jueves, julio 28, 2022

El peor de los males

 



Lecturas de papel



El peor de los males

 

Juan Guerrero (*) 

 

Una vez que se les permitió a los militares salir de los cuarteles, cantinas y campamentos donde estaban a buen resguardo, ya no pudo seguir el Estado venezolano controlando sus movimientos. Salieron de sus espacios naturales para no querer volver. Tenemos que admitir que son varios los responsables de este desajuste institucional. El segundo gobierno del ex presidente Rafael Caldera, quien autorizó por decreto, el sobreseimiento al teniente coronel, Hugo Chávez, por la causa que implicó haber atentado contra la seguridad de la nación y la sociedad, responsabilizado públicamente del frustrado golpe de Estado, con cientos de asesinados, mutilados, heridos y desaparecidos.

 

Otros aparecieron aupando al tristemente llamado ‘Tribilín de



 Sabaneta’, tanto en los firmantes del Manifiesto que da la bienvenida a Fidel Castro, en la toma de posesión del ex presidente, Carlos Andrés Pérez; como quienes se manifestaron en grupos de opinió(Los Notables, Las Viudas o Profetas del Desastre), desfilando por las calles de Caracas, pidiendo la participación de los militares en la escena política venezolana.

 

No fue la sociedad civil ni mucho menos la población menos favorecida que pidió a los militares que ‘salvaran la República’. Eso puede demostrarse en documentos históricos públicos y con algunos de sus protagonistas que aún viven. 

 

El militarismo de los últimos 25 años se instala en el poder de la mano de intelectuales, académicos, empresarios, industriales, profesionales de los medios de comunicación, religiosos, artistas, banqueros, comerciantes y, obviamente, la casta militar del generalato. Toda una conspiración que insistió en su idea golpista cerca de una docena de veces.

Curiosamente estos fueron alentados por los aires de una revolución populista, que, al día de hoy resulta de un evidente engaño y traición a los postulados y mensajes que en su momento ofrecieron. Lo curioso de ello es apreciar la fusión de esa mentalidad militarista-caudillista con lo más reaccionario del pensamiento de izquierda venezolano. El resultado es la vida de mentalidad marginal donde ha desembocado semejante fenómeno socio-político.

 

Por ello sé que devolver a los militares y superar la mentalidad militarista será el mayor esfuerzo que habrá que ejecutar para instalarnos en la modernidad de una sociedad cívica y civilizada. Dolorosamente la de hoy es una decadente sociedad cargada de primitivismo, supersticiosa, enferma física y psicológicamente, que sobrevive alrededor de un régimen militarista, totalitario y populista. 

 

En estas condiciones es imposible (léase bien) ¡imposible! considerar que Venezuela podrá salir de semejante prisión. Ya lo afirmó el profesor, Amartya Sen (premio nobel de economía, 1998): “Los militares en funciones de Estado son un atraso para cualquier sociedad”. Y lo que está detrás, delante y por todas partes en la estructura del Estado venezolano, son los militares.

 

Esta es la piedra angular que impide todo desarrollo real de la sociedad, el Estado y sus instituciones. La razón de ello se centra en la naturaleza misma del ser militarista: obediencia a la jerarquía que en su accionar corrompe la naturaleza cívica y deviene arbitrariedad, autoritarismo y uso cotidiano de la fuerza física que sustituye todo argumento lógico. Un militar no razona órdenes, las ejecuta. Contrario a la naturaleza del civil (cívico), quien puede aceptar o contradecir una orden, después de razonar. Además, todo militar pertenece a estructuras jerárquicas cerradas, especie de logias, y, en primer lugar, se debe a ellas. 

Pero también hay que aclarar que la mentalidad militarista-caudillista, no solo está instalada en los uniformados. Los hay por miles, en el cuerpo mismo del liderazgo civil, disfrazados de políticos populistas que engañan, pervierten y corrompen la mentalidad del grueso de la población. Es una mentalidad que parte del centro mismo del hogar, en familias acostumbradas al autoritarismo y la arbitrariedad de padres castigadores y madres sumisas; todos cautivos de una realidad ancestral de sobrevivencia en la precariedad que solo puede superarse, bien por la atención psicológica, y por procesos educativos-pedagógicos significativos transformadores.

