria, robo, criminalidad, inseguridad personal, sanitaria, educativa, financiera. En esas realidades los venezolanos nos vemos las caras y nos sabemos hermanados y acompañados.
A estas alturas de las circunstancias políticas y deterioro del Estado, no nos interesa saber si será en revolución, en socialismo, en democracia, en fascismo, en monarquía o cualquier otro “ismo” donde alcanzaremos esa tan anhelada felicidad y seguridad personal y colectiva. Tan solo deseamos dormir en paz, en tranquilidad, sabiendo que contamos con nuestro sueldo de la quincena que nos alcanza para comprar lo que necesitamos. Ahorrar, y saber que el compadre y los demás vecinos y amigos estén bien.
Acaso es mucho pedir a los políticos ese esfuerzo. Acaso los políticos no son funcionarios, comenzando por el presidente de la república, a quienes les financiamos sus puestos y sueldos, para que nos protejan y cumplan sus funciones.
Será acaso demasiada exigencia solicitarle al señor alcalde que cumpla con sus funciones y mantenga el aseo urbano, el ornato y la seguridad policial en su municipio, como se pauta en las ordenanzas municipales.
Intento llegar al mínimo pensamiento, a lo más elemental y ponerme en las neuronas de estos señores políticos para conocer si es demasiado esfuerzo cumplir con actividades, como las indicadas anteriormente. Pero no alcanzo a saber qué hacen en verdad los políticos en nuestro país, qué tanto hablan o tiempo emplean en reuniones o comisiones.
Por eso, entre otras situaciones incomprensibles, la tendencia en la sociedad venezolana parece estar desplazándose hacia un pensamiento pragmático, concreto, básico de sobrevivencia y solidaridad. En consecuencia, también una manera franca, directa y realista de apostar por quien o quienes le presenten ofertas creíbles frente a sus justos reclamos que les ampare y proteja. Que permita conservarles sus tradiciones, su familia y sus creencias.
Marx y sus trasnochados profetas pueden esperar. Es tiempo de replegarse y conservar lo primario: la vida.
(*) camilodeasis@hotmail.com / @camilodeasis
lunes, junio 17, 2013
Maratón por la dignidad académica
Al momento de escribir esta nota las comunidades universitarias de Lara: Universidad Centroccidental “Lisandro Alvarado”, Universidad Politécnica Experimental “Antonio José de Sucre” y Universidad Pedagógica Experimental Libertador mantienen una logística para apoyar a sus valientes compañeros, quienes iniciaron este lunes 10 de junio una caminata de 400 kilómetros (Barquisimeto-Caracas) para exigir salarios dignos y presupuesto justo para sus casas de estudios.
Son docentes, estudiantes, personal administrativo y obreros quienes este pasado lunes por la tarde arribaron a la población de Yaritagua. La mañana del martes, muy temprano, reiniciaron su andar hasta San Felipe, allí se les unirán docentes de la Universidad Nacional Experimental del Yaracuy, institución que, a pesar de estar controlada por el régimen, cuenta con docentes quienes en su inmensa mayoría apoyan el paro universitario, al igual que los estudiantes, personal administrativo y de servicio.
En pocos días arribarán a Valencia donde les espera la comunidad universitaria de la insigne Universidad de Carabobo. Allí tendrán el apoyo de docentes, estudiantes, personal administrativo y obreros.
Redactar este artículo no es tanto por solidaridad con mi Alma Mater sino para denunciar la evidente injerencia del régimen fascista en las universidades. Valiéndose de estratagemas leguleyas este régimen creó sindicatos paralelos a la Federación de Profesores (Fapuv), asociaciones y gremios de obreros, estudiantes, administrativos y docentes, legal y legítimamente constituidos, para formar “mesas de discusión” donde se debate un supuesto documento que tiene como principio y base de funcionamiento, la “educación socialista” como fundamento de la formación universitaria.
Esto contraviene y desnaturaliza uno de los principios que soportan la tradición de lo “universitas” como es la pluralidad del pensamiento. Además, es una clara contradicción con el principio que soporta la universidad venezolana: republicana, democrática, autónoma y popular.
Detrás de ese parapeto montado por el ministro Pedro Calzadilla, con docentes, estudiantes y demás personal de algunas instituciones universitarias, quienes se prestaron para conformar esas mesas de discusión, está el proyecto diseñado desde hace varios años, para apoderarse de las universidades.
La lucha de los universitarios contra estos intentos de este régimen fascista, inepto, corrupto y corruptor tiene varios años. Durante más de siete años la comunidad universitaria venezolana, desde sus gremios legítimos y legalmente constituidos, ha venido denunciando el cerco presupuestario impuesto por el régimen.
Desde hace cuatro años las carencias por insuficiencias presupuestarias, sueldos y salarios, planta física, transporte, comedor y becas estudiantiles han evidenciado la desidia e ineptitud de una camarilla de potenciales “delincuentes de la educación” quienes, encabezados por ministros y asesores, acentúan el cerco de mendicidad sobre la dignidad de la educación y particularmente, de la universidad venezolana.
Resulta insólito que dirigentes oficialistas universitarios estén en contra del paro en las casas de estudios superiores. Sin embargo, declaran a viva voz que apoyan el aumento de sueldo. Contradictorio, hipócrita y cínico. Por el contrario, la población docente, estudiantes, empleados y obreros chavistas, solidarios y a “sotto voce” comentan y declaran su apoyo a las justas reivindicaciones que adelantan sus asociaciones y gremios. Muchos de ellos pertenecen a universidades intervenidas por este régimen clasista y manipulador.
Mientras más se acentúe el cerco contra las universidades republicanas, democráticas, autónomas y populares mayor será el apoyo y solidaridad de los ciudadanos. Y sobre todo, encontrará más adhesiones en la población de la comunidad universitaria chavista, hartos de tanto chantaje y “bozal de arepa” contra estos profesionales a quienes se les niegan sus mínimos derechos laborales, como son su estabilidad académica y contratación colectiva.
Todo miembro de la comunidad universitaria tiene como principio y deber moral denunciar las injusticias y vejaciones de un régimen fascista que pretende imponer un pensamiento único de sumisión a un Estado autoritario y militarista. Mantenerse en silencio es poco menos que cobardía y traición a sus principios académicos.
(*) camilodeasis@hotmail.com / @camilodeasis
lunes, junio 10, 2013
Ida Gramcko: La infinita noche
Uno de los primeros libros de poesía que llegó a mis manos fue Lo máximo murmura. Un libro editado por la Universidad del Zulia, en 1965. En el Maracaibo de finales de los ‘60s esos textos fueron reveladores y a la vez extraños. Una rara exuberancia verbal se percibía en esas páginas que no llegaba a entender del todo. Sin embargo, sentía un ritmo, una oculta sensación de plenitud y magia mientras los leía.
Por años me acompañó esa magia cargada de musicalidad y esplendores que se entregan a la noche y solo el silencio nombra. Disfruté buscando términos en mi viejo diccionario. Era una fuente de nuevas palabras que disfrutaba pronunciarlas, juntarlas con otras para sentir su sonoridad y cadencia.
No me interesaba su autor ni tampoco su historia. Como joven lector me apasioné por esas imágenes recargadas de símbolos referidos a lo oculto, a la sombra que se yergue en la noche. Esa noche del alma donde Ida Gramcko (Puerto Cabello, 1924 – Caracas, 1994) supo refugiarse para construir su universo verbal y su propia existencia.
Después, ya estudiante de bachillerato en el Liceo Andrés Bello, en Caracas, me volví a encontrar con ese nombre, pero ahora con otro libro, Tonta de capirote, 1972. Era una narrativa donde se colaba la autora, pero quizá como personaje. Leí el libro más por el título que por su contenido.
Confieso que mis primeros poemas y narraciones los construí imitando su cadencia poética, así como también las temáticas que años antes había descubierto, en las lecturas de Ramos Sucre. Disfruté escribiendo en esos estilos mientras me hacía, sin percatarme, asiduo lector de esa distante y desconocida escritora. Por ese tiempo la encontré también entre los articulistas de El Nacional, con su columna Cero a la derecha. En esas crónicas y reseñas encontré un ser más cercano, compenetrado con su responsabilidad social mientras escribía sobre la niñez abandonada, entre otros temas.
