sábado, octubre 22, 2022

Noticia criminal

 



Lecturas de papel

 

Noticia criminal

 

Juan Guerrero (*) 

 

No sé en realidad si lo soñé o fue tal vez que entre tanta noticia que uno lee o le comentan, lo supe o mi memoria lo bloqueó para no traerlo a este tiempo del presente de todos los días. –La vejez tiene algo bueno, me digo; uno olvida mucho. Sobre todo, aquellas imágenes que perturban la vida.

 

Lo cierto es que la mujer estaba encaramada en medio de la pasarela (especie de puente peatonal) en la vía principal del sector El Cujíal oeste de Barquisimeto, en la Venezuela de la desesperación y el terror cotidiano. Tenía en su mano derecha un pedazo de vidrio de una botella que recién había partido contra el suelo. Con él comenzaba a desollar al pobre perro que minutos antes había atropellado un irresponsable conductor.

 

El espectáculo es dantesco, pútrido, atroz y doloroso. Ella está de rodillas como si comenzara a rezar antes de iniciar el rito del desmembramiento de ese anónimo ser. Aun se nota al perro con algún signo de vida, mientras por su hocico sale sangre, también por su nariz y por una oreja. Ella lo revisa y busca las partes donde imagina que pueda haber más carne y entonces hace un primer corte. Lo va despellejando poco a poco. No es un jaguar que sube al árbol para comerse a su presa mientras está alejado de los otros predadores. Es la escena moderna de una mujer que se lleva a un perro que acaban de atropellar hasta lo alto de un puente, alejada de las miradas indiscretas.

 

Veo dos jóvenes que, subiendo las escaleras, se percatan del dantesco espectáculo. Gritan. Alertan a otros que están debajo de la pasarela. Otros suben para observar. Ninguno se atreve a detener a la improvisada carnicera. Ella corta un pedazo y prueba. Sacia en algo su hambre. Hay un breve momento donde nadie dice nada. Todos quedan inmóviles viendo semejante rito del más primitivo instinto de supervivencia. 

 

Las personas se miran incrédulas mientras ella sigue de rodillas tasajeando el cadáver. Llamen a la policía! Se escucha de pronto. Casualmente estaban de ronda varios de ellos. Dos policías suben la pasarela y se acercan a la mujer. Conversan con ella. Extrañamente se notan apacibles mientras ella intenta continuar. Los minutos se alargan en una difusa cámara lenta donde las miradas, la languidez del rostro de la mujer y los policías, conforman un cuadro, una escena surrealista. Son tres seres humanos arrodillados que se suplican, junto al cadáver de un perro. Dos que buscan convencer, suplican, ruegan, mientras ella, con el pedazo de vidrio en mano, suavemente corta pequeños pedazos y los ingiere. Detrás, a los lados, los parroquianos solo observan y se miran

 

En la parte baja de la avenida se aglomera más gente. Los comentarios construyen historias diversas. –Es la mujer que anda por el barrio vagando, que no tiene qué comer. No! Ella tiene problemas psiquiátricos. –Yo la vi la otra noche comiéndose un gato. –No está bien de la cabeza.

 

Los policías logran convencerla y al rato bajan con ella. Despejan la vía, retiran el cadáver y quitan los pedazos de vidrio. En mi imaginación la veo de espaldas. Encorvada, sucia, con su cabello hecho jirones, esquelética. 

Entonces todo vuelve a la normalidad en un país de absoluta anormalidad. Un país de suspenso, un espacio donde todo es posible que suceda. Donde lo increíble, lo inesperado puede asomarse en cualquier esquina. 

 

Estos son los signos de la desesperación. El despertar de los instintos de la sobrevivencia. Una población que ya está instalada en el ciclo instintivo, primario. 

 

-¡Es que el hambre tiene cara de perro! Le escucho murmurar a uno que vio eso que ocurrió allá arriba, en la pasarela. Ahora vuelvo a pensar si esto lo soñé, lo imaginé, lo viví o lo leí en una noticia. No lo sé y mejor es que no revise más información por el resto del día.  

 

(*) camilodeasis@hotmail.com  TW @camilodeasis  IG@camilodeasis1  FB @camilodeasis

sábado, octubre 15, 2022

Migrantes




 Lecturas de papel

 

Migrantes

 

Juan Guerrero (*) 

 

Es medianoche. Reviso por las redes sociales algunas informaciones antes de acostarme. De improviso me topo con una serie de imágenes que me llaman la atención. Están referidas a los migrantes venezolanos y su paso por el llamado ‘tapón del Darién’ en la frontera entre Colombia y Panamá.