 

Mientras los militares y la mentalidad militarista continúen operando libremente en el escenario político e institucional venezolano, será imposible lograr cambio alguno que permita acceder a una sociedad democrática y civilizada.

 

(*)   camilodeasis@hotmail.com   TW @camilodeasis   IG @camilodeasis1

sábado, julio 09, 2022

Legalito

 



Lecturas de papel

 

Legalito

 

Juan Guerrero (*) 

 

Por estas noches y después de terminar varias partidas de Catán, alargamos una curiosa conversación que desembocó en los rocambolescos intríngulis de la administración pública del Estado. Mi buen amigo, su esposay mi esposa, indicaba que sabía de un director de una institución que se había quedado con una muy jugosa ganancia al utilizar las finanzas asignadas a su unidad, en una triangulación, entre petros, bolívares y dólares. Legalito! señor, Juan. De inmediato mi esposa, con su característica severidad académica, respondió. No, señor! Eso no puede ser legal. Eso es un vulgar robo a la nación.

No! Es que ustedes no saben de eso. Eso se puede hacer y no es robo. Ripostó nuestro amigo. Eso se está haciendo desde hace tiempo. –Fíjese que en esas transacciones las asignaciones que son de esa dirección quedan igual al final de cada semestre y no falta nada.

 

La discusión al final se fue por los vericuetos de la moral, la ética y demás reflexiones, mientras yo me he quedado pensando en la fulana palabra, ‘legalito’. Creo que por ahí debe estar ocurriendo alguna falla de cierta lógica que hace ver algunos ‘manejos del erario público nacional con visos de semi legalidad para justificar aquello que a todas luces ha sido, es y seguirá siendo robo a los dineros públicos del Estado en cualquier sociedad democrática con sistemas financieros claros y pulcros.

 

¡No!, por más que le busco lógica a este asunto no encuentro ni justificación ética, ni moral ante semejante fechoría con visos de legalidad. Porque no es tanto el procedimiento de estar frente a procesos de alta tecnología financiera en el uso de las llamadas monedas virtuales, como este llamado ‘Petro’ venezolano, sino los principios de velar por la asignación de presupuestos ajustados a las reales y verdaderas necesidades y el por qué, para qué y el cómo se usan dichos recursos. Además, a ningún funcionario se le indica que tiene ‘permiso’ para utilizar dineros públicos para lucrarse y beneficiarse usando un recurso financiero que no le pertenece y que es de origen ‘público’ y no privado.

 

Pero lo que me sigue rondando la cabeza es la palabra ‘legalito’, como un gusanito que siento cerca y se podría transformar en parásito sino defino bien para poderlo combatir. Es esa tendencia de ciertos personajes que transitan la administración del Estado para ver dónde pueden anidar para pervertir los procesos administrativos, ajustando las innovaciones en la tecnología financiera y sus transacciones, con el único fin de lucrarse (robar) sin dejar huellas o borrando todo rastro a la hora de presentar sus informes financieros al final de cada gestión administrativa.

 

Se les llamaba inicialmente, ‘ladrones de cuello blanco’ a quienes hicieron a un lado los tradicionales instrumentos del robo a mano armada: cuchillos, machetes, y después, pistolas y armas largas, para finalmente alterar los números en los cuadernos de contabilidad, y después instalarse frente a los computadores y trasladar cifras en montos virtuales, entre cuentas institucionales, en triangulaciones más allá del espacio físico. 

Pero sigue siendo robo!. Fue la sentencia de mi esposa. Sí, claro!, respondió nuestro amigo. Es que eso de ‘legalito’ parece una estrategia lingüística para colocar un neo concepto que justifique una nueva estrategia de robo adecuada a los nuevos tiempos de esto llamado ‘moneda virtual’ donde todo se hace a través de las herramientas tecnológicas, y aún más, en países como Venezuela, donde los administradores de los dineros públicos ‘gozan’ de eso que llaman ‘actuación discrecional’ por ser ‘empleados de confianza’ o nómina ejecutiva del régimen. Los controles previos de gestión y ejecución, las contralorías internas de cada institución y la contraloría nacional, son apenas entes que aparecen bellamente descritos en las leyes y normas nacionales, pero no tienen en la práctica el carácter de rigurosidad ni el peso para lo que fueron concebidos.

