viernes, abril 30, 2021

La literatura venezolana, hoy




 Lecturas de papel

 

La poesía venezolana, hoy

 

Juan Guerrero (*) 

 

 El ‘secreto mejor guardado del Caribe’ acaso sea la poesía venezolana que se escribe por estos tiempos. Tanto de finales del siglo pasado como estos que inician el nuevo siglo y que están marcados por la pandemia. 

 

  La poesía venezolana, hoy, está abordando nuevas temáticas e incorporando otros lenguajes para establecer una suerte de narrativas poéticas de incomparable originalidad. No escapa a ello los aportes de quienes han debido huir del país y refugiarse en otros espacios. De eso nos viene el tema del exilio junto con las experiencias personales que se están viviendo.

 

  Pero quienes permanecen en la geografía nacional, experimentan las otras experiencias, los ‘insilios’ propios que dan como resultado una particular manera de hablas poéticas donde se aborda la vida desde la misma esencia de la pura realidad o en otros, desde la cotidianidad de los extremos, la misma vida marginada, de eso que va quedando y que aún tiene reflejos de cierta sustancia llamada vida, memoria, y tal vez olvido.

 

  Apenas mostraré dos ejemplos de esto que indicamos. Uno de ellos viene marcado por la poética de, Carmen Rosa Orozco (San Juan de Colón, 1978). Pocas veces en la poesía venezolana una escritora se ha atrevido a mostrar la realidad, poetizando con tanta fuerza y dureza en sus imágenes un mundo, o submundo, como el de la prostitución y la vida prostituida, sus entornos y la mirada que detalla cada sentimiento.

 

  Son resplandores, acaso instantes de lucidez que iluminan ángulos donde ellas logran un respiro y nos dicen que son seres humanos, que están ahí, en la otra fosa mientras ahogan sus llantos, entre sudores, semen y pases de cocaína.

 

El discurso poético de Orozco es lacerante, despelleja lo poco de virginidad que queda en nuestra ingenuidad como amantes. Todo principio, todo valor queda aniquilado por la transacción a la que se llega; acostarse con un extraño por unas patas de pollo, por un kilo de harina precocida, por un trago de ron.

 

 Así habla en su poesía, Carmen Rosa Orozco: “Están esas/ putas de la calle, que/ miden las aceras a punta/ de/ hambre y desarraigo:/ con un brazo lleno de/ saliva compré una/ harina leudante/ Robinson,/ con mis piernas/ forcejeadas alcanzó para/ un kilo de espaguetis/ Sindoni, mis senos/ estrujados rindieron/ para un cartón de/ huevos y dos kilos de/ arroz tradicional Mary,/ los/ moretones en mi cuello/ cubrieron las hortalizas,/ mis nalgas manoseadas/ se ofertaron por/ dos kilos de harina para/ arepas marca Candor (la/ colombiana y suavecita),/ por último, mi/ vagina estremecida por/ un pene que la compra/ sin altibajos en/ DólarToday bastó para/ las/ proteínas de origen/ animal de la semana/ (algo de carne molida, patas de pollo para el/ colágeno con las cuales/ logre alargar esta/ miserable juventud,/ vísceras para los/ abuelos,/ recortes externos para/ las tías, muslos de pollo/ para los niños), mi boca/ quedó sedienta por/ los hombres que no me/ amaron y como una puta/ triste de la calle los/ borrachos recorren la/ muy triste geografía/ anatómica de mi puto/ cuerpo hecho/ escombros, huesos y/ llanto que/ nadie oirá, me salgo a/ vender por unos billetes/ que no son de/ Monopolio, hay muchos/ en/ casa, nunca le puse/ precio a mis besos/ porque después de estar/ rota, mil veces rota,/ perdí/ las ganas de besar.” (Fragmento de, Los días asincrónicos de Tina)

 

  No, no hay metáforas, no hay rima ni cadencia. Solo un largo discurso que deja al lector en un silencio infinito. El ritmo poético en parte se entrecorta, se quiebra, se fractura entre imágenes que caen desordenadamente, entre pedazos de tinte, perfumes y olores fétidos. Quizás sea la propia putrefacción de un espacio, más que carnal y de amantes, este que los ojos ven cada día; el país que fue y que es.

