viernes, julio 30, 2021

Adiós al mesianismo




 Lecturas de papel

 

Adiós al mesianismo

 

Juan Guerrero (*)

 

  Resulta relativamente fácil recomponer un país, aplicando correctivos económico-financieros y reinstitucionalizandocon políticas públicas su administración. Sin embargo, para perpetuar y garantizar que esos cambios sean trascendentes, efectivos y eficientes, es fundamental desarrollar un proceso educativo que permita formar, no solo los profesionales que necesita el país, también la afirmación de principios y valores que orienten en la formación y fortalecimiento de ciudadanos aptos para vivir y convivir en una sociedad realmente democrática.

 

  Ello involucra también el desarrollo de un lenguaje que afirme la identidad cultural y el destino de quienes se identifican con los ideales de libertad, solidaridad y compasión de su Otro igual y/o diferente.

 

 La sociedad venezolana ha vivido poco más de siglo y medio perdida en la emoción de un glorioso pasado de grandes, medianas y pequeñas batallas, revueltas, asonadas, a las que generalmente le ha dado el nombre de revolución’. Las disputas políticas casi siempre terminaron en revolución,donde los vencedores siempre colocaban una especie de ‘piedra fundacional’ de la nueva república. La revolución azul’, la revolución federal’, la revolución restauradora’, la revolución de la sampablera’, entre un largo etcétera que a la larga terminaron y dieron fin, en el siglo XXI, con la llamada revolución bolivariana’, tanto a la precaria democracia como a la misma república.

 

  El derrumbe de la república en el presente siglo, si bien debe considerarse como una tragedia, y de hecho lo es, también presenta una oportunidad de oro toda vez que habrá que hacerlo todo de nuevo. Es una interesante oportunidad para los nuevos administradores del Estado, para hacer a un lado la mentalidad caudillista, mesiánica y de tantos héroes y heroísmos que intoxicaron la consciencia histórica de la venezolanía. Es tiempo de dejar descansar en el panteón nacional a los prohombres de los tiempos pasados. El culto bolivariano de poco más de 150 años, debemos asumirlo desde una consciencia crítica para ubicarlo históricamente y darle el valor que se merece.

 

  El tiempo de este siglo XXI debe afirmar la civilidad y los aportes de quienes han trascendido, para darnos un rostro como ciudadanos libres, tanto por formación como en el trabajo ejemplar, donde la cotidianidad de una vida normal y sin mayores alteraciones, son la esencia de toda sociedad. Es la oportunidad de las mujeres y hombres de mentalidad civilista, para actuar desde el pensamiento del siglo XXI, en este presente.

 

Es el tiempo de volver a nosotros, afirmarnos en el aquí y el ahora. Ya es tiempo de dejar a un lado tanto pensamiento hacia el pasado, por muy glorioso y esplendoroso que haya sido. La humanidad, las sociedades normales se encuentran ancladas en el siglo XXI del año 2021. Ya el hombre está generando estrategias para llegar a Marte. Ya la luna está siendo colonizada, mientras el liderazgo venezolano, político, militar, económico, financiero, sigue mostrando una actitud, unos principios y valores del siglo XX y hasta del XIX, afianzando las figuras de los caudillos dictadores, como Cipriano Castro o Pérez Jiménez. El ingenuismo de estos liderazgos asombra y lleva hasta la hilaridad. Lo triste de ello es que arrastran gran parte de la población que, por sobrevivencia, muchas veces se ven en la necesidad de seguirles para no morir de inanición.

 

  La dinámica venezolana de estos tiempos, tan cruel y dolorosa en su rutinaria vida, está llevándonos progresivamente, a un estado de total y absoluto abandono, desamparo, desarraigo, con su desenlace de muertos y minusválidos. Quienes sobrevivan, necesariamente tendrán frente a ellos, la oportunidad para diseñar una sociedad, un país, una nación y una república, a su imagen y semejanza. No solo en la construcción de nuevas instituciones, también en el reordenamiento territorial y poblacional. Será esta la posibilidad para darle a esa nueva sociedad un mejor destino con unos principios y valores donde los modelos de la civilidad sean tomados, tanto de ciudadanos que se inmolaron para preservar la cultura venezolana, como de aquellos venezolanos que hicieron de nuestros antepasados hombres aptos para servir como administradores probos y que deben ser imitados por nuestros descendientes.