A mediados de 1972 me matriculé en la Escuela de Letras de la Universidad Central de Venezuela. Mi sorpresa fue grande cuando debí inscribirme en una asignatura sobre Poesía y Poetas y la docente era la profesora Ida Gramcko. Silenciosa, con su mirada absorta y un tanto haciéndole honor a su nombre, subió pausadamente la rampa hasta llegar al salón. Le acompañaba una enfermera quien, cada tanto, le suministraba unas pastillas mientras ella las tomaba con un vaso de leche.
Todos en el salón nos acostumbramos a escuchar a nuestra profesora en esa situación. Fue un semestre accidentado. Ella nos introdujo en la obra de Rimbaud, de Mallarmé y demás “poetas malditos”. Hablaba con voz calma y sonora. Casi de memoria recitaba a los poetas mientras su mirada seguía perdida entre el misterio de sonoros versos de sus cercanos poetas.
Cierta noche llegó su enfermera y nos colocó encima del escritorio una grabadora. Nos dijo que seguía instrucciones de la profesora. Que escucháramos lo que nos iba a decir. Fue una extraña despedida. Nos pidió disculpas mientras nos dejaba instrucciones para la entrega de trabajos e indicaciones sobre la persona que la sustituía: Alfredo Silva Estrada.
Años después tuve el privilegio de visitarla en su apartamento. Mientras recorría el corredor desde la puerta de entrada al salón de su biblioteca, pasé al lado de su esposo, José Domínguez Benavides, el querido “Bena” quien permanecía absorto en una butaca mientras escuchaba a todo volumen al exquisito Albinoni y su adagio. Estaba absolutamente metido en esos acordes y ni se dio cuenta cuando pasé a su lado.
Mi profesora me esperaba con una amplia sonrisa mientras me enseñaba parte de su trabajo, unos textos que después darían lugar a uno de sus últimos libros, Salto Ángel, 1985. Se refugió en esa telúrica naturaleza para ampararse de la soledad del mundo y lo mundano. Fue, como Hanni Ossott, un ser de la noche larga, de intensas madrugadas e hizo de ello su práctica de vida. Dormía casi todo el día y cerca de la tarde, iniciaba su ronda, su tránsito, su destino a un Ángel que la contemplaba mientras se abandonaba en su silencio.
Acá una muestra de su hacer poético. De Poemas, 1952.
Recuérdate, palabra,
como eres, como estás, pulcra y redonda,
no el agua mas en agua y tras el agua
y con el agua sin más pie ni alfombra.
Padecer de soledad, de silencio y tiempo fue su destino. Acaso son estos los rasgos que marcan su poética. Además de un acentuado misticismo merced a la contemplación de la vida y la natura, plena y primigenia. Un preguntarle y no obtener respuesta a eso dejado a un lado de la vida: nosotros.
De su libro inicial, Umbral, 1941 a su última obra, Treno, 1993, discurre la plenitud de una obra densa, soportada en la arquitectura de un lenguaje sobrio, esplendoroso y luminoso, que espera ser abordado por similares estudios en beneficio de la literatura y cultura venezolana.
(*) camilodeasis@hotmail.com / @camilodeasis
viernes, mayo 31, 2013
Opinión pública
El venezolano de este siglo XXI es un ciudadano profundamente politizado. Es su marca más visible, junto con una manera absolutamente informal de comportarse.
Esto orienta a una práctica de argumentaciones donde se intenta pasar toda conversación por el tamiz del maniqueo y trillado oficialismo/oposición.
La reflexión cotidiana del venezolano, cargada de informalidad, asume una postura individual, con una carga de emotividad que impide visualizar los grises, esos puntos neurálgicos de la problemática general y sus particularidades que nos afecta a todos, seamos rojos o azules.
Políticamente hablando, en la Venezuela actual nadie es imparcial y menos en el ámbito de la opinión pública. Mantenerse en silencio es poco menos que cobardía y sumisión frente a la devastadora realidad, cargada de violencia, sea intrafamiliar, laboral o del Estado.
Bueno que el ciudadano sepa desenvolverse en aguas turbulentas y aprenda a discernir y tomar decisiones sin verse forzado a decidir por imposiciones de terceros ni menos, por mordazas, tipo línea editorial de algún dueño de medio audiovisual o impreso, ni mucho menos por un “bozal de arepa”.
Difícil la situación actual para opinar sobre asuntos vinculados con el régimen que se mantiene en el poder del Estado venezolano.
Difícil entender también la manera cómo este régimen acelera el entierro del chavismo para imponer un nuevo esquema de relaciones con sus adeptos. Mientras se soporta en una débil, sesgada y fracturada militancia, busca fortalecerse en los esquemas autoritarios del militarismo.
Además, al asumir el control sobre los medios audiovisuales en casi su absoluta totalidad, bajo el pretexto de controlar la violencia sobre programaciones abusivas a niños y jóvenes, establece un cerco comunicacional en todo el ámbito nacional donde será prácticamente imposible mencionar una sola frase, sin el temor de ser escuchada o leída por el censor, y tomarla como excusa para prohibirla.
La lucha será a partir de ahora un enfrentamiento directo entre el régimen, a través de sus instituciones, y los ciudadanos, pues los comunicadores sociales, llamados comúnmente periodistas, también forman parte de la sociedad. Ya no será una censura contra las plantas televisoras y radiodifusoras, tanto nacionales como regionales. A ellos se les unirán los medios impresos y los medios modernos, como Twitter y FaceBook. En estos dos últimos es donde se encuentra el grueso de una población que está directamente vinculada con la información que se genera segundo a segundo. Esa que se conoce, lee y observa sin editarse.
Por años muchos países se vanagloriaban de mantener a sus ciudadanos controlados a través de la censura a los medios tradicionales. Pero en años recientes ocurrieron hechos que pusieron a temblar gobiernos y muchos de ellos se tambalearon y cedieron. Caso concreto de varios países árabes, como Egipto, Marruecos y Túnez. Gracias a los medios cibernéticos los ciudadanos se mantuvieron informados y en su momento, pernoctaron en las plazas hasta que su presión en las calles hizo desaparecer esos regímenes escandalosamente infames.
Sabemos que el régimen autoritario y militarista entronizado en el Estado venezolano pronto comenzará una dura penetración para controlar los medios cibernéticos y con ello, censurar a los usuarios quienes constantemente criticamos a este inepto e inescrupuloso sistema que maltrata y ofende la dignidad del venezolano.
No es cierto que el ciudadano venezolano esté ajeno de sus responsabilidades como integrante de la sociedad y su participación en la vida del Estado. Por el contrario, está absolutamente involucrado, sea del bando político que sea, en todas y cada una de las actuaciones del régimen y sus opositores. Solo que se le impide su decisiva participación, se le aparta y ahora, se le cercena su derecho a estar informado al momento, viendo y escuchando, sobre las noticias que este régimen no desea que se sepan.
El ciudadano venezolano es una persona perceptiva, comunicativa, que genera y comparte información. Sabe por experiencia que los regímenes cuando comienzan a establecer controles sobre la vida cotidiana, sobre el hacer del día a día, se debilitan y corrompen. Entonces sabe que debe acelerar su participación para que cambie su maltrecha y vulnerable realidad, cargada de injusticia, ultraje y vejaciones a su condición humana. Una de sus estrategias es el chiste, la burla, la chanza y el humor a quienes representan el régimen. Ahora viene la carga más potente, el reclamo puntual, serio, objetivo y el rechazo que día a día aumenta y se generaliza.
(*) camilodeasis@hotmail.com / @camilodeasis
¡Croac, croac!
Por estos tiempos tener dignidad, principios y virtudes es poseer una veta de oro entre las manos.
La grabación escuchada donde se aprecia la aparente voz de Mario Silva, presentador de televisión y connotado defensor del régimen, no nos sorprende más allá del agregado que trae saber que para sus oyentes de medianoche, era una creíble voz por donde hablaba, de vez en cuando, Hugo Chávez.
En su momento hubo otras denuncias, las que hicieron Aponte Aponte y Velásquez Alvaray. Tristemente no pasó nada!
Esta puesta en escena de Mario Silva trae un agregado que sí debe estar haciendo ruido, y mucho, entre la dirigencia del Psuv y el gobierno. Lo decimos porque este operador político tiene credibilidad entre la denominada “tropa” chavista. Por años ha sido la voz oficial del difunto presidente, a quien las bases obedecían rodilla en tierra.