 

  La otra referencia es la de un joven escritor, Elio Alejandro Espósito Castillo. Con 22 años, este joven residenciado en Caracas, se alzó con el premio del V Concurso de Poesía Descubriendo Poetas, donde tuve el privilegio de ser miembro del jurado. Con su libro Cotidiano, “resalta la cotidianidad como hecho trascendente y mantiene una unidad temática donde el uso del lenguaje, en momentos recreado, aporta un juego de ‘hablas’ significativo que enriquece los fundamentos idiomáticos. Se evidencia un uso del lenguaje suficientemente soportado en prácticas de complejas lecturas que llevan al autor a recrear y construir una voz poética de rasgos y juegos metafóricos propios”. Dice en parte del veredicto.

 

 De su libro presentamos dos textos: A los perros. Las lámparas nuevas del barrio acabaron/ con las noches de luna y/ pasos nocturnos. Las seis de/ la tarde se hacen permanentes hasta las/ seis de la mañana, igual que las/ goteras, la mortadela en el pan y el/ café recién colado en/ la mañana, acompañado del/ lucero en el poco cielo que/ se alcanza a ver desde la batea./ Mejor vaciar la olla/ debajo del hueco antes/ de que los zancudos prendan su rumba./ Las lámparas ya no se apagan, ni/ permiten el sueño de mi ventana que/ es ahora plata mientras me canto.” 

 

  Es una poética directa, a veces seca, donde las imágenes son certeras o se dibujan en medio de lo absurdo de la vida y su incertidumbre. Esa que vive el poeta y donde existimos en medio de nuestras tribulaciones, como en este otro: “Parada. petarepetarepetare/ el joven de piel tostada y labios rosas/ se aferra con fuerza a la puerta del vagón superficial/ el cabello rizado y cobrizo/ la canción eterna de trovador/ sequeda?dalehijosiguedelargo/ el mocho sentado adelante/ menortequedasaquíconmigoysiguespalanteunacuadra/ el nene se baja/ unplacervarón dice el mocho con una muleta de madera y otra de aluminio/ (y una bolsa de barriletes)/ un niño meando una pared/ se montan/ avanzan/ dalemenorcorre y se ríe el rapsoda/ los ojos de amor cuando ve a una muchacha/ el niño abre los ojos con fuerza/ dóndesequedaseñorita?/ enchacaopetarepetarepetare/ la camisa le queda grande/ no sufre de calores/ el chofer chorrea y destila sudores desde su pecho/ el piso del carruaje deja ver el asfalto/ notengopasajemevasadejarmontarono?/ hijodéjamelaporquí/ dios la bendiga, muchacha/ petarepetarepetare/ y los labios se curvan en sueños de siempre.”

  El país, hoy, cuenta sus historias, su vida fracturada y su crueldad, pero también su memoria amorosa y solidaria, en la eterna voz de su poesía y sus poetas.

 

(*) camilodeasis@hotmail.com   TW @camilodeasis   IG @camilodeasis1

 

jueves, abril 22, 2021

¡Éxito!

 



Lecturas de papel

 

¡Éxito!

 

Juan Guerrero (*) 

 

  Hace muchos años mi cuñado, Pedro Belisario, único médico neurólogo para los estados Apure, Amazonas y sur de Guárico, me comentó algo que aún me sigue sorprendiendo: –Es que cuando viene alguna emergencia al hospital, el paciente, después de atenderlo y salvarle la vida,le da las gracias a Dios. -Pero, sentenciaba, cuando el paciente muere, yo soy el responsable. Nunca nos reconocenni aprecian nuestros conocimientos ni esfuerzo.

 

  Esto parecería un comentario trivial y secundario sino fuera porque tiene un sustrato sumamente delicado y que comporta parte de las características de cierta población venezolana, mal acostumbrada a rechazar todo aquello que signifique reconocimiento por el esfuerzo y éxito del semejante.

 

  Hace algún tiempo comenzó una especie de ‘cruzada demoníaca contra un famoso director de orquestavenezolano, Gustavo Dudamel, donde se puso en tela de juicio hasta sus geniales dotes como músico, mundialmente reconocido como maestro excepcional y genial pedagogo musical. Si bien las recriminaciones estuvieron y están centradas en sus vínculos con el régimen totalitario venezolano, lo que subyace al centro de la diatriba es esto que tratamos.