 

No dejo de observar los rostros de mujeres, hombres y niños. Están como saliendo de un inmenso barrial, de una película apocalíptica. El entorno es selvático, húmedo, resbaloso. Una de las fotografías muestra a una niña que en su inocente mirada observa a un hombre, sin camisa y sus botas de hule saturadas de barro, sentado sobre un madero y pegando su frente a un árbol. Se nota exhausto, agotado. La niña lo mira, sentada a su lado con sus botas también cubiertas por el lodo y parte de sus pantalones. Es una escena surrealista. En otra imagen, una joven duerme sobre una roca mientras sus pantalones, cubiertos por el barro, muestran sus zapatos deportivos embarrados. Ella se nota agotada. Como puede (-está ladeada y tiene de almohada un morral) encuentra lugar para un improvisado reposo.

 

Otras imágenes captan grupos de migrantes caminando por la selva espesa, inhóspita. Se ayudan unos con otros. Unos con otros se sostienen, se agolpan en medio del barro. Soportan su extremo cansancio. Estas son las imágenes del fotógrafo, Federico Ríos ( @historiassencillas ) que realizó para un reportaje del diario norteamericano, @nytimes y aparecidas en días recientes.

 

Bien podríamos afirmar que este grupo de fotografías tienen un perfil que calificarían para un premio Pulitzer. Tanto por la calidad técnica, como por la conceptualización que remite a resumir en imágenes una tragedia humana, apocalíptica, que coloca a Venezuela como el primer país en el mundo con una población migrantes que supera los 7 millones 100 mil venezolanos. Muy por encima de Ucrania, con 6, 8 millones, producto de una guerra. Detrás siguen, Siria, Afganistán y Sudán del sur. Todos con dolorosas y crueles cifras millonarias.

 

Es ahora cuando la migración venezolana se ha vuelto una realidad tangible, una verdadera amenaza para la seguridad nacional de países, como México o Estados Unidos de Norteamérica, y que las organizaciones humanitarias, como la Acnur, Cáritas, entre otras, se han cansado de advertir el riesgo de esta explosión humano.

 

Los migrantes venezolanos, el mayor grupo humano conformado casi exclusivamente por los denominados sectores de los estratos más bajos socialmente, D-E (la marginalidad), están recorriendo el trayecto, entre Venezuela y la frontera sur de EE.UU., en gran parte a pie. Son poco más de 3.500 kilómetros, parte de ese trayecto corresponde a uno de los espacios más impenetrables e inhóspitos del mundo: los 130 kilómetros de la selva del Darién, frontera entre Colombia y Panamá.

 

Los testimonios de quienes han logrado sobrevivir manifiestan que nunca más volverían a ese lugar. El trayecto se realiza, en promedio, en cerca de 8 días. Las cifras que llevan los organismos de atención humanitaria indican que poco más del 71% de los migrantes que la atraviesan son venezolanos. De agosto a septiembre del 2022, ya sobrepasa las 80 mil personas. El tránsito hasta ‘el sueño americano’ se realiza a pie, por vía fluvial y marítima, y por carretera. En gran parte de las fronteras (se atraviesan casi todos los países centroamericanos), deben pagarles a las autoridades para que los dejen pasar. Se exponen a los sobornos, amenazas, ultrajes, humillaciones, robos, violaciones, y a convivir conlos peligros constantes, tanto de las autoridades como de las bandas de paramilitares, guerrilleros y narcotraficantes, y los ‘coyotes’ que los extorsionan y muchas veces les abandonan en medio de la selva.

 

Como lo afirmé en otros escritos, (ver en: https://astorgaredaccion.com/art/23031/aporofobia ), a los pobres y, sobre todo, a los marginales nadie los quiereporque solo aportan atraso, violencia, dolor, sufrimiento y problemas de todo tipo a los países donde llegan. Esa es la visión que se tiene de ellos. Sabíamos que esta ‘bomba nuclear’ humana iba a explotar, tarde o temprano, y ahora cuando comienza a estallar el escándalo mundial apenas si se escucha a lo interno del país donde se ha generado, Venezuela, donde su régimen mantiene una férrea censura para que no se sepa de semejante apocalipsis migratorio. Los últimos estratos que siempre escapan de los estragos de países en conflicto, son quienes ya nada tienen que ofrecer, salvo su propia humanidad. Es lo que está pasando con estos venezolanos que se atreven a transitar un espacio tan semejante al infierno, como es la selva del Darién.