Comienza a causar un terremoto emocional entre quienes seguían a pie juntillas las reflexiones sesgadas de este personaje que, por lo afirmado en la grabación, responde más a un gobierno extranjero que a sus pares en el gobierno.
Triste por quienes desde hace años creían que lo dicho en su programa respondía a lineamientos directos del comandante supremo. Ahora se percibe un silencio sepulcral, un lloriqueo íntimo y una rabia contenida en los cientos, millones de convencidos chavistas, que desde la soledad de las casas del Psuv en todo el país, no saben a quién seguir.
Eso ocurrió cuando la debacle de Acción Democrática y Copei, y después con el llamado “chiripero”. Gente que quería creer y seguir a un líder y de la noche a la mañana se vieron en la total horfandad., desilusión, desprecio y soledad.
Esta gente, la misma gente que por años militó en los viejos partidos son estos venezolanos defraudados quienes cargan ahora con su cruz a cuestas. Un pesado fardo donde están las deudas por cancelar, los préstamos, la escasez de alimentos, y una inmensa, descomunal inseguridad, tanto personal como financiera, sociosanitaria y educativa.
La realidad de estos venezolanos, los más humildes, los siempre desamparados, junto con sus leales dirigentes de base, es que andan sin saber qué hacer. Sus flamantes líderes del gobierno y del Psuv se han desdibujado y otros comienzan a diluirse, camuflajearse. Incluso algunos tienen a sus familiares fuera del país a buen resguardo.
Habría que anotar además, no sé a favor o en contra de quién, que mientras se escuchaba la grabación –por casi una hora- el gobierno no interrumpió el programa y además, Conatel ni se inmutó cuando el denunciante dejaba salir su ejercicio coprolálico en horario “todo usuario”. Para más conmoción, al descalificar a sus propias camaradas, -como Cilia Flores- deja entrever un desprecio por la inteligencia de la mujer venezolana, en una clara muestra de su misoginia, trasmutada quizá por el otro senil barbudo comandante y mentor ideológico.
De este ejercicio de un hacer político, donde ambos bandos tienen mucho que perder, queda un sabor amargo entre los ciudadanos moralmente sanos, formados en la tradición de la cultura del respeto al semejante, quienes no podemos aceptar ni ser partícipes de un río de lodo y estiércol, donde unos pocos quieren arrastrar a la mayoría de ciudadanos decentes de este maltrecho país.
Es odioso, denigrante y una manipulación tener a gran parte de la opinión pública nacional por casi dos días esperando una declaración, para después venir a presentar una grabación de voz, para usar la información cual “show” cargado de sensacionalismo. Eso es políticamente una irresponsabilidad para con los venezolanos serios y moralmente formados.
Es tiempo de insistir, insistir y volver a insistir –hasta más allá de la saciedad- que es urgente diseñar un sistema educativo que forme a venezolanos en valores, principios y prácticas de vida, que incluyan a todos.
Hemos afirmado –desde mediados de los años ‘80s- sobre la gravedad de deslizarnos en una convivencia social signada por la marginalidad. Eso ocurrió y ahora todas las instituciones del Estado son parte de esa aberrante práctica. Y me refiero no a la marginalidad alimentaria, sí a la más grave: la mental, esa de la consciencia. Quizá las universidades sean todavía los pocos, escasos reductos donde la dignidad y pasión por la búsqueda de la verdad, sean horizontes que muchos buscan alcanzar.
(*) camilodeasis@hotmail.com / @camilodeasis
Entre togas y birretes
Los académicos, junto con los intelectuales y los creadores somos la consciencia crítica de una sociedad. Si bien pueden existir algunos de ellos que en momentos se adhieren al gobierno para argumentar falsedades, que no pueden ser soportadas por la razón y la lógica, la consciencia cultural de un pueblo se fortalece siempre por el aporte de quienes sí ejercemos con dignidad este oficio.
Los falsos académicos, los intelectuales colaboracionistas y los comisarios de la creación quedan al descubierto cuando ya no pueden seguir defendiendo lo indefendible y recurren a la mentira y el engaño.
El país decente los conoce y sabe de sus andanzas. Desde hace 14 años a la universidad republicana, democrática, autónoma y popular se la ha querido intervenir para silenciarla. Otros gobiernos optaron por soluciones drásticas y bárbaras, allanando sus aulas y centros de investigaciones.
Desde hace unos años este gobierno mal llamado socialista ha querido intervenirla utilizando una estrategia miserable y del más primitivo fascismo: cercarla presupuestariamente.
La restricción presupuestaria no solo alcanza a los precarios sueldos del personal universitario –servicio, administrativo y docentes- también a la misma esencia del Alma Mater: la investigación, la extensión y la docencia.
Las proyecciones de las universidades más avanzadas en esta materia (ULA, USB, UCV, UDO y UC) indican que de seguir esta restricción presupuestaria, dentro de 5 años ya no será posible hacer investigación de primerísimo orden en Venezuela.
Para 2012 Venezuela descendió del puesto 6 al 7 por debajo de Brasil, México, Argentina, Chile, Colombia y Cuba, en el área de investigación aplicada. En nuestro país, de los centros de investigaciones ubicados en las universidades, se genera el 98,7% de la investigación como aporte a la construcción de la sociedad del conocimiento, traducido en proyectos y estudios que se aplican en provecho de la producción nacional.
Por su parte, los aportes para el desarrollo de actividades extensionistas –vinculación universidad con la comunidad- se han reducido a menos del 1% del presupuesto universitario. Eso hace prácticamente imposible generar actividades de acompañamiento con las comunidades, en las áreas socioculturales (deporte, cultura popular, asesorías académicas).
Mientras las áreas de investigación y extensión ven reducidos los aportes del gobierno nacional, la docencia universitaria –de aula, laboratorio y escenarios deportivos y artísticos- apenas sobrevive con el mínimo aporte. Los docentes en la generalidad de las situaciones, tienen que proveerse –ellos mismos o pidiendo colaboración a los estudiantes- para comprar marcadores, borradores y otros insumos pedagógicos.
Estas son, de una manera muy general, las urgencias que en la actualidad atraviesa la academia venezolana. Mencionando además, los riesgos que deben asumir, tanto docentes, estudiantes y el personal administrativo y de servicios, frente a la pavorosa inseguridad que mantiene en zozobra a la comunidad universitaria venezolana. Mencionar ejemplos es rayar en la trivialidad.
El acoso presupuestario del gobierno, acentuado desde hace 5 años, responde a una calculada estrategia para intervenir las universidades sin usar la fuerza bruta del allanamiento militar-policial.
Utilizando el cerco presupuestario está jugando al cansancio y abandono de los docentes, por los miserables sueldos que en la actualidad les mantiene. Es una vergüenza, una vulgaridad y una afrenta a la misma condición humana, como este gobierno fascista, marginal, inepto, corrupto y corruptor, utiliza a miembros de la misma comunidad universitaria, quienes, designados como ministros para el área universitaria, se prestan para servir de ejecutores de una solapada intervención.
Tristemente la mayoría de estos ministros han salido de las aulas de la más prestigiosa y tradicional universidad, la Universidad Central de Venezuela. Duele decirlo, pero es la realidad. Sus mismos compañeros de aula, más de una vez casi les han tenido que suplicar para que atiendan los urgentes requerimientos y evitar las decenas de cierres técnicos que han debido enfrentar la casi totalidad de las universidades republicanas, democráticas, autónomas y populares.
Nada justifica los miserables sueldos y salarios que devengan los universitarios en la Venezuela “bonita” del eslogan socialista del siglo XXI. Los universitarios también somos pueblo que hemos accedido, por sacrificio y empeño, a decantar nuestros saberes. Tenemos derecho a un trato digno, justo en nuestros salarios, así como en el presupuesto para el funcionamiento de nuestras casas de estudio.
Universitario que se mantenga en silencio frente a esta amenaza de intervención, se hace cómplice de este gobierno neoliberal, clasista y fascista.
(*) camilodeasis@hotmail.com / @camilodeasis
Universidad y dignidad
La universidad venezolana, republicana, autónoma, democrática y popular siempre ha sido una institución al servicio de toda la sociedad. Sus aportes representan lo que en la actualidad somos como Estado y nación.