 

Este nuevo término que existe parece estar sustituyendo el tradicional ‘legal’ que todos comprendíamos y acatábamos como semejante a la ley y el orden. Legalito es algo que puede ser acomodado según interese al usuario. Es un comodín que usan estos neo ejecutivos para entender que ciertos procesos administrativos pueden ser violados para que no parezcan robos o procesos financieros corruptos y, por tanto, de la ‘corrupción administrativa’ de siempre. En todo caso, si se llegara a saber y descubrir a quien la infringelas llamarían algo así como, ‘faltas menores’.

 

Quedará siempre en el ciudadano, llamado acá ‘funcionario público’, velar por el estricto cumplimiento de las leyes, normas y procedimientos administrativos al usar los dineros públicos que el Estado le asignó, según el proyecto de ejecución presentado al inicio del año fiscal.

 

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sábado, julio 02, 2022

Ricardo corazón de La Vega

 



Lecturas de papel

 

Ricardo corazón de La Vega

 

Juan Guerrero (*) 

 

Hace ya varias semanas mi amiga y escritora, Yoyiana Ahumada, me envió su último trabajo. Un video sobre la tortura en Venezuela. ¡Dramático y terrible! No creo que tenga otras palabras para calificar tan duro mensaje.

 

Es una puesta en escena, dramatizada de teatro breve, donde el guion lo es todo. Las palabras en boca de tres personajes, dos de ellos torturadores, mientras el torturado es sometido a los más terribles momentos de dolor, humillación y miedo, crean todo el dramatismo y son la total y absoluta violencia.

 

En medio de un escueto espacio, propio de un centro de tortura, se van dando los diálogos mientras quienes torturan, Cerbero Certero (Nelson Lehmann) y la cuasi analfabeta mujer, Can Can (Iliana Betania), se dan a la tarea de entablar una conversación sobre una cotidianidad que bordea los propios límites de lo absurdo. Tanto por la incomprensión de ciertos términos, Can Can, como por las explicaciones que ofrece el torturador, Cerbero. Ambos descargan sus propias limitaciones sobre el cuerpo del torturado, Ricardo Martínez (Willian Cuao), quien es sometido a los más terribles y crueles dolores de la tortura, física y psicológica.

 

Un video drama que en poco más de 35 minutos resume el drama de la tortura en Venezuela. Una pesadilla denunciada desde hace más de 10 años y que se intensifica, se moderniza y hace más cruel y sádica, con la construcción de modernas edificaciones, introducción de nuevos métodos y sofisticados instrumentos tecnológicos de tortura

 

El video, con un innovador recurso de ‘periodismo performático’, narra la historia de un joven que en 2017 participa de las protestas que se vivieron en Venezuela durante tres meses. El joven, Ricardo Martínez, habitante de una popular barriada caraqueña (La Vega), es apresado por protestar y denunciar al Tribunal Supremo de Justicia, que de manera arbitraria y con una sentencia políticamente sesgada, pone en riesgo el funcionamiento de la legítima Asamblea Nacional.

 

Seis meses de cautiverio, sometido a las peores torturas, con interminables interrogatorios y con el uso de la peor de las torturas, la psicológica; Ricardo quedará marcado para siempre por el sistema de tortura venezolano que se ha dedicado a desarrollar sus estrategias de violencia psicológica mientras amplia la cobertura de sus sistemas de vigilancia, en el control y seguimiento de las llamadas telefónicas al 20% de la población.

 

La modernización de la tortura en Venezuela cuenta con la denominada ‘tortura blanca’. En los sótanos de los centros de detención y tortura existen espacios, a varios metros de profundidad, donde el silencio es total y absoluto, las paredes están pintadas de blanco y el frío que sale de los sistemas de ventilación de los aires acondicionados en brutal. Las celdas son espacios diminutos donde el preso cautivo debe convivir en la más terrible soledad. O la llamada ‘Caja de muñecas’, espacio de no más de 60x60x275 centímetros, donde el secuestrado solo tiene la posibilidad de estarse de pie, sin movimiento alguno, durante varios días; sin ventilación ni luz, sin alimentos ni agua.