 

 Dudamel es una persona altamente exitosa, de una riqueza artística desbordante. Además, tiene una presencia de imagen que no encaja con la mentalidad de eso que se llama ‘populismo’, por el contrario, su imagen exige una decodificación sobre un mensaje que lleva a utilizar un lenguaje, necesariamente reposado, reflexivo, por lo tanto, no es un modelo para ser usado por la ‘masa’. Hubo un tiempo que el régimen intentó hacerlo, sin embargo, terminó claudicando y a la inversa, debió dejar su imagen porque contradecía su programa de ‘embrutecimiento del populacho’, tal y como ahora es evidente y notorio. 

 

En una sociedad altamente penetrada e invadida por la excesiva y pobre política populista, desde cualquier ámbito donde se le observe, los demás espacios donde se desenvuelve el ciudadano quedan opacados, por lo tanto, los rasgos del totalitarismo se evidencian, tanto de un lado como del otro. De allí, la sentencia obscena: “O estás conmigo o estás contra mí” (-Aplíquese esta sentencia en todo, y de cualquier bando). Pero los artistas, los científicos, los deportistas, los poetas, y millones de ciudadanos, necesariamente no estamos con nadie en particular. Ejercemos nuestro derecho de estar, no estar o permanecer a un lado. 

 

  No creo, como he afirmado, que las críticas a este renombrado artista sean por su pasado con el chavizmo. Creo, sí, que vienen por la frustración de muchos ante su propio fracaso personal. Porque en Venezuela por muchísimos años se ha estado considerando a la persona altamente exitosa como ‘culpable’ del fracaso, de la pobreza de otros. Y es acá donde debo señalar que esto último es lo que caracteriza a la mentalidad marginal, o como informalmente se le conoce en Venezuela: ‘El rancho mental’

 

  La mentalidad marginal es sumamente atrevida, hipócrita y grosera, para ello, se escuda, se esconde detrás de ciertos ‘razonamientos’ para dejar al Otro diferente, como culpable de su atroz incapacidad para superar su condición mental de inferioridad.

 

  Otro ejemplo de esto que indico sobre el éxito y la persona altamente exitosa lo podemos observar en la figura del doctor José Gregorio Hernández. En su juventud y madurez fue un profesional que se superó gradualmente. Además de médico era un acucioso investigador, políglota, músico e intelectual de conocimiento universal. Siempre estaba de ‘punta en blanco’ e incluso, podría decirse que hasta vestía de manera impecable, tipo ‘prêt-à-porter’, con sus zapatos sumamente lustrados. Es hasta hoy el único personaje de los ‘cielos católicos’ con traje completo, sin mayor sufrimiento en su imagen, impoluto en su rostro y su cuerpo no posee heridas ni sangre, ni tampoco posee nada que indique que es un ser ‘zaparrastroso’ ni que huela mal. Quizás por estas características ha tardado tanto tiempo en ser considerado como candidato a los altares. Observen a la mayoría de santos y beatos cómo aparecen en sus imágenes.

 

Esto mismo es lo que le está sucediendo a Dudamel y al resto de personas que se esfuerzan para ser seres altamente exitosos, que cultivan una riqueza intelectual, artística, científica o deportiva. Las personas exitosas no andan buscando promoción ni pierden el tiempo en trivialidades de farándula de segunda mano. Tampoco conversan con cualquiera ni visitan cualquier lugar. Sus espacios están muy bien cultivados, son el laboratorio, el auditorio, el campo deportivo, donde pasan la mayor parte del tiempo. Las personas altamente exitosas no pierden el tiempo lanzando ‘perlas a los cerdos’

 

  Una persona exitosa tiene absoluta consciencia de su valía, por lo tanto, de su responsabilidad individual y colectiva. Prefiere quedarse en el laboratorio porque debe aportar a la humanidad, al Otro, sea su igual o diferente, la cura para su enfermedad, la melodía que eternizará, o lograr el récord mundial en su especialidad deportiva. 

 

  Sí, son seres excepcionales, geniales y están por ello, más allá de la pobreza de tanta mentalidad marginal, atroz y cruel que envidia y constantemente fracasa, tanto en lo individual como con los demás. Los marginales, en tanto pobres, siempre defraudan, tanto por su incapacidad y porque son inconstantes en su ser y hacer.