Desde su creación, a mediados del siglo XVIII (1721) se caracterizó por su visión amplia y crítica en la formación de hombres libres al servicio del pueblo.
La universidad venezolana ha contribuido con la construcción del pensamiento científico y tecnológico en cerca del 98% del acervo intelectual del país.
Sin embargo, precisamente por construir un pensamiento crítico, contestatario y pedagógico ha sido vista, por la casi totalidad de los gobiernos que han estado al frente del Estado, como riesgosa a los intereses mezquinos de grupos políticos, militares, religiosos, generalmente autoritarios, ortodoxos y fanáticos.
De esta manera, la universidad republicana, autónoma, democrática y popular ha visto sus aulas ocupadas por sectores militares que allanaron su Alma Mater, bien en la dictadura de Pérez Jiménez o en el gobierno de Rafael Caldera. De igual manera, la creación del Consejo Nacional de Universidades y la llamada Oficina de Planificación del Sector Universitario, fueron estructuras impuestas para restarle autonomía presupuestaria y académica a la universidad venezolana.
Ahora se pretende allanar a las universidades al otorgar el mínimo presupuesto para su funcionamiento. Presupuesto que apenas sirve para cancelar nómina de personal y servicios, como electricidad, telefonía, agua, transporte y comedor para estudiantes.
Las áreas de extensión universitaria (trabajo en comunidades) e investigación se han reducido a lo mínimo. Las estadísticas del último Núcleo de directores de los Consejos de Desarrollo Científico, Humanístico y Tecnológicos (CDCHT), indican que el presupuesto asignado a la investigación no alcanza el 1% del presupuesto total del sector universitario. Siendo que en 30 años (1982 – 2012) la investigación de primerísimo orden en Venezuela, lo han venido realizando instituciones públicas, como el IVIC, UCV, ULA, USB y UC, mientras publicaciones de investigación educativa de prestigio académico, como Kaleidoscopio, en la UNEG, registrada en el LatinIndex, como una de las más prestigiosas de América Latina, han tenido que detener su proceso de edición por falta de presupuesto.
Los miembros del CDCHT han advertido que la producción de conocimiento científico y humanístico, de excelencia académica, se ha reducido en un 37,5% en los últimos 4 años.
Esta cifra es alarmante en un país que posee las mayores reservas de petróleo del mundo y sin embargo, el actual gobierno, al restarle presupuesto a las universidades, evidentemente desprecia el conocimiento académico del docente venezolano.
No es posible mantener un cuerpo académico de primer orden, dictando cátedras en las distintas universidades y centros de investigación, con unos sueldos que no alcanzan el salario mínimo nacional. Las asociaciones universitarias, junto con su federación (FAPUV) han advertido que los sueldos y salarios no compensan el ejercicio para el cual han sido formados los profesionales que se desempeñan en la academia universitaria venezolana.
Cada año el registro académico internacional observa a Venezuela como uno de los países en Latinoamérica que mantiene un descenso permanente en sus estándares académicos. Para finales de 2012 Venezuela ha descendido del puesto 6, detrás de Brasil, México, Argentina, Chile y Colombia; al puesto 7, ahora detrás de Cuba, con universidades claramente vistas como de segunda y tercera categorías.
Mientras países, como Brasil ubican a sus universidades como las primeras en Latinoamérica y entre las primeras 100 a escala mundial, Venezuela apenas puede mantenerse en los registros del Consejo de Investigaciones de España, el Instituto de Investigaciones de la Universidad de Shanghai, o la Webmétrica, con poca visibilidad en los registros cibernéticos y mucho menos, entre los centros académicos de excelencia a escala mundial.
La restricción presupuestaria que mantiene el gobierno contra la universidad republicana, autónoma, democrática y popular, se debe a una bien planificada estrategia desarrollada desde hace varios años para ocupar las universidades y centros de investigaciones. De hecho, ya existen universidades pequeñas que han sido intervenidas e incluso, han destruido sus Consejos Universitarios. Tal parece el caso de la Universidad Experimental del Yaracuy, donde solo existe un rector quien ordena y decide.
La garantía de una victoria de los universitarios sobre este gobierno inepto, interventor y autoritario es mantener un conflicto donde la comunidad universitaria esté unida: estudiantes, personal de servicio, administrativo, y docentes. Esa es la única forma de enfrentar la solapada intervención contra nuestras universidades.
(*) camilodeasis@hotmail.com / @camilodeasis
Eleazar León: esplendor de palabra
Estamos en el país del dolor. Eleazar León
Siempre admiré la capacidad de Eleazar León (1946 – 2009) para memorizar sus poemas y la de sus más entrañables cercanías, como Li Po, Ezra Pound, Ramos Sucre, Walt Whitman, San Juan de La Cruz, entre tantas voces universales similares a su impecable registro vocálico. Voz recia, cadenciosa, rítmica y de áurea nitidez.
Fue, además de amigo, mi profesor en la Escuela de Letras en la Universidad Central de Venezuela, asesoró mi tesis de grado, y fue mi compañero de bares y caminos.
En el verano de 1978 vivía en la etrusca ciudad de Perugia, al centro de Italia. Estudiaba lengua, literatura y cultura italianas. Cierta tarde de finales de julio, estaba frente a la universidad con unas amigas practicando el bella ciao, la emblemática canción de los partisanos italianos, sentados justo diagonal al célebre Arco etrusco. De repente vi detenerse un autobús de la ruta comunal. Entre parroquianos y turistas vi descender a Eleazar, quien risueñamente se unió al grupo para terminar nuestro canto.
Después de los abrazos y las formales presentaciones nos fuimos a un bar y terminamos en la madrugada leyendo poesía, frente a una empedrada chimenea, en una vieja casa de campo que nuestras amorosas amigas alemanas habían alquilado.
Esa vez Eleazar escribió dos poemas donde los pájaros, los antiguos muros y las estrechas calles del pueblo, llamado Colombina, giran y son alegrías vespertinas en esos días calurosos.
Con Eleazar también recorrí el pueblo del poeta seráfico Francisco de Asís. Conocimos la iglesia antigua, disfrutamos los frescos del Giotto y descendimos a ver las tumbas de los hermanos del poveretto. Caminamos hasta la iglesia donde reposan los restos de Clara Favorino, la enamorada de Francisco. Allí nos extasiamos con las diligentes y hermosas monjas de azules ojos que nos obsequiaron estampitas con el legendario poema Canto del Hermano Sol.
Mi amigo era todo alegría y celebración. Escucharlo siempre fue para mí un estremecimiento y amor reverencial por la palabra. Fueron días intensos de gozo y plenitud, donde la palabra poética, la figura femenina y el vino tinto eran el centro de todo discurso.
Conservo como un talismán sus primeros textos poéticos, agrupados en una plaquette Precipicio de pájaros, (1971) donde se despliegan versos luminosos sobre el fondo de unos azules pájaros llenos de agua dulce, entre el canto de aves y esa marca poética donde la cuadratura de su versificación habla de ritos, de antiguos cantos y ese verdor que pueblan sus poemas.
Esencialmente poeta también fue ensayista, crítico literario y pedagogo de la palabra en la Universidad Central de Venezuela, donde dirigió por varios años el taller de poesía.
Sus libros son de obligada lectura para comprender la voz de la poesía y la cultura venezolana: Por lo que tienes de ceniza, (1975); Estación durable, (1976); Cruce de caminos, (1977); Palabras del actor en el café de la noche, (1982); A la orilla de los días, (1982); Reverencial, (1991); Hechura de palabras, (1992); Cuartetas, (1993); Descampado, (1999); Papeles para un adiós, (2004); Sonetos peregrinos, (2005); Rubayyats, (2009).
Apreciemos uno de sus poemas:
Cénit
Una chicharra teje a mediodía
el único deseo de su tonada. Es
un violín de una sola cuerda:
árbol y canto. Por
lo extremado de su número fijo
debe ser un gran deseo. No
se sabe qué dice ni qué procura:
vibra nada más
en delirio monótono de lluvia.
No demasiado, no se le pida
mucho al canto sonámbulo
ni al deseo de la chicharra:
repite en el cénit
la sola claridad que conoce su sueño
sin variaciones ni riquezas, fija
y hermosamente fatal.
A la vuelta de un día será hojarasca
pero habrá conocido bajo la cúpula
de un cielo de inclemencias
ebriedad, consagración, fiesta, destino.