 

(*)  camilodeasis@hotmail.com TW @camilodeasis  IG@camilodeasis1  FB @camilodeasis

domingo, octubre 09, 2022

La amenaza ancestral

 



Lecturas de papel

 

La amenaza ancestral

 

Juan Guerrero (*) 

 

Los verdaderos y trascendentales cambios en la humanidad no lo hacen los hombres sino las mujeres. Los hombres lo que hacemos es desangrar el mundo, crear conflictos, revoluciones y guerras, establecer diferencias de todo tipo, sojuzgar y martirizar al semejante y lanzarlo al barranco del odio, del hambre y el olvido. Creamos sufrimiento, dolor y muerte.

 

Son las mujeres quienes aportan la secuencia lógica para transitar la vida. Luchan con la razón y la sensatez, el sentido común y la pasión por lo que es justo y vale la pena sacrificarse. El derecho al trabajo, el derecho al voto universal, los derechos humanos, por ejemplo. En esto último, la reina Magnífica Isabel La Católica, la más grande reina que ha tenido la humanidad y madre de la Hispanidad, animó a sus asesores para que reflexionaran sobre esto último, lo que hoy conocemos como los derechos humanos.

 

La cultura occidental comienza a girar para encontrar sus propios pasos. Más allá de las experimentaciones político-económicas de las democracias liberales, que han permitido cubrir parte de Europa con rostros ajenos a su historia y cultura, y a la América hispana con lo más perverso del progresismo/populismo, podrido y fosilizado. Lo cierto es que las sociedades occidentales vuelven sus pasos para asirse a sus tradiciones, a su idioma, a su religión, a la vida civilizada, y su esplendor.

 

Es la única y última defensa ante la barbarie que significan las grandes migraciones de grupos humanos que buscan imponer por la fuerza, sus propias tradiciones, lengua, credos religiosos y costumbres primitivas ya superadas, ajenas a la idiosincrasia de las sociedades occidentales.

 

Lo ocurrido en Italia con la victoria de Giorgia Meloni, no es algo secundario o al margen. Si vemos en sus propuestas, el acento recae en la defensa de la tradición, los valores y principios de la cultura italiana. “-Sí a la defensa de la lengua. Sí a la defensa de la religión cristiana. Sí a la defensa de los valores y de la cultura”. Sea esto cierto o no en su cumplimiento posterior, lo que sí es un hecho real es que logró sumar gran parte del electorado, cansado de tantas promesas incumplidas y la insatisfacción de las nuevas generaciones de electores quienes permanecen invisibilizados por un Estado que los ignora.

 

Pero si esto ocurre en Italia y en la Europa del siglo XXI, en la América hispana las diferentes sociedades aun parecen estar ancladas en las postrimerías del siglo XIX-XX. El populismo más perverso, cínico y aterrador cubre gran parte de las naciones que apenas comienzan a vivir y convivir en sociedades republicanas. El poder patriarcal hecho Estado todo lo controla, todo lo cubre. 

 

Las historias de los pueblos hispanoamericanos aun se cuentan, comienzan y terminan en la época de las guerras de independencia. Toda gira alrededor de las figuras totémicas de los prohombres, como San Martín, Sucre, Bolívar, entre cientos de rostros que a estas nuevas generaciones poco les interesa como sustento ideológico y espiritual para comprender su dramática realidad. Lo diré de manera tajante: ¡Basta de tanto heroísmo populista trasnochado! Dejemos que los muertos descansen en paz.

 

Los nuevos tiempos piden otro tipo de héroe: cívico, ajeno al protagonismo de falsa pantalla, que establezca acuerdos entre comunidades, que encuentre su fortaleza en la educación y tradición cultural, principios y valores. Ético-estético, que se afirme en la razón y el sentido común de la realidad y las cosas. Que permita construir riqueza material y espiritual. Porque todo mesianismo, toda imagen que roce el populismo, hoy, es una enfermedad que encuentra su propagación en las fuerzas ideológico-políticas que solo construyen miseria, hambre y marginalidad. El populismo banaliza las comunicaciones e implanta la barbarie en bruto, el primitivismo más atroz.

 

Hay mucho héroe de utilería, fabricado por las tecnologías de la telecomunicación para alimentar tanta ‘masa inculta y bárbara’, tanto fanatismo perverso, ortodoxo y radical. Las sociedades republicanas, democráticas y liberales no son para todo el mundo. La vida cívica no es para todos. Las mentalidades radicales, totalitarias, arbitrarias y fanáticas, sean religiosas o ideológico-políticas, son contrarias a la vida civilizada, de principios, valores y respeto al semejante.