 

  En estos tiempos de tanta mentalidad marginal, pobre y pandémica, hay que afirmar nuestro esfuerzo, nuestra constancia por ser personas altamente exitosas, que cultivamos y producimos riqueza. Eso solo se logra aplicando una actitud proactiva hacia el logro de metas y objetivos concretos y reales.

 

(*)  camilodeasis@hotmail.com   TW @camilodeasis   IG @camilodeasis1




miércoles, abril 14, 2021

Yo ya me vacuné




 Lecturas de papel

 

Yo ya me vacuné

 

Juan Guerrero (*) 

 

En mi niñez muchas veces escuché que en las tragedias marítimas siempre el capitán del barco era la última persona en abandonar la nave. Algo similar ocurrió con el tristemente célebre Titanic. Con los años el concepto fue adecuándose y los especialistas lo han cambiado por la evacuación de grupos familiares. Pero siempre el capitán, cabeza de familia o líder de la manada es quien se sacrifica por el bien común. Por alguna razón ostenta el calificativo de líder o dirigente de algo.

 

En Nueva Zelanda, por ejemplo, la primer ministro de ese país ha sido enfática al declarar que será la última persona en vacunarse contra el virus chino. Esto, para dar ejemplo como cabeza de Estado en beneficio de sus ciudadanos. Este gesto ennoblece a la persona y prestigia el cargo que ostenta. Algo similar han manifestado otros mandatarios en países donde los efectos de la pandemia han causado estragos.

 

Pero en Venezuela, el país más pobre y con mayor porcentaje de desnutrición infantil y de ancianos de América, según anuncian las agencias especializadas en el tema, el presidente anuncia que él ya está vacunado mientras por las redes sociales el clamor de la población es un ruego que llega al cielo, pidiendo que se permita la entrada de las vacunas.

 

  Los políticos se rasgan las vestiduras anunciando, unos, que han autorizado dichas vacunas, otros que lo niegan, y otros más, que existen impedimentos para su entrada. Mientras las escasas cantidades que han sido autorizadas, sirvieron para vacunar a la llamada ‘nomenklatura’ del Estado, con el presidente a la cabeza, militares de alto rango, políticos y personas cercanas al poder. El resto, la población más expuesta y de mayor riesgo, ancianos y personal sanitario de primera línea, tienen que lidiar en los hospitales, mal dotados y con una infraestructura en malas condiciones, con el doloroso saldo de poco más de 400 médicos fallecidos y otros cientos más, del área sanitaria en general, que han muerto por la precariedad de equipos de bioseguridad y falta de vacunas para su inmunización.

 

Esta dantesca realidad que exponemos es consecuencia de la intromisión de políticos, sea del bando que sea, militares que actúan fuera de su ámbito y hasta empresarios que sugieren soluciones, mientras las opiniones de profesionales y especialistas en el tema de la pandemia y cómo tratarla, se los deja a un lado actuando bajo orientaciones del poder político, militar y económico. Pareciera que el personal sanitario solo debe actuar únicamente dando diagnóstico y atendiendo al enfermo. De resto, las directrices fundamentales de orientaciones científicas y técnicas, que son la base para enfrentar la pandemia, se dejan en las manos de improvisados políticos, militares y empresarios, quienes de manera marginal y con mentes obtusas, y con el autoritarismo y la arbitrariedad que les caracteriza, siguen tomando decisión tras decisión desacertada, con el saldo diario de infectados y fallecidos.

 

  Desde hace meses la Federación Médica Venezolana, la misma Academia de Ciencias y la organización de Médicos sin Fronteras Venezuela, han indicado, razonadamente, lo que debe y lo que no se debe hacer en Venezuela en materia de pandemia, contagio y tratamiento del virus chino y sus diferentes variantes.

 

  La experiencia de las instituciones venezolanas en materia epidemiológica y sanitaria ha sido ofrecida de manera pública, incluso, especialistas de reconocida trayectoria internacional han manifestado lo que debe hacerse para enfrentar esta grave enfermedad y sus complicaciones. La población venezolana ha sido estudiada desde hace décadas y se llevan registros del comportamiento biopsicosocial por estrato poblacional. Hay especialistas que incluso estudian estas y otras enfermedades y su vinculación con las áreas de mayor riesgo, relacionadas también con la ingesta alimentaria. En fin, de lo que se trata es dejar que los especialistas en el tema tengan libertad, tanto para dedicarse con los implementos especiales que el caso amerita, como también se les permita asumir técnicamente las decisiones profesionales, que obedezcan estrictamente a razones humanitarias y de solidaridad con toda la población venezolana. 