La poesía de Eleazar León inaugura un universo de esplendores, de lucidez, de imágenes en permanente movimiento, como agua y barro que construyen el poema. Se nutren mientras al fondo, como un eco, la voz del poeta va iluminando el paisaje donde pájaros, brisa y alegría conviven con la historia que permanece en la piedra que el río desplaza en su dulcísima ola hasta llegar a la mar.
Es una poética basada en la oralidad, en la pura esencia de la palabra que celebra el nacimiento y la muerte. En su poesía no hay destino, solo un constante, permanente fluir de la poesía. Esa es su verdad, la lucidez de su existencia.
Fue ese su devenir, fiel defensor de esa libertad. Maestro y místico de la poesía. Sencillo, silencioso y amoroso, todo en ti fue pasión mientras construías tu artesanía de la palabra, cultivada en verso libre, en soneto o cuartetas.
Ahora existes en ese precipicio donde los antiguos pájaros reconocen tu voz y tu brillo.
P.S. Para quien desee escuchar la voz del poeta, puede ir a este enlace:
http://migueleguedez.wordpress.com/2008/06/07/eleazar-leon/
camilodeasis@hotmail.com
@camilodeasis
Iglesia y Estado
A los venezolanos nos ha costado sangre, sudor y lágrimas establecer un Estado republicano, democrático y profundamente laico. A inicios del siglo XIX Juan Germán Roscio (1763-1821), una de las mentes más avanzadas y brillantes de la gesta de Independencia, escribía su célebre arenga El triunfo de la libertad sobre el despotismo (1817) para deslindar el papel que por tres siglos ejercía la monarquía imperial española, a través del rey como representante de Dios en la tierra, para imponer su sistema político despótico.
Este despotismo ejercido por el monarca español, que se declaraba representante de Dios, fue reflexionado por Roscio para adelantar una teología de la independencia. Pudiéramos afirmar que fue un adelantado en esto de la teología de la liberación latinoamericana.
No olvidemos que uno de los grupos más feroces contra los partidarios de una nueva patria, fueron los curas católicos quienes desde los púlpitos arengaban a la población para que se abstuvieran de apoyar la causa de la independencia, usando como excusa el carácter divino del rey Fernando VII. La relación simbólica rey-Dios era visto de manera normal entre los creyentes, razón por la cual estar contra el rey era poco menos que ser un hereje, un pecador y por tanto, sujeto de desprecio y exclusión.
La interpretación de un nuevo orden social, político y religioso presentado por Roscio, donde el pueblo comenzaba a asumir su propio destino histórico, se materializa años después con la presencia de Antonio Guzmán Blanco (1829-1899) quien separa la influencia de la Iglesia católica en la vida del Estado venezolano. Establece el matrimonio civil (1873) como pieza fundamental de la laicidad, así como también los registros civiles parroquiales les son arrebatados al clero, entre otros logros que repliegan a la iglesia y los demás credos a un papel secundario dentro de la sociedad nacional.
Tan graves fueron estos conflictos con la Iglesia Católica que el Ilustre Americano amenazó cortar lazos con la Santa Sede y establecer una Iglesia Nacional, donde el primer mandatario y jefe de Estado sería la cabeza de esta nueva iglesia. Fue esto lo que obligó al papa Pío IX a ceder y destituir a los jerarcas católicos nacionales por otros más dóciles.
Sin embargo, y si bien los bienes de los religiosos fueron confiscados y algunas iglesias, conventos, ermitas y monasterios destruidos o convertidos en centros de enseñanza o espacios para la civilidad, la mentalidad clerical del Estado no fue separada definitivamente si no hasta bien entrado el siglo XX, con la participación de manera masiva, de la población a los centros educativos donde la enseñanza pública acentuaba la visión laica del Estado.
El pensamiento laico es inherente a la democracia y al estado liberal y republicano. Es garantía para la convivencia pacífica entre los ciudadanos.
Todos estos avances y logros de la civilidad y laicidad en Venezuela, que garantizan la libertad de pensamiento al no estar sujeta a norma moral religiosa, se están viendo resentidos por estos años, cuando presenciamos una arremetida de las creencias y prácticas religiosas del catolicismo, protestantismo y del pensamiento sincrético ancestral en el funcionamiento del Estado nacional.
Así como en otros espacios de la vida nacional se observan peligrosas intromisiones, como la mentalidad militarista y del autoritarismo, sea por civiles o militares, en decisiones de Estado. Utilizar imágenes de santos, cristos, beatos, ánimas y demás divinidades, es correr el riesgo de volver a tener dentro del Estado a la moralidad religiosa, sea de cualquier signo, entrometida en el pensamiento tradicional laico del venezolano.
Las prácticas religiosas son cuestiones privadas que deben estar circunscritas a espacios determinados, y esto porque ellas se orientan por creencias de fe (obviamente respetadas) soportadas ancestralmente por la subjetividad, que tiende a ser supersticiosa, ortodoxa y fanática. Y en el caso del militarismo y autoritarismo, marcadas por la homofobia.
Respetamos la visión religiosa de todo ciudadano. Pero cuando uno de ellos, cabeza del gobierno y del Estado –así sea como encargado- se dice seguidor del maestro Sai Baba o que sintió como un pájaro le susurraba al oído para darle consejos. O cuando los seguidores del otro opositor, reparten estampitas con el rostro de un cristo ensangrentado, tenemos que temer lo peor.
Ciertamente que para superar estas mentalidades que nos retrotraen a la superchería, superstición y el atraso mental, debemos insistir en los procesos educativos marcados por la práctica de la civilidad y los rasgos más nobles de los venezolanos: su apego a la libertad de pensamiento, sea político como religioso, pero dentro de los espacios de la pureza del alma que busca en el Otro-diferente a un semejante y con él es solidario, ético y amoroso.
(*) camilodeasis@hotmail.com / @camilodeasis
Erotismo y política
Cuando una persona está viva, es blanda y flexible. Cuando
está muerta, se vuelve dura y rígida. Lao Tse. Tao Te King
El epígrafe que antecede al artículo contiene una verdad que se puede aplicar a nuestra realidad venezolana. Ciertamente que asistimos a la experiencia de presenciar a muchos dirigentes de grupos y partidos políticos, quienes no sólo asumen posturas inflexibles en cuanto se refiere a la no aceptación del Otro diferente en la discusión sobre aspectos de la vida nacional, también presentan una rigidez corporal, kinésica, y básicamente en la formulación de ideas y conceptos que les acercan a una vida inorgásmica extrema.
Y esto es triste porque revela lo castrante que puede ser una acción social donde estos seres humanos adolecen del sentido primario de vida: lo erótico. En ello las sociedades antiguas eran dadas a la atención de lo erótico como manera y actitud de vida, de gozo y de apertura al Otro como muestra de una vida interior que se contrastaba y permitía que los miembros de una comunidad se nutrieran constantemente en la medida que podían expresar, en su kinesis y actos de habla, el lenguaje erótico y el erotismo como formas de vida sanas que permitía al cuerpo develar su ontología, su ser profundo, que se acercaba y mostraba en la piel, en el cabello, en los ademanes del cuerpo, en la voz y en la mirada.
Por el contrario, a la gran mayoría de los líderes y dirigentes de grupos y partidos políticos de nuestra sociedad les falta sentimiento de erotismo en la práctica de la acción social. Más notoria es su ausencia en los rostros de las mujeres dadas a esta práctica, quienes revelan una faz que progresivamente se va desvaneciendo para caer, peligrosamente, en la noche de la insatisfacción que lleva a la soledad y la enfermedad de la frigidez de los sentimientos ocultos.
Y esto que escribimos en modo alguno debe tomarse como una chanza o burla. Por el contrario, es una reflexión necesaria para considerar dentro del estado de experiencias que atraviesa el conjunto de la sociedad y que debe atenderse para evitar que sirva de modelo y se generalice. Si usted analiza los rostros de las mujeres, tanto afectas al gobierno: diputadas, ministras, presidentas de institutos, entre otras, como aquellas de la oposición, concluirá aceptando lo que afirmamos.
Por su parte los dirigentes masculinos hace tiempo entraron en un franco deterioro en su capacidad erótica. De rostros casi siempre contraídos y severos, rígidos en sus ademanes, autoritarios y poco dados a mirar de frente al Otro, absolutamente parlanchines y de gestos cuasi atolondrados. Denotan que han accedido a lo que denominamos “la desproporción del lenguaje gestual”.