 

Este tiempo abre el camino que marcará la huella de la mujer y la visión/acción de lo femenino en todo aquello que signifique progreso, adelanto y felicidad para la humanidad. Tiempo que dejará atrás tanta falsa división en el pensamiento/acción humanos. 

 

(*) camilodeasis@hotmail.com TW @camilodeasis   IG @camilodeasis1  FB @camilodeasis

domingo, septiembre 25, 2022

Los Derechos Humanos en Venezuela

 



Lecturas de papel

 

Los derechos humanos en Venezuela

 

Juan Guerrero (*) 

 

La Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos sobre los Derechos Humanos en Venezuela, en su sede de Ginebraha emitido su tercer informe señalando directamente a los responsables de las detenciones arbitrarias, tratos crueles y humillantes, torturas y desapariciones forzosas (delitos de Lesa Humanidad), en la cadena de mando, comenzando por el propio Nicolás Maduro, Delcy Rodríguez, Padrino López, y continuando con personajes, como Diosdado Cabello y la red de subalternos hasta llegar a quienes directamente se ocupan de perseguir, hostigar, torturar y asesinar a los opositores venezolanos. Todos ellos actúan como una ‘maquinaria’ para aniquilar toda disidencia en Venezuela.

 

La oficina de la Misión ha emitido su informe (ver en https://www.ohchr.org/es/press-releases/2022/09/venezuela-new-un-report-details-responsibilities-crimes-against-humanity ) centrado en señalar que en Venezuela existe una ‘cadena de mando’ que ha orquestado un plan para hostigar y silenciar la disidencia. Además, señala los gravísimos actos de asesinatos contra miembros de las comunidades indígenas, al sur del país (Arco Minero), en el estado Bolívar, por la extracción y comercialización del oro y otros minerales preciosos y estratégicos. En su lectura, la presidente de la Comisión, Marta Valiñas, indica: “El Estado venezolano utiliza los servicios de inteligencia y sus agentes para reprimir la disidencia en el país. Esto conduce a la comisión de graves delitos y violaciones de los DDHH.”

 

Si es doloroso leer este documento más terrible es el silencio que arropa, como un inmenso trapo rojo, la información que apenas se difunde a los venezolanos por algunos medios de comunicación. La censura impuesta por el régimen impide que esta información pueda llegar al común de la sociedad. El acceso a la información en Venezuela, hoy, solo es posible para quienes nos mantenemos investigando sobre estos y otros temas, llegando a las fuentes ciertas y veraces de la información. El día a día del venezolano se centra en sobrevivir: buscar alimentos, agua potable, gas doméstico, o esperar que regrese la electricidad.

 

En el documento se denuncia, además, la existencia de al menos 17 centros de detención en Caracas y su zona metropolitana, donde se mantienen prisioneros, tanto mujeres como hombres, civiles y militares, sometidos a períodos prolongados de tratos crueles e inhumanos, torturas, violencia sexual, entre otras humillaciones y vejaciones. 

 

Nada ha cambiado en Venezuela. Por el contrario, y como hemos estado afirmando en escritos anteriores, es imposible esperar de delincuentes que pertenecen a carteles del crimen organizado internacional (sea de las drogas, oro de sangre, trata de seres humanos, terrorismo o hampa común), que cumplan acuerdos, bien de respeto a los derechos humanos o en mesas de negociaciones políticas. Esto porque tienen por principio el uso de la mentira y el engaño como ‘política de Estado’, como estrategia para ganar tiempo y alargar, por cansancio con sus opositores, su permanencia en el poder. Tenemos que ser claros en ello: con pillos no es posible lograr acuerdos en beneficio de la sociedad. A los pillos y ladrones se les señala, acorrala y somete a la justicia para que cumplan condena por sus fechorías.

 

La tragedia de la sociedad venezolana no es tanto política o económica. Es, básicamente, de sobrevivencia de su población. Cerca de 7 millones de desplazados ya son una amenaza para la seguridad e integridad de algunos países que les han dado cobijo. Y esta avalancha va en ascenso. 

 

Detener la humillación y maltrato contra la población venezolana, denunciar el abuso y violación de los derechos humanos a su liderazgo opositor y disidencia, por parte del régimen de Nicolás Maduro y sus pandilleros, es una prioridad que permitiría avanzar a un real y verdadero proceso de elecciones libres, justas y creíbles.