 

En la Venezuela del 2022 nada ha cambiado para mejorar, por el contrario, en el caso de la tortura, ésta se ha intensificado y si no aparece reseñada en los medios de comunicación es porque, por una parte, ya no se trata de secuestro de decena de ciudadanos, sino que se hizo selectiva, y, por otra parte; el férreo control, censura y secuestro de medios de comunicación, impide que estos hechos se divulguen.

 

Sin embargo, centros de estudios internacionales encargados de la defensa y denuncia contra la violación de los derechos humanos, entre ellos el Instituto Casla, con sede en Praga, hacen seguimiento a los casos que en la actualidad ocurren en Venezuela.

 

Cuando el gobierno de un Estado se vuelve controlador, autoritario y arbitrario, cae siempre en el abismo de los regímenes totalitarios y hegemónicos. Toda actividad política que lo adverse siempre será acallada, opacada y silenciada por los servicios de inteligencia policiales y militares, usando del secuestro, cautiverio y tortura de los ciudadanos opositores su medio predilecto para mantenerse en el poder. Es el caso del actual régimen totalitario de izquierda radical venezolano.

 

Con el apoyo del portal venezolano, El Pitazo este video cuenta la aberración y sadismo de la tortura en Venezuela. Una bien elaborada obra de teatro breve, concebida y dirigida por la escritora y poeta, Yoyiana Ahumada, en la serie ‘Te la Cuento Yo’, que puede ser vista por este enlace: https://youtu.be/8G18CC8BL4U

 

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sábado, junio 25, 2022

Caballitos de san Juan

 



Lecturas de papel

 

Caballitos de san Juan

 

Juan Guerrero (*) 

 

La tradición bolivarense indica que la celebración de lafiesta de las ‘correrías’ o popularmente conocidas como Los Caballitos de san Juan, inició con la visita del dictador, Juan Vicente Gómez a la Angostura del Orinoco, llamada luego, Ciudad Bolívar, a principios del siglo XX. Siendo un gran amante de los caballos el general fue honrado en el día de su santo con un desfile de caballos mientras los niños le presentaban unos muñecos en forma de caballos, hechos con palos de escoba, pedazos de tela y amarres de cuero. Asombrado el mandatario, obsequió monedas de plata a quienes le honraban, quedando así establecida una festividad que con los años fue tomando auge y contando con la participación de todo un pueblo.

 

Pero esta actividad en honor al dictador se fusionó con la establecida por la iglesia católica para celebrar el nacimiento de una de sus más destacadas figuras, el Bautista, primo del maestro Jesús. Indica la tradición que, para celebrar su nacimiento, el padre de Juan, Zacarías, esposo de Isabel, prima de María, madre del Mesías, hizo quemar una hoguera para avisar a todos, el nacimiento del hijo.

 

Sea esto verdad o no, lo que parece cierto es la similitud de este hecho con la festividad agraria de gran parte de las culturas mediorientales y de Europa, comenzando por la celta con el culto a Litha y su fiesta de inicio del solsticio de verano y para bendecir al sol en el día más largo del año.Siendo a su vez, la noche más corta del año, en esos días el ciclo natural se prepara para entrar en un largo tiempo donde el sol paulatinamente se va ‘apagando’ hasta, luego de seis meses, entrar en un nuevo ciclo donde la luz vuelve a ascender. Coincide ello, en la tradición cristiana, con el nacimiento del llamado maestro Jesús, ‘hijo del sol’.

 

Por ello, en los tiempos de finales de junio, en gran parte de las culturas de la humanidad, desde la antigüedad, se realizan actividades para que la luz solar no decaiga y siga alimentando la tierra. Son rituales, aquelarres, encuentros esotéricos y demás actos mágicos donde el fuego y el agua, preferiblemente, son parte esencial de ese tiempo. Elementos de la naturaleza que purifican, sanan y permiten la transmigración de cuerpos y almas.