No tienen gestos de amorosidad en su kinesis y menos en el timbre y tono de voz. Menos aún, un sentimiento amoroso en la práctica de la libertad como modelo para una ciudadanía activa. Es, ciertamente, una oralidad y un lenguaje corporal marcados por un discurso “thanático” de muerte, de frialdad, de severidad, de autoritarismo, de riesgo, que niega el discurso natural que existe en todo ciudadano normal que practica su erotismo y es proactivo en la construcción de su vida individual y colectiva.
La ausencia de un lenguaje corporal cercano a lo amoroso, sin ser empalagoso, ha llevado al nacimiento de discursos cargados de extrema negatividad que generan secuelas físicas en quienes la practican. Es notoria la cadena de enfermedades, padecimientos y muertes de dirigentes políticos en nuestra sociedad.
Lastimosamente en la acción social del discurso erótico, la fuerza destructiva de un lenguaje marcado por la rigidez de pensamiento y palabra, insolente y degradante, está abriendo las compuertas para que se desencadene un tipo de discurso que podría sepultar toda una tradición cultural de una sociedad tan sabia y sagrada como la venezolana, acostumbrada a la expresión de un hecho de vida marcado por los rasgos de erotismo en la construcción de una oralidad que alguna vez nos nutrió y nos dio felicidad.
(*) camilodeasis@hotmail.com / twitter@camilodeasis
lunes, mayo 27, 2013
Herejías
Por los años sesenta los venezolanos vimos con estupor cómo el gobierno de entonces intentó silenciar una gaita. ¿La herejía? Denunciaba el centralismo y las condiciones deplorables como era tratada la capital de la zulianidad, Maracaibo. En boca de un gaitero, Ricardo Aguirre, se escuchó La Grey Zuliana donde, entre otros versos, se decía: “Madre mía si el gobierno no ayuda al pueblo zuliano, tendréis que meter la mano y mandarlo pa’l infierno”. Era el gobierno de Raúl Leoni, en 1968. Al Monumental Ricardo Aguirre y su conjunto Saladillo el gobierno les hizo la vida de cuadritos. Pero los adecos terminaron desplazados por los copeyanos. Después esa gaita quedó y hoy es considerada un himno en la región.
De gaitas censuradas y sus autores perseguidos, hubo otra que recordamos. Fue La gata blanca (1990), interpretada por el conjunto Melody Gaita. ¿La herejía? Aludía a la secretaria privada del entonces presidente Jaime Lusinchi, Blanca Ibáñez, la otrora barragana blanca. Su letra es directa y demoledora: “Esa gata tracalera anda toda alborotada, pues le dieron un trabajo de secretaria privada”. “La gata estudia derecho pa’ graduarse de abogado, sin ni siquiera tener bachillerato aprobado”.
Los posteriores gobiernos continuaron la deleznable y ruin torpeza de perseguir a quienes diferían de sus orientaciones y malos manejos de las instituciones. Denuncias a través del arte y la literatura se hicieron cosa cotidiana para esos tiempos, a la vez que los gobiernos se comportaban con mayor ridiculez convirtiéndose en el hazmerreír de los ciudadanos, quienes le restaban credibilidad a las disposiciones para la censura.
El colmo de estos hechos fue cuando el mismo ex presidente Rafael Caldera, en su gestión entre 1994-1999, mandó a detener a un astrólogo. ¿Su herejía? Había escrito en un diario que al mandatario le quedaba poco tiempo de vida. Fue a dar con sus cartas del Tarot directo a los calabozos de la Disip. José Bernardo Gómez debió modificar sus palabras e indicar que se refería a la muerte política del presidente y líder del llamado chiripero. Caldera murió 13 años después.
Las ridiculeces y paranoias de los gobiernos han ido aumentando, al grado de llegar hoy a causar hilaridad, situaciones grotescas y pena ajena. Una de ellas fue la denuncia que un jovenzuelo lanzó por un medio televisivo donde afirmó que el hermano mayor del ex presidente Hugo Chávez, recientemente fallecido, sería asesinado. Para ello mostró nada más y nada menos que un crucigrama donde señalaba dos palabras claves, asesinen y Adán. Esto fue suficiente para que la policía política (Sebin) actuara. El hereje y creador del crucigrama, Neptalí Segovia, profesor de inglés y desde hacía años con su “chambita” en un diario nacional, debió acudir a la policía política para aclarar tan exótico asunto y ser reseñado.
Pero el asombro y la ridiculez gubernamental no cesan. Apenas hará unos días la policía, conformada ahora por la parte judicial, el Cicpc (policía judicial) y su oficina de delitos informáticos, se trasladó desde la capital del país hasta un casi desconocido lugar, Cabudare, en Lara, donde fue rastreada una tuitera. A la casa de la hereje, Lourdes Alicia Ortega Pérez, de 53 años, llegaron los sabuesos con una boleta de allanamiento. Para el momento de su detención tenía en su registro de Twitter, 12 seguidores. ¿Su herejía? Haber respondido a un seguidor, quien preguntaba sobre la muerte del presidente Hugo Chávez: “no se pero convertido en muñeco de cera está” (sic).
A la fecha, y después de rendir declaraciones, la tuitera quedó en régimen de presentación judicial. Sus instrumentos cibernéticos confiscados, reseñados, puestos patas pa’rriba y quizá con un susto en la boca del estómago al verse rodeada por tantos sabuesos. Hemos revisado los tuits de otros personajes que sobrevuelan el Twitter. Sus trinos (escritos) son atronadores, otros suben de intensidad y el resto no pasan de graznidos. El de Lourdes apenas fue un trino de cera.
Qué ocurrió entonces. Equívoco? Señas falsas? Algún pájaro de mal agüero? Sinceramente, no. Creo que ha sido todo un bien hilvano plan para silenciar, por miedo, a quienes apenas sacan la cabeza y forman parte de un grupo lo suficientemente anónimo, pero nutrido, que responde a una caracterización poblacional específica que debe ser mantenida a raya por el gobierno del Estado.
De esta manera, las lourdes y los lourdes van a sentirse vigilados por el Gran Hermano rojo. Lo interesante de esto es que el presente gobierno se enfrenta a un nuevo, inédito y explosivo medio de comunicación, que podría poner en peligro su estabilidad, no tanto política como emocional y psicológica, por tanto trino ensordecedor.
(*) camilodeasis@hotmail.com / @camimlodeasis
El ánima de sabaneta
Nuestra sociedad, como todas las sociedades del mundo, siempre ha estado construyendo y reconstruyendo su memoria mítico-simbólica como parte de su devenir histórico y sobre todo, cultural.
En esto los llaneros son seres excepcionalmente emparentados con espantos, ánimas, fantasmas y demás seres telúricos.
Decimos esto en función de presenciar en los últimos años cómo se ha estado construyendo un mito y culto, inicialmente válidos. Nos referimos a la imagen del fallecido presidente venezolano Hugo Chávez.
De ánimas está cundido el llano venezolano. El ánima de Pica Pica, el ánima de Nicanor, el ánima de Montenegro, el ánima del Ajilerito, el de la Mata del Ánima Sola, el extendido culto al ánima de Taguapire, cubren la inmensa sabana nacional. En ellos la creencia popular ha depositado su fe y su fidelidad más allá de las observaciones que en su momento han indicado las instituciones oficiales en contra de rendir culto a personas no autorizadas por la iglesia. Contrario a la exigencia oficial que afirma la rigurosidad de esperar 25 años para saber si un ciudadano de bien puede ser elevado al altar de los héroes patrios, la creencia popular, por el contrario, desde hace años ha colocado en sus propios nichos, a estos y otros personajes, donde se le rinde culto por sus supuestos milagros y favores recibidos.
Es el caso del presidente fallecido quien proviene de un sector rigurosamente humano, como es el político-militar. Ya en su momento varios especialistas indicaban la tendencia a la mitificación del presidente por el excesivo culto a su personalidad. La maquinaria de su partido se encargó de construirle una aureola heroica que lo posicionó por encima de su propio partido e incluso, del Estado. En su momento más intenso Hugo Chávez encarnó al gobierno y al mismo Estado. Para ello, contó con el fervor de sus partidarios quienes sobrepasaron la medida de la razón y se situaron en los bordes del fanatismo, la ortodoxia y la superstición.