 

(*)   camilodeasis@hotmail.com   TW @camilodeasis   IG @camilodeasis1

viernes, septiembre 16, 2022

Del infantilismo progre

 



Lecturas de papel

 

Del infantilismo progre

 

Juan Guerrero (*) 

 

Mi apreciado amigo Álvaro me responde un tuit para precisar que los personajes de fábula (-como fábula, al fin y al cabo), pueden representarse con otras características, incluso con rasgos asiáticos, africanos y color de piel distinta, como el caso de la Sirenita, Pinocho y tantos otros. Esto es precisamente lo que por estos años estamos viviendo o padeciendo, en eso llamado la visibilización de las minorías

 

Bajo esa interpretación la industria del entretenimiento y otras más, dan entrada a personajes de la fábula universal en la asexualidad o la pansexualidad, además de re-construir personajes con rasgos, color, sexo, virtudes y creencias religiosas, incluso opuestas a aquellos que fueron concebidos por sus creadores originales.

 

Estas nuevas formas de reinterpretación de personajes universales están creando en los niños y jóvenes formas diferentes de conocimiento, tanto de la literatura como, obviamente, de la historia. Todo ello, indudablemente, traeotra interpretación de la realidad y con ello la modificación del lenguaje, valores, principios y tradiciones culturales.

 

Se quiera o no, esta neo realidad es una presencia que se ha instalado, tanto en los medios de comunicación masivos, redes sociales, como en las aulas educativas. En principio no creo que ello sea nocivo o negativo en la difusión, por asimilación directa y afectiva, de la literatura fabulada y sus personajes universales. Lo pernicioso y peligroso pareciera ser cuando ello toca las zonas que tienen que ver con los intereses religiosos o políticos, y, sobremanera, en la psicología y tradiciones de una sociedad.

 

El advenimiento de las ‘grandes minorías’ que se han escudado detrás de los personajes de la historia de la literatura fabulada o fantástica, tiene hoy sus rasgos estratégicos que les han permitido derrumbar la férrea concepción, por ejemplo, de la heterosexualidad como paradigma cultural universal.

 

Así, las minorías sexuales con su disfraz de progresismo ha irrumpido en las narices de sociedades envejecidas donde el poder se ha anquilosado, derrumbando creencias seculares y estableciendo nuevas formas de pensamiento, transformadas en leyes y normas, que se ven ahora como el nuevo poder. Vivimos en tiempos donde una persona nacida como mujer, por ejemplo, se trans-forma en hombre, y, teniendo como pareja a un hombre, que a su vez se ha trans-formado en mujer, cumple su ciclo de embarazo. En estas circunstancias el reflejo de la realidad animada en nuevas experienciasfílmicas, busca representa o adecuar aquellos personajes que por décadas fueron grandes arquetipos para las sociedades, en estas nuevas experiencias.

 

Las generaciones de las últimas tres décadas han consolidado una nueva manera de pensamiento cifrado en una libertad, democracia y sentido de la vida, sobre bases que intentan solidificarse en las estrategias de aceptación de estas y otras minorías. La ‘tolerancia’ y aceptación del Otro diferente es piedra angular de este pensamiento que asume en política la estrategia del populismo progresista como bandera que arropa todo aquello opuesto a lo socialmente aceptado. Movimientos ecológicos, sexuales, políticos, artísticos, de creencias o nueva era, se ven representados por las gigantescas corporaciones de la tecnología de las comunicaciones que explotan el fanatismo de quienes comulgan en las filas de estas grandes minorías.

 

En estas circunstancias las viejas mayorías sociales, empequeñecidas por la realidad virtual y la pantalla comunicacional, toman distancia de este asalto al poder, sea por la introducción de estructuras legales o de hecho, en las turbas que incendian iglesias, derriban estatuas o simplemente, desnudan su humanidad y muestran sus traseros.

 

La readaptación de las obras clásicas de la literatura dirigida a niños y jóvenes está ahora sirviendo como punta de lanza para identificar una nueva generación de seres asexuados, trans-genéricos, adeptos a las nuevas creencias progresistas/populistas, con otros valores y principios, que han aprendido a conocer la literatura clásica y sus personajes universales desde sus propios valores.

 

Todo ello trae otra narrativa o reinterpretación de la literatura fabulada y de la misma historia y cultura. Esto está cambiando hasta el mismo lenguaje en todas las sociedades, unas más adelantadas que otras. El dinamismo que representa es el sello impuesto por una generación que está desafiando a Dios y al Demonio. 