 

  Preservar la identidad nacional, la trascendencia cultural en quienes han sido los verdaderos héroes de la nacionalidad: educadores, científicos, artistas, intelectuales quienes afirman el valor y el principio de ciudadanía en la cotidianidad de una vida normal, sin mayor trascendencia que vivir en libertad la alegría de un destino común, amoroso y solidario.

 

(*)   camilodeasis@hotmail.com   TW @camilodeasis   IG @camilodeasis1

viernes, julio 23, 2021

La gran mentira




 Lecturas de papel

 

La gran mentira

 

Juan Guerrero (*) 

 

  Conocí a Oswaldo Trejo (1924-1996) en 1981. El autor de Metástasis del verbo (1990) gustaba ir cada tarde al Gran Café de Sabana Grande, y pasar hasta entrada la noche, conversando con sus amigos y conocidos. Era un rostro infaltable en la Venezuela de la euforia decadente en la Caracas de finales del siglo XX.

 

  Precisamente sobre ello recuerdo cierta vez que le increpé indicándole que la decadencia no dejaba nada bueno. –Por el contrario, mi apreciado Juan. Los tiempos decadentes como estos que vivimos, han dado buenos escritores y artistas. También han dejado al descubierto tanto político de pacotilla y reforzado la hipocresía y la banalidad.

 

Era sarcástico y se burlaba de esa sociedad de tanta pacatería que era la Caracas de siempre. –Porque desde los tiempos de los mantuanos esta ciudad fue un enjambre de miseria humana, mentirosa, hipócrita y chismosa, -sentenciaba, Oswaldo. Era puntilloso, directo y brutalmente sentencioso. –La historia de Venezuela nos la fueron contando los mantuanos vencedores, de a mentiritas, deletreada para no olvidarnos de sus abuelos. Era su manera de hablar de una historia oficial, esa de la que siempre he dudado.

 

Ahora, después de tantos años de esas conversaciones, sigo dudando de tantos momentos, discursos, estrategias y declaraciones que aparecen registradas por oficiosos historiadores y montadas, con bastante rojo visceral, como en las escenas de Eduardo Blanco y su Venezuela heroica.

 

Es que, para comenzar, hablar de una Latinoamérica unida, ya estaba dada por la práctica de tres siglos, sobre la base de una misma lengua, una misma historia y una misma religión. Basado en esa fuerza cultural hispánica, la aparición de una nueva concepción de la sociedad, transformada a partir del siglo XIX (1810) en sociedad republicana, no creo que se pudo dar, como hecho cultural, inmediatamente. Además de ello, la vida en las provincias hispánicas (no colonias) fue en gran medida, un florecimiento cultural, social y económico registrado y demostrado por la riqueza de una clase social, culta y adinerada y que competía con aquella capitalina (madrileña), previo a los acontecimientos de inicio de los movimientos insurreccionales de emancipación.

 

  Creo que la marca cultural de tres siglos (XVI-XIX) conforman un verdadero progreso que ha sido silenciado por quienes quisieron implantar la causa de una supuesta libertad, sobre la base del republicanismo, que no fue alcanzado definitivamente en la Capitanía General de Venezuela, de la cual hablamos. Porque los mantuanos lo que buscaron fue hacerse con el poder político para administrar ellos, directamente, el inmenso territorio y sus riquezas.

 

Nunca fue implantado un proceso cultural y menos educativo, para formar ciudadanos libres capaces de vivir y convivir en una república. Los anhelos de los ideales republicanos quedaron en quienes, teóricamente, vislumbraban una vida republicana a imitación de los países europeos o de los Estados Unidos de Norteamérica. La nueva realidad política que se dibujó a comienzos del siglo XIX, en el territorio que fue Capitanía General del imperio español, era un departamento que después, ya entrado el siglo XIX, se convirtió en República de Venezuela y su padre fundador fue, José Antonio Páez.