 

  Sobre ello es imprescindible acotar que el único documento, si es que el caso lo amerita, para ser vacunado es exclusivamente la tradicional ‘cédula de identidad’, vigente o vencida. Salvo esto, cualquier otra identificación resultaría, evidentemente, una violación del derecho humano a la vida, por discriminación y exclusión.

 

  Mientras siguen los enfrentamientos y las discusiones entre el liderazgo del poder en Venezuela, con la realidad de una población desguarnecida y con los centros de salud saturados, todos los días continúa el aumento de los contagios y el terrible número de fallecidos por una pandemia que técnicamente puede ser controlada por verdaderos profesionales y no por improvisados políticos, militares y empresarios jugando a ser médicos.

 

(*)  camilodeasis@hotmail.com   TW @camilodeasis   IG @camilodeasis1

jueves, marzo 25, 2021

Lenguaje y decadencia




 Lecturas de papel

 

Lenguaje y decadencia

 

Juan Guerrero (*) 

 

 

La revolución socialista y radical chavizta del siglo XXI nos arrebató cosas valiosas. Dos de ellas, la memoria histórica y el lenguaje, son, tal vez, lo más dramático y doloroso que se pueda experimentar.

 

Hace poco más de 35 años vivía en Puerto Ordaz, la última gran ciudad al sur de la Guayana. Para ese entonces, entre la limpieza y pulcritud de la pujante ciudad industrial, sus aseadas calles y avenidas y su orden controlado, comenzaron a poblarla miembros de la etnia warao provenientes del Delta Amacuro. Construían su ranchería al costado del Mercado Municipal y muy cerca de una empresa minera.

 

Pues bien, el espectáculo al ver indígenas en plan de indigentes, borrachos de día y de noche, acostados en las aceras, amancebándose con sus mujeres en medio de la avenida era de lo más sórdido y lamentable. Me acordé de la vez que siendo casi un niño, vi a unos indígenas goajiros en plan similar, en las inmediaciones del Mercado Central, en el Maracaibo de los años ‘60. Luego supe que eso era porque habían perdido su identidad cultural, esto es; se habían alejado de su cultura, de sus ancestrales costumbres y de sus espacios, pero en su nueva realidad no terminaban, ni de aceptar ni de ser aceptados por la realidad cultural que los obligaba a ser unos parias sociales. Además, los adultos y ancianos casi no hablaban español, y los jóvenes y niños no hablaban goajiro.

 

Por estos tiempos comienzan a aparecer las señales de personas que similarmente, al desconocer su propia historia ancestral, su identificación con el transcurrir de su memoria colectiva, han olvidado su lenguaje que los conecte con sus referentes básicos. 

 

La tragedia venezolana es de largo alcance porque ha sido fracturada en su base cultural, histórica e idiomática. Las soluciones políticas que se esperan, junto con los cambios económicos son apenas un barniz que va a ocultar la razón fundamental de la verdadera enfermedad social.

 

No podemos ser ajenos a este drama que presenciamos y muy pocos quieren enfrentarlo. Las consecuencias se juntan por estos días, mientras somos protagonistas del derrumbe del Estado venezolano y sus instituciones, junto con el mortal virus chino, que terminan de dejar al venezolano en la más absoluta, terrible e indigente desolación.

 

Un ejemplo claro de esto que tratamos lo presenciamos por estos días, cuando unos antisociales se apoderaron de todo un sector de Caracas, con autopista incluidadetuvieron a un médico, le despojaron de su bolso y de su moto. El galeno suplicó por su vida y fue ‘perdonado’. Unos días después, en un gesto de ‘buena voluntad’ los antisociales le devolvieron la motocicleta. El gesto fue exaltado por las redes sociales olvidando que el día de esa ‘sublevación’ una vecina resultó asesinada por disparos de esos asesinos.