Desde entonces, ni su partido ni su ideología fueron percibidos desde la razón. Por ello el chavismo ha sido siempre una intensa emoción, una fe que cubrió con su fervor todos los espacios del territorio venezolano y partes de Latinoamérica. Si alguna ideología pudo crear Hugo Chávez ésta fue la confluencia de ideas marxistas, guevaristas, maoístas, bolivarianas, zamoranas, robinsonianas, humanistas, militaristas, socialistas y comunistas, que colocó en su “licuadora teórica” particular y de cuyo resultado surgió el llamado socialismo del siglo XXI.
No es fácil dimensionar la figura de un personaje contradictorio y carismático que nos atrevemos a afirmar, es el primer mito del siglo XXI en la historia venezolana con estas características sobrenaturales. El otro fue Juan Vicente Gómez, el Benemérito, a quien se le rinde culto, dedican oraciones y prenden velas y velones, por los lados de Maracay.
Mientras la dirigencia burocrática oficialista le construye un nicho frío, aséptico y artificioso para acelerar su tránsito a la eternidad, la creencia popular desde hace tiempo ha comenzado a prenderle velas y orar para recibir los favores del muchacho más famoso de Sabaneta de Barinas. En su pueblo y alrededores hay más de un samán que desea cobijarlo. Incluso, le han dedicado canciones, poemas y relatos donde lo “emparientan” con Florentino “el que peleó con el Diablo”.
De padre castigador y benefactor al frente de la presidencia de la república, progresivamente se convirtió en el predicador religioso más activo entre las decenas de pastores, curas, rabinos y demás oficiantes y sabedores de los misterios atávicos de la eternidad.
Y en esa función como predicador penetró indudablemente el alma nacional, en unos generando apoyos y solidaridades automáticas, en otros, rechazo. En todos, reacción y conmoción.
Ahora, el ungido heredero político de Hugo Chávez, sabiendo de esta poderosa fuerza telúrica usará, cual Mío Cid que libra su última batalla, la memoria del presidente y sus símbolos. Veremos en los tiempos venideros cómo se irá decantando esta imagen, este culto y este mito. Ya algunos afirman de encuentros místicos con el comandante. Lo más probable es que termine como siempre sucede a las mentalidades militaristas, autoritarias y egocéntricas: reducidas a las páginas de un libro de historia de Venezuela, y quizá, como culto de algún creyente viajero que se detiene en un polvoriento caserío llanero a prenderle una velita a su ánima favorita.
(*) camilodeasis@hotmail.com / @camilodeasis
sábado, marzo 16, 2013
Vocación universitaria
Nuevamente se conoce el resultado de las primeras universidades en el mundo que destacan como las más eficientes y de mayor excelencia académica. Los más importantes centros que miden estos asuntos, la Universidad de Shanghai y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) han presentado sus resultados. Otras instituciones, como la británica Quacquarelli Symonds (QS) y el mismo CSIC, a través de su departamento de Webométrica, dependiente del Ministerio de Ciencia y Tecnología español, indican siempre a las universidades norteamericanas como las más importantes dentro de la academia mundial.
De las 100 más importantes universidades del mundo, 18 pertenecen a países europeos, 10 asiáticos, 5 canadienses, 3 de Oceanía y 2 latinoamericanas, el resto (62) son de los EE.UU. encabezada por la Universidad de Harvard, seguida por la Universidad de Stanford y el destacado Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), cuyo rector-presidente es curiosamente un venezolano.
Las 2 universidades latinoamericanas son: la Universidad de Sao Paulo (puesto 19/100) y la Universidad Autónoma de México (puesto 36/100).
Los criterios que usa la Universidad de Shanghai para medir la excelencia académica e incorporar centros universitarios en sus registros, están indicados en los siguientes puntos: Excelencia en la Educación: 10%. Está referido al número de estudiantes de la institución que han obtenido Premio Nobel o Medalla Fields. Excelencia de la Facultad: 40%. Referido al personal de la institución ganador de Premio Nobel o Medalla Fields, así como citas de investigadores. Resultados de investigaciones: 40%. Son los famosos “papers” publicados en la revista Nature and Science e indexados en Sciences Citation Index (SCI) o en Social Sciences Citation Index (SSCI). Finalmente, el rendimiento per cápita: 10%. Se refiere al rendimiento de los indicadores anteriores divididos por el total de académicos tiempo completo del personal.
Resaltamos que solo sea en el ámbito latinoamericano donde La Universidad de Los Andes, (puesto 34/100); Universidad Simón Bolívar, (puesto 54/100); y la Universidad Central de Venezuela, (puesto 57/100) estén mencionadas. De esas 100 los primeros puestos, entre las 10 más destacadas, lo ocupan universidades brasileras, encabezadas por la Universidad de Sao Paulo, seguida por la Universidad Nacional Autónoma de México, Universidad Federal de Río Grande, Universidad Estadal de Campiñas, Universidad de Brasilia, Universidad Federal de Santa Catarina, Universidad de Chile, Universidad de Buenos Aires, Universidad Federal de Río de Janeiro, y Universidad Federal de Minas Gerais.
Por su parte, la consultora académica (QS) mantiene entre sus criterios de evaluación para las instituciones, los siguientes: Excelencia académica y empresarial, cantidad de estudios y publicaciones, proporción entre número de estudiantes y docentes, presencia en Internet, y cantidad de doctores. De 250 centros de educación superior latinoamericanos evaluados, 65 corresponden a Brasil, 46 a México, 34 a Colombia, 30 a Chile y 26 a Argentina.
En referencia al Ranking Web de universidades, correspondiente al Laboratorio de cibermetría (CSIC-España), adscrito al Ministerio de Ciencia y Tecnología, que mide también excelencia académica, sitúa para Venezuela, a La Universidad de Los Andes (puesto 730/25.000 del ranking mundial) como la primera institución de educación venezolana. Le siguen, Universidad Simón Bolívar, (puesto 990); Universidad Central de Venezuela, (puesto 1032); La Universidad del Zulia, (puesto 1670); Universidad de Carabobo, (puesto 1862); Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado, (puesto 2092); Universidad de Oriente, (puesto 2304); Universidad Católica Andrés Bello, (puesto 2477); Universidad Nacional Experimental de Guayana, (puesto 3110), y Universidad Rafael Belloso Chacín, (puesto 3422).
Resulta interesante, siempre situados en Venezuela, que la medición de visibilidad y volumen de información presentes en Internet (no mide excelencia académica), evaluados por el clasificador Webométrica del CSIC-España, clasifica a la ULA, como el primer centro venezolano en la WEB, le siguen la Universidad Simón Bolívar, Universidad Central de Venezuela, La Universidad del Zulia, Universidad de Carabobo, y Universidad Nacional Experimental de Guayana.
Consideramos que la presencia de las universidades brasileras, mexicanas, colombianas y chilenas en el ranking mundial de universidades es consecuencia de la aplicación de políticas certeras de sus gobiernos en función del desarrollo integral de estos países. Caso contrario a España, Francia o Venezuela, cuyos gobiernos no terminan de apoyar decididamente la educación superior universitaria haciendo recortes en sus presupuestos y en los bajos sueldos a su personal docente y de investigación.
(*) camilodeasis@hotmail.com / @camilodeasis
sábado, marzo 02, 2013
Argo queda
Para 1979 vivía en Perugia-Italia, donde acudían cientos de miles de jóvenes de todo el mundo. Uno de mis mejores amigos era Nossi, un fotógrafo iraní quien debió huir de las persecuciones que la monarquía del sha Reza Pahalevi había impuesto.
Su pensamiento marxista contrastaba con su secular tradición islámica. Tanto, que cuando estalló la revolución de los ayatolas sus hermanos religiosos le tocaron la puerta y Nossi debió acompañarles a la plaza Fortebraccio donde realizaron unas plegarias para darle la bienvenida al nuevo gobierno que se instalaba. Por esos tiempos también transitaba los espacios universitarios el turco Alí Agca, quien en 1981 atentó contra la vida del papa Juan Pablo II. Eran tiempos de organización de defensa y solidaridad con los pueblos del llamado tercer mundo y contra las dictaduras militares, como las de Pinochet, en Chile y Somoza en Nicaragua.