 

El concepto de país, nación y república fue gradualmente fusionándose en la mentalidad del pisatario de este territorio, después de 1830. Este concepto de estado autónomounificado solo fue asimilado y después, usado, ya entrado el siglo XX, con Juan Vicente Gómez, cuando se logra anexar la región de la Guayana (Angostura) a la república. Región esta, perteneciente desde hacía varios siglos al virreinato de la Nueva Granada. Definitivamente se logra, de hecho, su anexión, al construir, a comienzos de 1967el puente de Angostura, con lo cual se logra que esa región se incorpore al resto del país de manera directa.

 

  En la práctica, debemos más a la vida imperial monárquica hispánica, su ser y hacer culturales, que a una ilusoria vida republicana que nunca ha terminado de construirse como tal. Apenas llevamos poco más de un siglo en esos vaivenes frente a una segura, firme, trascendente y constante cultura hispánica, que nos otorgó lengua, historia y religión; una práctica cultural de la cual sentirnos orgullosos, tanto por nuestros ancestros como por nuestro mismo destino cultural.

 

Es falso que los 300 años de vida cotidiana imperial monárquica sean considerados como atraso y menos fracaso cultural. Todo lo contrario. Más bien, hemos de hurgar, someter a duda y verificar tanta historia y episodios de ella, tratados de manera truculenta, interesada y mal comentada por quienes han querido escribir la mal llamada ‘leyenda negra’ contra España y la cultura hispánica.

 

  Falsear la historia de Venezuela ha sido cruel, y ha traído esta miseria de vida decadente, con sus miserables protagonistas.

 

(*)  camilodeasis@hotmail.com   TW @camilodeasis   IG @camilodeasis1

martes, julio 13, 2021

Cuando vuelvas de Israel




 cuando vuelvas de israel 


cuando vuelvas de israel 

trae en tu mirada

el esplendor de dios 

pide al arcángel gabriel 

que te acerque a la ruta del maestro)

llega cansada al muro de los lamentos)

en las ranuras de las piedras

entenderás la letanía del rabino)

las sonrisas de quienes esperan en lo amoroso)

la suave ternura de un beso que hable)

del encuentro y la partida

después de vagar por las calles del centro)

entre iglesias   sinagogas   mezquitas y conventos)

sabrás que el tuyo está en tu cuerpo)

y entenderás por qué salomón 

erigió el suyo

mira el atardecer

la epifanía que acerca la oscura tarde)

entre las sombras reconocerás a los tuyos)

tan parecidos

tan iguales a nuestra mirada

que te sabrás acompañada 


cuando vuelvas de israel 

regresa con la centellante palabra del desierto)

telúrica   reveladora de mitos

de sueños 

entrelazada a tu hermosa sonrisa)

por las dunas y arenisca

está el relámpago de eternidad)

escucha la voz del ángel que anuncia)

a maría 


vuelve con el sabor del vino de resina)

entre los labios

el aroma de olivares en las manos)

regresa llena de esperanza y silencios)

escucha siempre la antigua melodía) 

que viene del este   del paraíso de eva y su adán 

ya no están abraham ni david 

tampoco noé ni juan el bautista)

hace tiempo se fueron los amantes)

jesús y maría de majdala 

y ruth y rebeca 

antes también boaz 

y nos llaman hijos de la viuda

sabrás de ellos cuando alcances)

las esquinas 

en alguna taberna olvidada

escucharás sus nombres

cuando pases veloz una calle

y después 

cuando descalza busques sal

en la orilla del mar muerto 

verás las huellas de tus amados ancestros)

y en el río verás tu bautismo

y pedirás la bendición humildemente)


cuando vuelvas de israel

trae el mar en tu cuerpo

danza entre olas

vuélvete espuma y dulzura)

suave brisa

sol de la mañana 


cuando vuelvas de israel 

otro amanecer de cielos claros aguarda)

el amor que buscas

queda en lo hondo

revoloteando como pájaro de agua)

tiernamente queda adherido

en nuestra carne

y nuestra sangre


  @ juan guerrero 

 Fotografía: Atardecer. Bahía de Juan Griego, isla de Margarita.

jueves, julio 08, 2021

La incertidumbre

 



Lecturas de papel

 

La incertidumbre

 

Juan Guerrero (*) 

 

  Mi esposa me comenta con cierta preocupación, la angustia que le causa saber las condiciones en que se encuentra el país. -¿Cómo sigue funcionando este país con tantas restricciones? ¿Cómo no termina de colapsar?, me pregunta.