También está la supuesta muestra de ‘pedagogía’ de un padre que confiesa por las redes sociales la vez que se provocó una erección para enseñar a su hijo, de 7 años, cómo se coloca un preservativo. Así también, una modelo y presentadora en las redes sociales, quien expone a su hijo de 14 años, para que muestre cómo funciona un vibrador, señalando que eso es educación sexual. 

 

Creo que estos casos como tantos otros; la violación de una niña de apenas 11 años, y cuya madre prefirió darle unos golpes al hermanastro porque sabe que la justicia no funciona, son, evidencias de una decadencia en los fundamentos, principios y valores de la venezolanía y que ciertamente, tienen su expresión en el lenguaje, traducidas a su vez en el comportamiento cívico, público y privado, que se observa cada vez más desolador, permisivo y adecuado a este espacio-tiempo, tan ahistórico, tan decadente y frívolo.

 

No estamos refiriéndonos, ni a purismo en el lenguaje idiomático y sus hablas, ni tampoco a la conservación de fechas en nuestra historia nacional ni regional. No se trata de moralismos ni de conservar las ‘buenas costumbres’ de viejas añoranzas. Se trata de nuestros referentes ancestrales, de nuestros valores fundamentales, de nuestra memoria como pueblo y nación. Eso que el lenguaje, el idioma y nuestras hablas refieren, refuerzan en la cotidianidad de nuestra existencia y da sentido y valor a todo aquello que es indispensable en nuestro compartir en la sanidad de lo que somos y seremos. Eso que nos identifica como seres cívicos, seres bípedos que razonan su existir y tienen consciencia de ser ciudadanos de una república.

 

Pactar con delincuentes para obtener dividendos políticos no creo que sea de almas nobles. Igual exponer a menores de edad ante terceros, a cuenta de supuestos avances en la educación sexual, no creo que sea muy acertado calificarlo de pedagogía. Eso es decadencia social, pérdida total de principios y valores. 

 

Frente a estos mensajes que trastocan el lenguaje y alteran la memoria histórica, es necesario asumir una actitud ética, que denuncie y ofrezca en los modelos pedagógicos y de educación idiomática formaleslo fundamental de nuestra cultura y sus valores como piedra angular de nuestro destino como sociedad libre y democrática.

 

(*)   camilodeasis@hotmail.com  TW @camilodeasis  IG @camilodeasis1

viernes, marzo 19, 2021

La gran decepción

 



Lecturas de papel

 

La gran decepción

 

Juan Guerrero (*) 

 

Cuando el autor del libro El oráculo del guerrero, Lucas Estrella, visitó Venezuela, invitado por Hugo Chávez, el presidente casi que se negó a recibirlo al saber que el gran maestro tenía ciertas preferencias sexuales. 

 

A partir de ese momento, tanto el autor como su celebrado y recomendado libro, fueron paulatinamente olvidados, tanto por Chávez como por sus acólitos seguidores. De ese libro de espadas plásticas y rosadas enseñanzas, el caudillo saltó hasta las Venas abiertas de Latinoamérica, para desarrollar un elogio a la mentira casi 30 años después de haber sido un libro de cabecera de los ‘enfiebrados cabeza caliente’ del siglo pasado.

 

 Seguirían después los desfiles de textos, como Don Quijote, Los Miserables, Hegemonía y supervivencia, Así hablaba Zaratustra, entre una serie de textos que muy bien podrían considerarse como ‘densos’ por sus propuestas y por haber sido escritos por autores reconocidos por la crítica universal.

 

Lastimosamente en el transcurso de los meses y años la realidad terminó demostrando que aquel supuesto ávido lector, nunca terminó de asimilar la densidad de planteamientos que algunos de estos y otros libros poseían. Lo peor de ello fue intentar fusionar pensamientos tan disímiles, opuestos y contradictorios. De esa licuadora de lecturas que fue el cerebro del lector Chávez, surgió la paradoja sobre un pensamiento que se impuso como forma de existencia del Estado: el socialismo del siglo XXI. Esto es el chavizmo: la aglomeración tardía de lo que el mismo Chávez denominó como socialismo-bolivarianismo-robinsoniano/zamorano. 

 

  Alguna vez afirmé que, si alguna ideología poseía el pensamiento marginal muy bien podría ser esto que indicamos: la sumatoria de cualquier tipo de pensamiento que sirva para subvertir el orden socialmente aceptado, cualquier pensamiento que sirva para justificar lo injustificable.