 

En el pasado se realizaban rituales mágicos alrededor de inmensas hogueras, en bosques y cuevas. Hoy continúan esas llamas, generalmente frente al mar. Unos saltan siete veces sobre las llamas, otros se elevan nueve veces por sobre las olas, otros dejan caer una yema de huevo dentro de un vaso con agua salada para descubrir en sus formas los rostros de un escondido amor, mientras otros, recuerdan a Aglaonice, la sacerdotisa de las llanuras de Tesalia, quien tenía el poder de esconder la luna. Fue de las primeramujeres en conocer de astronomía y enterarse de los ciclos lunares y sus eclipses. Reunía en los montes de Meteora a sus discípulas, e invocaban a Hécate y sus misterios. Fueron ellas las reinas de los aquelarres, salían a la medianoche del 21 de junio, a los bosques para desenterrar la mandrágoraDespués, en la tradición medieval, buscaban la ‘hierba de san Juan’ para alejar demonios y sanar enfermos.

 

Mientras junio (Juno) comienza su tiempo de descenso y el sol se prepara para invernar, los mortales alzamos el fuego de nuestras hogueras para calentarnos y alargar su tiempo. Curiosamente es el tiempo más caluroso del año y el ciclo donde la tierra entrega todos sus frutos para alimentarnos. 

 

Descienden de los cielos los calores y bochornos del verano. Son también los ‘Caballucos del diablo’ que en Cantabria asustan y asombran, vienen de las montañas rodeados de llamas y azufre. O ‘Los Fuscos’ que cabalgan en las Canarias. Son estos ‘Caballitos de san Juan’ que se han fusionado con otras tradiciones y creencias y que tienen una marca propia. En todo caso, celebran y festejan la vida, sea para una divinidad que protege desde los oscuros tiempos, las siembras y cosechas, sea los nuevos dioses que se festejan en la tradición de religiones para compartir caramelos y golosinas, entre tertulias y encuentros frente a un mismo mar. Van los niños montados en sus caballitos por las calles y callejones de la ciudad, tocando puertas y ventanas, recogiendo la solidaridad de quienes sonrientes les saludan y obsequian. 

 

La humanidad siempre encontrará un refugio en sus tradiciones para perpetuar sus creencias y tener un motivo para encontrarse y celebrar la vida.

 

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martes, junio 21, 2022

La verdad duele

 



Estemos claros. El chavizmo no es una ideología. A lo sumo es un tipo de pensamiento de la marginalidad, impuesto como política de Estado.

Y esa imposición fue planificada y sistemáticamente aplicada, convirtiéndola en una perversa obscenidad política.

Quien posea medianamente formación académica sabe que entre las bandas delincuenciales no existe formación teórica ni menos política. Lo que existen son acuerdos entre pandilleros para delinquir.  No nos vamos a caer a engaños.

El chavizmo no es solo Hugo Chávez, su familia y amigos. El chavizmo es, fundamentalmente, un deterioro ético y moral que quebró consciencias, fracturó principios y valores, y acercó a las fuentes del erario nacional, tanto a personajes de cuello blanco como a choros, drogadictos y adictos a cuanto resentimiento y mal existen.

En Venezuela el asalto al poder del Estado ha sido un hecho que tiene sus antecedentes y también sus mentores, asesores y financistas. No nos caigamos a engaños. Todavía están frescas las voces e imágenes de aquellos llamados “profetas o viudas del desastre” quienes en su desespero acercaron la república al abismo de estos oscuros tiempos. Van desde Núñez Tenorio, Ernesto Mayz Vallenilla, Arturo Uslar Pietri, Ramón Escobar Salóm, hasta José Vicente Rangel, Guillermo García Ponce, William Izarra, Luis Britto García, Carlos Escarrá, Muller Rojas, Alí Rodríguez Araque, Luis Miquelena, entre un largo etcétera de cursilería y bobalicones, (-sin olvidar los tarifados asesores extranjeros, con Lucas Estrella y su Oráculo del guerrero, además de los brujos, santeros y paleros), así como los medios de comunicación de radio, televisión y prensa, quienes fabricaron a este frankenstein que ha sido Chávez y el chavizmo. Especie de ideología de la marginalidad, salida de un izquierdismo líquido (-usando los principios del profesor Zygmunt Bauman) putrefacto y desquiciado.

Por eso, cuando se intente reflexionar y relatar la historia política de la Venezuela de fines de siglo XX y principios del XXI, habrá que ser objetivo y honesto para colocar en su justo sitio a estos y otros personajes. Muchos de ellos todavía vivos y quienes disfrutan de los beneficios del actual régimen de Estado.