  Le indico que, según las últimas informaciones de especialistas, poco más del 75% del transporte está detenido por falta de combustible. Eso implica el transporte de alimentos, medicinas y materias primas.

 

  -Fijate que en la carretera que va de Maturín a Carúpano y viceversa, esperan que se haga una fila de cien camiones, gandolas y demás vehículos de transporte de víveres, colocan una tanqueta militar a la cabeza, otra en el medio y otra en la retaguardia y así trasladan hasta la otra ciudad a los transportistas. –Es que las bandas de delincuentes y hasta comunidades enteras se han dado a la tarea de asaltar los vehículos de alimentos, sobre todo, porque esa gente no tiene qué comer.

 

 -Pasa también en la vía que va de El Tigre a Puerto Ordaz, al sur del territorio. También por la zona de la costa, entre Barlovento y El Guapo, en el estado Miranda. –Y, sin embargo, continúa comentando mi esposa. –Esto no termina de colapsar.

 

 Sigo pensando en los comentarios de mi esposa. La incertidumbre ante la inestabilidad económica y la posibilidad real de seguir mal viviendo y acostumbrarnos a una permanente vida en el desasosiego: Cortes de electricidad sin previo aviso, cortes de agua los fines de semana, hacer interminables colas de días para surtir gasolina, buscar en el mercado negro una bombona de gas doméstico. Nuestras rutinarias salidas turísticas para adquirir alimentos, medicinas o ir excepcionalmente casa de algún vecino para intercambiar alguna comida, una medicina o una donación. Esa es la recreación, esa es la normalidad, la cotidianidad de un venezolano en Venezuela. 

 

No. Venezuela, hoy, es otra cosa. Es un territorio devastado por los cuatro costados. Con una población enferma, mal nutrida y desnutrida, física y emocionalmente. Propensa a la depresión y al suicidio. Es la pura y cruel realidad. Todo, absolutamente todo, tanto material como inmaterial, ha sido arrasado. La Venezuela de siempre quedó como referencia en la memoria de quienes nacimos y crecimos en el siglo pasado. La historia oficial de estos tiempos es un registro construido desde la mentalidad marginal para adiestrar a otros marginales. 

 

Con ese tipo de seres humanos es imposible pensar en cambio significativo, real y verdadero. Leo y escucho a miembros de la oposición política hablar de unidad para el cambio. De elecciones en condiciones aceptables. Pero es que esta población que queda en este territorio difícilmente participaría en elecciones, porque simple y llanamente sobrevive buscando (asaltando) qué comer. Hasta el agua potable lo debe mendigar.

 

  Difícilmente una población sometida a la humillación, desnuda de todo, pueda sobreponerse mágicamente a su condición de marginalidad mental, para acudir masivamente contra quienes le están adiestrando para permanecer en la marginalidad mental: pérdida de su tradición republicana, principios y valores democráticos, ética y moral como ciudadanos de un país/nación que no existe, porque lo ve, lo siente, lo palpa en su propia piel.

 

  La Alemania nacional socialista de Hitler fue vencida por la conformación de fuerzas externas que se unieron para ayudar a su liberación y el resto de países europeos. La Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y sus países satélites se derrumbaron por efectos de una economía inviable. El mejor producto que ha podido generar el socialismo es la mortandad acumulada, que ya sobrepasa los 150 millones de seres humanos desde que se tiene memoria. Ningún jerarca reconocido ha emigrado y se ha quedado a vivir en esos ‘paraísos del horror’, sea Cuba, Corea del Norte o China. Los nuestros se han refugiado en París, Londres, Madrid, o en las ciudades más emblemáticas de Estados Unidos de Norteamérica.