 

El chavizmo a lo largo de más de 30 años ha demostrado que es la ideología de la marginalidad, el pensamiento que se nutre del resentimiento social, del odio, la mentira y el engaño. Estos son los ingredientes básicos que sirven de soporte teórico a este pensamiento que logró imponerse en la sociedad venezolana y alcanzó el poder del Estado. 

 

Siendo así y potenciado desde todos los ángulos posibles, tanto de quienes en su momento supieron apostar y aportar recursos financieros para lograr posicionar este pensamiento marginal, el chavizmo se ha vuelto poder de Estado y, por tanto, un sistema cuyos engranajes han funcionado de manera eficaz para desmontar toda una nación, sus instituciones y fracturado los valores de toda una sociedad.

 

Por ello, poco importó la muerte de su caudillo y demás dirigentes históricos. Lo importante es mantener el sistema como tal. Poco importará que en estas circunstancias pueda ser sustituido, Maduro, el segundo líder histórico, o su mujer, Cilia Flores. Porque de lo que se trata es de mantener el sistema y sus engranajes. 

 

 En Venezuela, la izquierda radical ha sabido sacarle provecho al desorden institucional. La incertidumbre social ha sido una gran aliada del pensamiento marginal del chavizmo. La mentira y el engaño, como estrategias del pensamiento marginal, alargan el sufrimiento de la sociedad venezolana. El resentimiento social, como estigma, como motor de odio, rencor y venganza, nutren los días en la cotidianidad de todo agente del chavizmo, e incluso, han logrado permear a parte del liderazgo opositor y sus seguidores. Muestra de ello es la presencia de miles de ‘opinadores’ en las redes sociales, deslenguando su odio contra quienes expresan cordura y racionalidad.

 

  Será relativamente fácil desplazar a Maduro y su grupo del poder. Es posible que suceda este año. Difícil será sustituir el sistema impuesto y practicado en poco más de 20 años. Sobremanera, la camarilla militar-policial y elparamilitarismo, que son grupos de poder autónomos en espacios territoriales controlados.

 

En Venezuela, el socialismo-comunismo (llamado chavizmo) sumará a la carnicería universal que sobrepasa los 150 millones de asesinados a lo largo de su historia, por este tipo de pensamiento, su cuota parte de mortandad y desesperación: poco más de 750 mil malnutridos, desnutridos, minusválidos y asesinados, y más de 5,5 millones de desplazados.

 

Sin embargo, sustituyendo a una pequeña pero importante facción del poder del radicalismo de izquierda, será una notable ganancia para las fuerzas políticas que impulsan, aunque con sus desaciertos, la instauración de una sociedad decente, democrática y libre.

 

(*)  camilodeasis@hotmail.com   TW @camilodeasis   IG @camilodeasis1

miércoles, marzo 10, 2021

La universidad venezolana

 



Lecturas de papel

 

La Universidad venezolana

 

Juan Guerrero (*) 

 

  Entre los crímenes horrendos que se han gestado en la Venezuela del socialismo-chavizta del siglo XXI, hay uno que no olvidaré jamás. Por los lados de la escuela de Trabajo Social de la Universidad Central de Venezuela, en Caracas, unos jóvenes universitarios corrían entre unos arbustos, completamente desnudos, mientras eran perseguidos por hordas de “colectivos’, afectos al régimen de la llamada revolución bonitaHabían sido, no solo desnudados, también a la chica le habían rapado su larga cabellera.

 

  Fueron necesarios años de turbulentos enfrentamientos, desde 2014 (y acaso antes, en las gigantescas manifestaciones contra el régimen socialista) hasta finales de 2018, para que finalmente, la totalidad de las universidades venezolanas, republicanas, autónomas, públicas y democráticas, terminaran siendo controladas por el régimen totalitario de izquierda radical.

 

  Esta es la rotunda y real verdad. La universidad venezolana, hoy, descansa sobre unos escombros visibles desde cualquier ángulo que se la pueda observar. Hablamos de la generalidad del sistema universitario venezolano. Bibliotecas incendiadas, laboratorios de alta tecnología saqueados, mobiliario robado, infraestructura colapsada, nulos sistemas de servicio, mantenimiento, así como inexistencia en los sistemas de actualización de información, dotación de bibliografía ni intercambio científico, humanístico y tecnológico.