No olvidemos nunca que Chávez y el chavizmo son una construcción de las malas políticas de los gobiernos, en la mal llamada IV república. El chavizmo pertenece, como pensamiento arribista y de facilismo e izquierdismo Disney, al compadrazgo político de la tradición adeco-copeyana. Mientras el madurismo sí es hechura nueva, del siglo XXI, en su versión política degenerada y perversa del chavizmo.

Porque no se puede contar la historia de este terrible drama venezolano que padecemos, con documentales y libros sesgados, sin base histórica y con medias verdades, como el llamado “Chavismo: la peste del siglo XXI”, por ejemplo. O de medios de comunicación, y hasta banqueros, quienes pretenden ahora que se les obvie su participación en la implantación de esta perversidad de régimen totalitario que nos está devorando a todos.

El soporte ideológico del chavizmo y del madurismo no son ni Marx, ni Engels ni Lenin ni Mao. Ni tampoco el Che ni Fidel Castro. La verdad, la realidad está indicando que esta es una pantalla para esconder, usando la ilusión de las bellas palabras edulcorantes de los siempre acomodados izquierdistas venezolanos (-la izquierda Disney), la podredumbre de la marginalidad del delito de pandillas organizadas, en bandas y megabandas de asesinos y delincuentes, quienes ordenan desde las cárceles, partidos políticos, cuarteles y centros estratégicos como Miraflores o Fuerte Tiuna, usando una descomunal propaganda de Estado, donde se difunde un bien orquestado plan de la patria, como disfraz izquierdista para adecentar la perversidad y obscenidad de lo que en realidad significa esto llamado chavizmo.

Porque el deterioro del Estado no es un hecho fortuito. Todo. Absolutamente todo ha sido diseñado hace años, con otros nombres y otros actores. Lo que se ejecuta es un libreto. Los actores pueden muy bien ser sustituidos. Incluso el actual presidente, ministro de la defensa o cualquier otro gobernador, diputado o concejal. Estamos frente a un “sistema de régimen” totalitario que es más complejo y perverso que una tradicional dictadura.

La aberración de autoridad de Estado que se vive es algo inédito en el mundo. No hay comparación con otras experiencias vividas en sociedades que han sido sometidas a vejámenes, humillaciones y violaciones sistemáticas de sus derechos humanos básicos. Venezuela es un caso único. 

Me atrevo a señalar que el uso del pensamiento marginal hecho Estado sería algo novedoso. Otra señal lo comporta la participación de bandas de delincuentes al frente de la administración del Estado y sus instituciones. Además de la práctica del delito y su depravación, de manera cuasi formal, como virtud para el ascenso en la administración del Estado.

Por ello indicamos que el deterioro generalizado de la república y su sociedad, como política de Estado, son una planificación que a lo largo de los años está siendo exitoso. Su mejor logro han sido los cientos de miles de muertos, prisioneros, torturados, desaparecidos y los millones de venezolanos que han emigrado.  

Venezuela hoy no es un país. Es un descomunal y gigantesco campo de concentración sometido a un diario y permanente deterioro. Tanto material, físico como psicológico y espiritual. De sobrevivir, vamos a padecer por varias generaciones de un daño permanente e irreversible, tanto en nuestros organismos físico-mentales, como en nuestro medio ambiente absolutamente contaminado.  

(*)   camilodeasis@hotmail.com   TW @camilodeasis   IG @camilodeasis1

sábado, junio 18, 2022

Epifanía

 



Lecturas de papel

 

Epifanía

 

Juan Guerrero (*) 

 

 

Todo poeta debería tener cerca un maestro, un adivino, un mago, un ocultista, un hada madrina, un brujo. En fin, para lanzarse de lleno en lo hondo del alma es mejor ir acompañado por alguien que previamente haya estado al menos por las orillas de esa inmensidad donde moran las divinidades. Porque Dios, o Tríos, o Yahvé, o Adonai, o Alahaho Viracocha, o Zeus, o el Gran Arquitecto del Universo no puede ser otra cosa que nosotros mismos vueltos luz y estrellas.