 

Desde esas ciudades construidas por el capitalismo, unos viven sus vidas de padres y abuelos, otros se dedican a abultar sus fortunas mal habidas, y otros a fungir de financistas, tanto de sus adeptos oficialistas como a ciertos dirigentes de la oposición. Total, ven la política gansteril venezolana, como un negocio y apuestan, generalmente a las dos opciones. 

 

Siempre lo he afirmado. Salir/superar esta condición de marginalidad política y optar por cambios reales, pasa por el ‘peaje’ del tutelaje militar quienes son, en definitiva, los que posibilitarían la transición a unas elecciones verdaderas. Lo otro son dos posibilidades: un acuerdo de países que intervengan militarmente y desalojen a ‘todos’ los actores políticos y hagan ‘borrón y nueva cuenta’, o esperar, como en los países satélites de la URSS, que todo termine derrumbándose por obsolescencia y oxidación mental. Allí pasaríamos parasitando varias generaciones. La solución no está en mí, pero sí sé que la historia es implacable, como la memoria.

 

(*)  camilodeasis@hotmail.com   TW @camilodeasis   IG @camilodeasis1

miércoles, junio 30, 2021

El tesoro de la poesía venezolana




 Lecturas de papel

 

El tesoro de la poesía venezolana

 

Juan Guerrero 

 

  Por estos días un vecino me aseguraba que el tesoro de Moctezuma (o Montezumase encontraba enterrado en una solitaria y despoblada isla venezolana, en pleno mar Caribe. Incluso fue más allá; sacó el celular de su bolsillo y me mostró en su pantalla, un escueto y elemental mapa parecido al dibujo de una rayuela. –Mapa de piratas, corsarios y filibusteros, pensé.

 

  De seguidas comentó que en esa isla en pleno ‘Mare Nostrum, estaba sepultado un navío con tesoros inmensos; piezas y barras de oro, collares de plata y perlas, pectorales y plumajes de espectacular belleza. En fin, que esa secreta información la había recibido por intermedio de un masón que tenía una extraña casa, estilo bunker, en Trujillo, donde había construido sótanos y otros pasadizos que solo los elegidos conocían.

 

  Toda esa proeza de fantasía brillaba en sus ojos mientras aumentaba su frenesí en medio de una etílica conversacióndonde los símbolos masónicos, templarios y de illuminati, se entre mezclaban hasta el paroxismo. Imaginé que algo parecido debieron sentir los primeros europeos cuando encontraron las bocas del Orinoco y se adentraron por esa inmensidad de agua dulce. De su experiencia se iniciaron las primeras crónicas de los expedicionarios que ahora sabemos dieron origen a nuestra historia, cuya base esencial es la poesía.

 

  Porque en verdad nuestros orígenes como pueblo y nación los encontramos en los cronistas, comenzando por el propio Cristóforo Colombo y después, la serie de conquistadores y misioneros que contaron su experiencia en el Nuevo Mundo. De esa riqueza idiomática y de telúrica memoria, se nutre la historiografía nacional, con fray Pedro de Aguado, fray Pedro Simón, José de Oviedo y Baños, hasta Andrés Bello. Todos leen y se copian del primero, construyen y reconstruyen, sin darse cuenta, una historia particular y muy propia, que con el tiempo será la partida de nacimiento de todo cuanto existe sobre esta Tierra de Gracia.

 

  Por ello habría que entender esto que fuimos, somos y seguiremos siendo desde la particular visión del habla poética. El devenir del ser venezolano está consustancialmente adherido al ser de la poesía. Creencias, valores, principios y razones de vida están cruzados por el hacer poético. Porque la misma razón y sentido de existencia tiene en su plenitud cotidiana la trascendencia erótica (de vida) que lleva a la misma identidad de ser con su sacralidad, su divinidad.

 

  Así las cosas, es la poesía el acto más trascendente del venezolano en todo su hacer y ser. Lo podemos observar hoy cuando cruzamos la incertidumbre de este momento histórico, ella está presente en la insólita vida cotidiana, tan absurda, cruel y lacerante. Mientras otras formas de hacer la cotidianidad se diluyen en la banalidad de los días, la poesía trasciende y es refugio de quienes nada tienen, por muy insólito que ello parezca. 