 

Creo que de seguir como vamos en pocas décadas asistiremos al advenimiento de nuevos dioses, nuevos ángeles y demoniosentremezclados en su pansexualismo, gritando su histeria a los cuatro vientos, sin otra máscara que aquella descubierta en la agitación de una vida experimentada con sobresaltos.

 

(*)   camilodeasis@hotmail.com   TW @camilodeasis   IG @camilodeasis1

sábado, septiembre 10, 2022

Arepa

 


                       Juan Guerrero (*)

Mi amiga Marita me envía un mensaje donde me felicita por mi artículo de prensa al tiempo que me indica que conoció una nueva palabra, demiurgo. Su mensaje me deja varios días reflexionando sobre ese mundo tan extraño y a la vez cotidiano, como lo son el lenguaje y las palabras.

Pienso en los primeros tiempos cuando en la conquista y luego, la colonización de lo que hoy conocemos como Venezuela los españoles mantenían una especie de censura sobre el idioma. Había una práctica idiomática que usaban los blancos peninsulares y sus descendientes. Esa lengua regía la vida colonial y se registraba en los libros oficiales y también sagrados. Se recitaba en conventos y cabildos.

Pero también existía la otra lengua, esa de las orillas, que en boca de pardos, negros e indígenas, registraba la vida cotidiana y nombraba el asombro de un mundo que aparecía en la mirada, en los gestos, ademanes, y en la degustación, como en las primitivas tortas de erepa, también llamada areppa, de voz indígena.

A través de los siglos se ha ido construyendo una memoria cultural donde el ser venezolano y lo venezolano, encuentran su mayor y fundamental riqueza en la memoria de la oralidad.

Esa fuerza inconmensurable de la oralidad es lo que hoy nos mantiene vivos. Ligados a un gusto por la tierra y sus riquezas naturales, de donde nos viene la sabia manera de mantener en la memoria el gusto por eso que nos permite abrazarnos alrededor de nuestro plato gastronómico por excelencia, la arepa.

Y la arepa es sinónimo de oralidad, de fogón, de cosa antigua pero al mismo tiempo presencia obligada en esta era de la alta tecnología y el ciberespacio.

Apenas hace un par de siglos entramos en la memoria escrita, en eso del lenguaje fijado en blanco y negro a través de la escritura.

Pero la memoria oral, esa de la palabra traslúcida, esplendorosa y sabia, ha sido por milenios nuestro otro pan, nuestra otra tortilla, que nos acompaña eternamente en la construcción y reconstrucción de nuestra ancestral historia cultural de las experiencias de nuestra cotidianidad.

A través de la oralidad boga un alma que traza nuestro destino común en la esencia de nuestro alimento primario. La arepa nutre el cuerpo pero a la vez nutre el alma porque es ostia que recibimos para comulgar-comunicar la íntima felicidad que es recuerdo ancestral.

El sabor de la arepa recuerda aquel que es piel de un dios incrustado en nuestro paladar. Por eso la cultura venezolana se degusta en sus sabores primarios, como la arepa. En ella existe la huella donde encontramos el camino a lo que hemos sido, somos y seremos. En ese círculo blanco con incrustaciones negras, cabemos todos.

Nuestra historia, nuestra cultura están resumidas en un grano de maíz, amasado con agua y sal de esto que nombramos arepa.

Hoy conocemos el poder de la historia cultural. A través del estudio de la vida cotidiana, conocemos e interpretamos los rasgos, detalles y maneras como nuestros antepasados transitaban las horas en su manera ordinaria de vivirlas. Esos instantes son destellos en la eterna manera de ser y sentir el gusto por la vida y sus entornos.

Y mientras reflexiono sobre las palabras, ninguna encuentro tan clara, pegajosa y oportuna para usar como gran demiurgo, que esta simpleza llamada arepa.

Olorosa a carbón y enmantequillada. Ora asada o también frita. Acompañada en nuestra pobreza con guarapo o guayoyo. También engalanada en su riqueza a lo reina pepiada, con jugo de fresa y hasta con vino tinto. En todas sus formas siempre visualizamos en su nombre la infinita presencia de una sencillez que será la marca eterna de la cultura venezolana, construida en su cotidiano trabajo de manos que amasan esta generosa existencia tan grandiosa de ser venezolanos.

 

camilodeasis@gmail.com