 

Al menos yo tengo a mi propia bruja. Yajaira vive en San Félix rodeada de imágenes, santos, yerbas y aromáticos tabacos, junto con perfumes baratos olorosos a pachulí. La divinidad ha sido generosa conmigo. He sido bautizado, tres veces iniciado e integrado a sectas secretas donde se habla en voz baja y los hermanos de oración y meditación, se secretean cuitas, sueños en los momentos de iluminación y revelación.

 

-Todo eso y más es poesía, le escuché decir cierta vez a mi profesora y amiga, Hanni Ossott al responderle a un joven estudiante que se iniciaba en los misterios de las lecturas de los poetas malditos. Abrió una libreta y con su bolígrafo dibujó frenéticamente un sinfín de rayas. Las líneas se apreciaban flotando en la página en blanco. 

 

También ‘viví’ la plenitud de la palabra que me ofreció el maestro, José Manuel Briceño Guerrero, la vez que nos encontramos en Mérida. –Sí, sabía que vendrías a verme. Nuestro hermano común, ‘Duque de La Balta’, me habló de ti. Yo tenía en mi poder una carta que escribió mi maestro y que aún conservo. –No fue necesario entregársela, pensé. –Hasta somos familia, me dijo al despedirse y mientras dejaba salir una discreta y cómplice sonrisa.

 

Ingresar al mundo de la poesía es algo temerario. La vida se desgarra, se fractura y se hace y deshace como piel cambiante de una serpiente. Te vas deslizando por un camino largo y hondo, donde la vida se diluye día a día. Al final, ya no hay lucha, ni distancia, ni tampoco victoria ni derrota. Tan solo es un fluir de intensidades. Sin embargo, en las esquinas de ese mundo se perciben, como destellos de un amarillo intenso, las claridades de esas memorias fantásticas dadas en llamar, almas proféticas que siempre estarán cerca de ti.

 

También en Delfos sen la presencia de la divinidad mientras visitaba sus espacios. Todavía el oráculo eterno y apolíneo irradia su luz entre los altos pinos y en la sombra que se aprecia en sus tardes, a la hora del ángelusEs uno de los ónfalos (nudocentro, ombligodel mundo. Otro está en las aguas y en la base granítica de Guayana, teniendo como centro la altísima cascada del salto Ángel. Sitio de los tiempos que vendrán, para su peregrinación y devoción. Así me confesó mi amada y cercana amiga, Ida Gramcko, poeta de la luz interior del alma, mientras me mostraba los borradores de lo que después fue su libro, Salto Ángel. Misteriosa poeta que fue esta maestra de la noche, de altas madrugadas, de voz pausada y mirada intensa y purísima. 

 

Creo firmemente en los estados de éxtasis, de enajenación, donde el ser queda ‘hadado’ hacia el espacio donde se es completa y total luminiscencia, absoluta claridad y consciencia pura. Todo discurre en un mismo tiempo/espacio que se percibe mientras el cuerpo se desvanece, se aflige, sufre y al mismo tiempo cae vencido y colmado de eternidad. Después, uno traduce esos estados en lenguaje escrito, en el idioma de tus ancestros. Son restos, pedazos de luces que resplandecen y nos dejan la certeza de haber sentido la eternidad.

 

Los maestros, los brujos que otorgan la palabra poética y profética, habitan en cada espacio donde estén dos discípulos que ansían la plenitud. En cada pueblo, en cada ciudad y densa metrópolis ellos andan con paso calmo, silente, mientras escuchan, ven y contemplan. 

 

Ruega, implora a tu maestro, a tu hada, a tu sibila, por más humilde, bella y pavorosa que sea, al menos una palabra que abra cerrojos y candados. Una vez que ella te sea otorgada, nunca jamás te ha de abandonar.

 

Algún Tiresias, algún Melesígenesalgún gnomo o hada transformada en Hécate, Mefistófeles, en hijos de la Luz, seres lucíferos, entidades que transmigran almas, deberás invocar hasta dejar en ti solo la pura metáfora como sello de una antigua voz, un anhelo de eternidad que solo anida en la solitaria palabra de quienes preservan como tesoro del Arca de la Alianza, la esperanza del regreso al sitio exacto donde toda divinidad nos cobija.

 

(*)   camilodeasis@hotmail.com   TW @camilodeasis   IG @camilodeasis1