 

  La poesía venezolana posee una fuerza interior gracias a que sus hacedores tienen consciencia de un destino trascendente, marcado por una memoria ancestral que jamás ha roto sus lazos de origen y destino. Esa consciencia, esesoporte ancestral es lo que hoy nutre su actualidad. Temas, estructuras, ritmos, cadencias, mientras se incorpora la narrativa de hechos vividos o su atemporalidad, en medio de una prosa que introduce quiebres de hablas, y hasta una teatralización de la vida. Todo ello y mucho más es la actualidad de la poesía venezolana de estos tiempos. La poesía venezolana, hoy, es la real y verdadera revolución del siglo XXI.  Tanto por su contenido como por sus formas y capacidad para introducir nuevos registros escriturales, una distribución y manejo del espacio poético y la libertad total y absoluta del trabajo de escritores dedicados al oficio poético. Vivirlo, trabajarlo y difundirlo.

 

  Si existe un tesoro infinito y de plenitud humana, ese es la poesía venezolana, hoy. La poesía venezolana, hoy, es el tesoro mejor guardado del Caribe. Quienes nos aventuramos en su descubrimiento, vamos encontrando en sus hacedores, pequeños destellos de esa iluminación, ese portento, esa fuerza idiomática y de infinitas metáforas que son la fuerza amorosa, deslumbrante que va marcando el sendero de la plenitud liberadora que significa vivir la poesía venezolana,hoy, tan intensa, telúrica y secreta.

 

(*)  camilodeasis@hotmail.com   TW @camilodeasis   IG @camilodeasis1

 

jueves, junio 24, 2021

Violencia epistémica




 Lecturas de papel

 

Violencia epistémica

 

Juan Guerrero (*) 

 

 

  Desde que los padres de la llamada Teoría Crítica, agrupados en el Instituto de Investigación Social de la Universidad de Francfort, a inicios de los años ’20, comenzaron a cuestionar la razón occidental, el pensamiento moderno ha ido progresivamente reduciéndose hasta acabar en lo que el profesor Bauman denominó, ‘sociedad liquida’, diluido entre la soledad del hombre y la banalidad de las sociedades que alcanzaban la prosperidad y el confort. 

 

Este período de crecimiento económico y aceleración de la sobre producción y la súper tecnología, al mismo tiempo relegó a otras sociedades hasta invisibilizarlas y desplazar a sus poblaciones a minorías segregadas.

 

De esta manera surgen progresivamente los movimientos que irán redescubriendo los rostros de quienes permanecieron por décadas relegados y cubiertos por las sombras de la inexistencia como realidades solo importantes para ofrecer, tanto materias primas como su misma humanidad, para ser exhibida en el circo de las ilusiones de ferias tercermundistas.

 

 Ese mundo perdido y exótico, compuesto por una formidable ‘heterogeneidad temática’ ha ido agrupándose en lo que se conoce como minorías étnicas, religiosas, sexuales, ideológicas, que en su hibridación política’ van a coincidir hasta esto que en los últimos tiempos se ha dado en llamar, ‘violencia epistémica’, término acuñado por la doctora M. Belausteguigoitía, quien a su vez lo desarrolla a partir de las ideas de la profesoraGayatri Spivak.

 

 Este mundo donde ahora nos toca vivir es el espacio donde anidan y se expresan todas y cada una de las minorías que por décadas han sido silenciadas por los sistemas ideológicos imperantes, que de manera vertical han establecido un solo tipo de razón y de pensamiento soportados por una institucionalidad que le da sustento y sentido de existencia.

 

Han pasado poco más de 90 años desde que la Teoría Crítica, de M. Horkheimer fue publicada exponiendo los principios y el razonamiento para explicar la realidad que significó el sufrimiento de las sociedades europeas de entre guerras y los procesos de industrialización. La violencia epistémica viene ahora a indicarnos que todo tipo de pensamiento, de razonamiento que genere violencia o sea motivo de enfrentamiento, es contrario al pensamiento lógico y trascendente, y, por tanto, carente de humanismo. No creo, sin embargo, que, como están indicando algunos extremistas en sus reclamos sociopolíticos, las posibilidades del pensamiento complejo sean motivo para demostrar la locura de esto que se señala.