Las manifestaciones que organizaban los estudiantes iraníes en Perugia encontraban solidaridad en los grupos radicales de africanos, asiáticos y latinoamericanos. No sabíamos con certeza quiénes eran esos clérigos barbudos y menos ese otro que vivía en Francia y que llamaban el imán Ayatolá Jomeini.
A los pocos días vimos las dramáticas imágenes por televisión donde los estudiantes en Teherán habían rodeado y después invadido la sede diplomática norteamericana. Eso provocó una gran euforia entre los miles de jóvenes quienes hacíamos vida en la universidad.
Después vinieron las noticias de las ejecuciones sumarias, fusilamientos y ahorcamientos a los torturadores y colaboracionistas del gobierno monárquico del sha Reza Pahalevi y las extravagancias de la familia real, incluyendo su esposa, familia y amigos más cercanos.
El odio hacia el gobierno norteamericano se acentuó al saber que el monarca había huido a los Estados Unidos, donde aterrizó junto con un cargamento de oro y piedras preciosas en señal de amistad y buena voluntad con el Estado gringo.
Los comentarios que hacían los amigos iraníes eran de total rechazo y venganza a todo lo que significara “made in USA”. Y esto por ser ese Estado el principal responsable por haber apoyado durante años al régimen despótico del monarca persa.
Decimos esto pues el soporte temático de la película Argo (2012) del director Ben Affleck, quien también es su protagonista, resulta cuestionable toda vez que intenta mostrar una historia sesgada y altamente maniqueísta, donde siempre los malos son los “otros” y lo norteamericano, lo bondadoso y bueno.
Indicaremos que esta cinta cinematográfica es un refrito al más trillado estilo hollywoodense donde, a falta del caballo de John Wayne –y obviamente de él mismo- bueno es una camionetica alemana y un rostro de “palo seco” como el que muestra Affleck.
Refrito pues ya en 1979, casualmente, se estrena Wag the dog (Escándalo en la Casa Blanca) donde Robert De Niro, en su papel de asesor presidencial, contrata a un excéntrico productor (Dustin Hoffman) para que invente una película que aparecerá por televisión mostrando un conflicto entre EE.UU y Albania. Con ello intentan tapar el escándalo sexual que asfixia a la Casa Blanca, y que curiosamente tiene ciertas semejanzas con la realidad del caso Lewinsky. Densas actuaciones de estos dos maestros del cine de todos los tiempos.
En Argo se diseña una estrategia donde se inventa una película para rescatar a seis estadounidenses (-¿personal diplomático o soldados-espías de la CIA?) quienes se refugian en la casa del embajador canadiense.
Con una muy buena fotografía e inmejorable edición, sin embargo no convencen ni la música ni mucho menos la pobre actuación de Affleck. Además los lugares comunes afean la tensión de la película que, sin embargo, no llega en ningún momento a sobresaltos en la butaca.
El sentimentalismo se hace presente en una conversación en unas escalinatas, donde Affleck se sincera con quien le apoya desde los estudios de cine. Un hijo y una esposa cuyo drama e historia no importan a nadie. Pasan sin pena ni gloria. Además, los lugares comunes, ya demasiado usados y trillados en la cinematografía, son lunares oscuros que entorpecen la acción y el suspenso. Uno es el teléfono que insistentemente suena mientras el guardia de la revolución islámica intenta comunicarse. El otro es el viejo autobús que en el último intento logra encender. Pero lo más curioso y menos dramático es cuando el avión recorre la pista junto con los vehículos policiales y los milicianos, a quienes el piloto no ve… o se hace el “suizo”. Más que crear suspenso lo que logra es una mueca por la coba metida.
Una película patriota norteamericana de las más aburridas. No en balde contó con la “curiosa” presentación como mejor película, a cargo de la primera dama, Michelle Obama, desde la Casa Blanca.
Es una película que no resiste un análisis académico cinematográfico serio.
(*) camilodeasis@hotmail.com / @camilodeasis
martes, febrero 26, 2013
La noticia
Los ciudadanos de este pequeño país llamado Venezuela estamos mal acostumbrados a privilegiar las noticias políticas y de misses, sobre aquellas que sí son realmente trascendentes.
Los políticos de toda “realea” nos han querido colocar su accionar como centro de su oscuro mundillo. Las cuitas y traiciones palaciegas, las puñaladas traperas y demás fechorías, como saltos de talanqueras, paquetazos, sobornos y un largo etcétera de triquiñuelas, se tapan con otro escándalo siempre más turbulento.
Pero los ciudadanos sencillos, laboriosos y respetuosos seguimos en nuestra cotidianidad construyendo a contracorriente y por encima del empecinamiento politiquero, la vida y sus maravillas.
Que un presidente regrese al país para morir cristianamente es una noticia importante mas no debe ser el fin del mundo. Otro vendrá, mejor o peor. Que sea coronada otra miss mundo o miss universo, resulta agradable a los ojos y de comentario de fin de semana. Pero también pasa.
Lo que sí resulta noticioso es saber diariamente de las decenas de asesinatos y muertes que pueden ser evitadas. De los miles de asaltos, extorsiones y secuestros que ocurren y muy pocos son resueltos. Nada tan espantosamente noticioso como las miles de toneladas de alimentos que el gobierno permitió que se pudrieran y a la fecha no existen funcionarios sancionados.
O el injusto encarcelamiento de los policías y comisarios, como también los crímenes políticos ocurridos en los años ´60 y ‘70s. Es justicia real, clara y ejemplarizante lo que el ciudadano exige.
También aquellos cuantos, creo que más de media docena, de intentos de asesinatos presidenciales y que todavía no exista una información clara y contundente sobre esos delicados señalamientos. En un país con un Estado responsable, todos, tanto los grupos a favor o en contra, políticamente hablando, cierran filas en defensa de la majestad presidencial y aportan información para esclarecer semejante afrenta contra la institucionalidad. Pero tanto oficialistas como opositores callan o tergiversan el centro, el sentido moral y ético para asumir posturas complacientes o de interés partidista.
Noticia alarmante debieran ser las escuelas que están en situación deplorable en varios estados del país, o la insuficiencia presupuestaria a las universidades republicanas, públicas, autónomas y democráticas, acosadas por un gobierno militarista, autoritario y mentiroso.
Información para salir a manifestar y denunciar es la dramática infraestructura del transporte terrestre público, que ha causado tragedias, como en Barquisimeto con los llamados “rapiditos” o en Puerto Ordaz con las “perreras”, vehículos que son muestra de una sociedad sometida al vejamen constante por gobiernos estadales y municipales claramente ineptos que maltratan constantemente la dignidad del ciudadano.
Ya es insostenible para el venezolano tener que leer o escuchar noticias donde se privilegia el tema político como noticia única en la Venezuela actual.
Mientras los medios de comunicación se acoplan a esta mala práctica de convertir en noticia lo menos significativo, el “show” como circo romano acelera su carcajada dejando tras de sí a las marionetas, tanto del lado rojo como del azul, que corean lo que detrás de bambalinas varios “adelantados” guionistas escriben para que no se noten las costuras de un día a día plagado de riesgo, dramatismo y llanto, donde madres, padres, abuelos, hijas de esta llamada familia venezolana deben transitar para sobrevivir el espacio minado donde habitamos.
Pero aún y a riesgo de parecer repetitivo tengo absoluta seguridad de saber que la sociedad venezolana, los ciudadanos mayoritariamente decentes, sabremos superar esta tragedia moral y ética que la actividad política ha querido enlodar. Siempre habrá ciudadanos que muestran senderos donde transitar un mejor destino.
Y esto último resulta el centro de la angustia del venezolano de siempre: el camino de moralidad y ética que nos quieren arrebatar los cerca de 200 mil malandros, asesinos y secuestradores, mejor armados y organizados que las policías, y unos pocos políticos complacientes, colaboracionistas, quienes intentan imponer un estado de incertidumbre y desconfianza en la población.
Ante esa fácil vida y rostro de falsa carcajada, que sea la solidaridad, la unión de las mayorías decentes, el estudio y el trabajo constantes y dignos lo que brille e ilumine esta oscuridad donde quieren reinar los falsos y demagogos políticos con sus noticias trasnochadas y decadentes.
(*) camilodeasis@hotmail.com / @camilodeasis
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