 

La violencia epistémica va directamente al núcleo, centro del problema: la ausencia e invisibilización del Otro-contrario, su reducción al silencio y anulación. La discusión de este postulado propone visibilizarlo y reconocerlo como sujeto histórico. Esto último que señalamos está siendo manipulado, tanto por las corrientes de pensamiento populista/extremista, integrados en poderosos y gigantescos medios de comunicación, como de la institucionalidad tradicional negada a integrar a la realidad de sus sociedades, los rostros ausentes del protagonismo que por derecho humano le corresponde desempeñar.

 

  Estoy de acuerdo en revisar, discutir, proponer e incluso, incorporar el pensamiento de las realidades minoritarias como derecho humano a existir, sin que ello signifique, como se está evidenciando, la imposición de un sistema de vida totalitario, donde gran parte de esas ‘minorías’ históricamente relegadas, una vez en el poder, se dediquen a desarticular el Estado y legitimar la venganza de quienesbuscan, como sistemática perversión de una ‘razón de la marginalidad’, imponer su pensamiento y consciencia desechables. Es la típica reacción del ‘hombre de la tribu’ que se ampara en su legítimo reclamo para incendiar de odio y rencor el entorno donde se siente extranjero y, por tanto, reniega y rechaza.

 

Gobernar sobre los escombros de una sociedad de minusválidos mentales no creo que nos lleve a ningún puerto medianamente tranquilo y seguro. La fragilidad del pensamiento del hombre de estos tiempos está soportada en la incertidumbre de quienes han estado ocultos por generaciones en las cuevas del fracaso como individuos rezagados, resentidos sociales, por tanto; deseosos de acceder al poder para vengarse del mundo y disponer de lo que nunca han tenido.

 

Tergiversar teorías que han sido por años tratadas escrupulosamente por teóricos reconocidos es falsear la historia, para dar paso a un tipo de pensamiento de la marginalidad, y con marginales jamás se podrá desarrollaruna sociedad que beneficie a las mayorías y mucho menos, acceder a un estado humanizado de riqueza integral.

 

(*)  camilodeasis@hotmail.com   TW @camilodeasis   IG @camilodeasis1

miércoles, junio 16, 2021

De Dinamarca llega un barco cargado con...




 Lecturas de papel

 

De Dinamarca llega un barco cargado con …

 

Juan Guerrero (*) 

 

  Por estos días leí una noticia donde se indica que en Dinamarca están desarrollando un proyecto, para incorporar a las bibliotecas del país, donde usarán a personas como ‘libros humanos’, con la finalidad de superar los problemas de xenofobia, adicciones, y demás fobias entre la población. 

 

  La idea es que las personas-libros, escogidas para el proyecto, asuman su rol como instrumento de comunicación y se conviertan en ‘títulos’. Así, encontrarán los usuarios títulos, como: ‘Refugiado’, ‘Desempleado’, ‘Bipolar”, entre cientos de personas-libros a la espera de lectores que podrían superar, así, sus patologías, además de obtener nuevos aprendizajes y conocimientos.

 

  No se crea que esta idea sea muy novedosa y original. Ya en la época de la antigua Roma existió un acaudalado comerciante quien ayudó a surtir las bodegas de los emperadores y quien poseía una extensa propiedad, tan grande y majestuosa, que solo era superada por el mismísimo emperador.

 

  Itelio se llamaba y en su lujoso palacio cabía todo un pueblo mientras era atendido por poco más de 200 esclavos, sirvientes y asistentes. En su residencia se ofrecían banquetes todas las semanas con la asistencia del ‘jet set’ de la época. No había noble ni adinerado que no asistiera a las bacanales del acaudalado hombre de negocios del imperio.

 

  Como era la costumbre de la época, en su mansión se practicaba, como un ritual de elegancia y alta cultura, la llamada sobremesa, momento según el cual los comensales se dedicaban a tertuliar sobre los acontecimientos políticos, religiosos, musicales, deportivos, y, obviamente, sobre temas culturales y literarios del momento.

 

  Pero si Itelio era un adinerado y famoso comerciante y gentil anfitrión, era, no obstante, un personaje que, en boca de sus invitados, resultaba risible y hasta ridículo, porque era incapaz de llevar una conversación medianamente interesante sobre temas más allá de su área de conocimiento; el comercio y suministro de víveres al emperador.

 

  Por eso Itelio era blanco de burlas, chanzas y comentarios anecdóticos donde su incapacidad para tertuliar era nula y supremamente aburrida, fastidiosa y elemental.

 

  Cierta vez esos comentarios llegaron a oídos de su mayordomo quien no perdió tiempo en hacerlas saber a su amo. Preocupado por ser blanco de adversos comentarios y temeroso de perder sus vínculos con el poder imperial, el acaudalado comerciante se hundió en profundas cavilaciones para encontrar solución a su incapacidad de buen tertuliano.

 

  Hasta que cierto día dio con la solución: mandó llamar a su mayordomo y le ordenó que ingresara a la biblioteca del imperio y seleccionara, de los mejores libros de todos los tiempos, doscientos de los más actuales y comentados por sus honorables comensales.

 

  Cumplidas las órdenes de Itelio, hasta su palacio llegaron los mejores y más comentados libros de la época, entre ellos, La Odisea, La Eneida, La Ilíada, entre tantos otros. De seguidas, Itelio ordenó a su mayordomo que le entregara a cada uno de sus esclavos, un libro, con la instrucción de que se memorizara, palabra por palabra, cada obra entregada, con la firme amenaza de ser ajusticiado si la orden era desobedecida. De esta manera, a partir de ese momento, cada uno de sus esclavos dejaron de llamarse con sus antiguos nombres y pasaron a ser llamados y vistos como libros. 

 

  Las murmuraciones y comentarios de semejante idea pronto se conocieron en toda la ciudad y las ansias por ser invitados al banquete en la propiedad de Itelio, aumentaban conforme pasaban los días y semanas. Hasta que un buen día, el noble y adinerado comerciante mandó a repartir con su mayordomo, la acostumbrada invitación para un nuevo banquete, junto con la acostumbrada tertulia. Esta, se alargó hasta entrada la madrugada con el asombro de sus invitados quienes no dejaban de maravillarse al encontrar a un anfitrión tan desenvuelto, carismático y profundamente versado en infinidad de temas. El noble Favio inició la tertulia hablando del banquete que se ofreció, en la casa deldivino Odiseo, para acompañar a los amantes de su esposa, la serena Penélope. A lo que Itelio, luego de mojar sus labios en su copa de oro, ordenó a su mayordomo que llamara a Odisea. Le ordenó encontrar en su memoria el capítulo en cuestión, y de seguidas, el ‘libro’ brotó en seguras palabras los versos que seguían. De esta manera, los tertulianos quedaron boquiabiertos ante semejante revelación.

 

  Se comentaba que, en las invitaciones para sus banquetes, los nobles romanos hacían colas interminables para sentarse lo más cerca de Itelio y presenciar cómo era capaz de recitar cuanto tema de sobremesa era desarrollado en sus extraordinarias y sabias tertulias.

 

  Pero hete aquí que en cierta ocasión ocurrió un triste y lamentable percance. Fue por la época de las bacanales cuando, ya entrada la madrugada y mientras se libaba del mejor vino de su última cosecha, a Itelio, un poco embriagado en la noche estrellada, le dio por recitar los versos del ancestral poeta, Homerus. Mandó llamar a su mayordomo. –Pero mi amo, es que Ilíada está durmiendo. –¡Pues no me importa! Acto seguido, el mayordomo fue a buscar el viejo libro, pero apareció con las manos vacías. –Amo, es que Ilíada tiene un mal muy grande. Tiene dolor de estómago y no puede recitar. 

 

  Pensemos que la renovada idea de los daneses, contemple esta y otras urgencias para que su proyecto de convertir personas en libros pueda ejecutarse sin mayores contratiempos.

 

(*)  camilodeasis@hotmail.com   TW @camilodeasis   IG @camilodeasis1