 

  A esto se agrega ahora, a partir del 8 de marzo del año en curso, la obligación de suministrar la data de nómina de todo el personal docente, de investigación, extensión, personal administrativo, obrero y de estudiantes beneficiados con los sistemas de becas y ayudantías. Toda esta información debe estar disponible para ser administrada a través de la llamada plataforma oficial del sistema Patria. A través de esta plataforma virtual se controlan los servicios, tanto del carnet de la patria, el Plan de abastecimiento de las llamadas Cajas Clap (servicio para surtir alimentos), entre otros servicios.

 

  Si ya las universidades nacionales habían sido sometidas a un claro, evidente, notorio y público control presupuestario, donde año tras año apenas el régimen suministraba mínimo presupuesto para cancelar sueldos y salarios, y repetía las mismas asignaciones, trayendo como consecuencia una insuficiencia en la adquisición, adecuación, renovación y mejoras, tanto en la docencia, investigación aplicada como en los servicios de extensión comunitaria y producción, era evidente que la institución universitaria viera comprometida su pertinencia académica en la conformación de una nación social y económicamente estable y de acentuado progreso.

 

  Pero es que ahora, una vez completado en plan de control total del sector universitario nacional, se inicia otra nueva fase de control, ya individualizado, con nombre, número de cédula de identidad, dirección de habitación, número telefónico y fotografía. Si antes las ‘razzias’ de las grandes protestas fueron apagadas con sangre y fuego, arrasando con todo. Ahora las persecuciones van a ser individualizadas frente a una población total y absolutamente indefensa. Esto, porque el cerebro pensante, el académico, va a ser constantemente vigilado, monitoreado, fiscalizado, censurado y controlado a través del sistema Patria. 

 

  Desde el 8 de marzo de 2021 los docentes universitarios venezolanos y la academia venezolana en general, de las universidades republicanas, autónomas, públicas y democráticas, solo devengarán como sueldo-salarios, ‘bonos’. Los organismos de protección social-gremial, como institutos de previsión y protección social, fondo de jubilaciones, asociaciones, sindicatos y federaciones, en la práctica van a desaparecer, sea por no recibir fondos monetarios o sencillamente, porque se les prohibirá su existencia, sea por vía ejecutiva, o de hecho.

 

  Las instancias que han cometido semejante atropello contra las universidades, su comunidad y el Alma Mater (Alma Nutricia), sea el Consejo Nacional de Universidades (CNU), sea la Oficina de Planificación del Sector Universitario(OPSU), carecen de facultades jurídicas por ser instancias de segundo y tercer nivel administrativo frente a la ‘autonomía de origen’ que la Constitución Nacional venezolana le otorga a los Consejos Universitarios de las universidades nacionales.

 

  Indudablemente, estamos de facto frente a una realidad donde no existe Estado de Derecho alguno y las decisiones del régimen totalitario vienen cumplidas a través de los entes del poder, respaldados, tanto por la fuerza militar-policial, como aquellos organismos paramilitares que se encargan de cumplir órdenes. 

 

  El daño que se está ejecutando contra el Alma Mater en Venezuela, no es tanto el control de un pago mensual de miseria y humillación (en promedio cada miembro de la comunidad universitaria venezolana devenga mensualmente cerca de 5$) como la desaparición de la autonomía de origen que le permitía a la comunidad universitaria, a través de sus organismos colegiados, elegidos democráticamente, seleccionar a sus autoridades y administrar sus propios recursos administrativos. Esta imposición agravará aún más la ya delicada migración de docentes, investigadores y personal administrativo, obrero, y de estudiantes, quienes no podrán acceder a estudios en universidades privadas.

 

  Vienen tiempos más tenebrosos y de oscurantismo académico para Venezuela. El empobrecimiento educativo, en todas sus etapas, es alarmante y semejante a crímenes de Lesa humanidad. Todo régimen totalitario es contrario al rigor académico y al desarrollo de ciudadanos virtuosos y amantes del progreso y la cultura.

 

  La universidad republicana, democrática, autónoma y pública existe desde 1721, y 20 o 30 años de barbarie no significarán más que una triste pausa en su Alma Mater. La constancia académica, su práctica científica, humanística y tecnológica derrotarán y sepultarán la mentalidad marginal de quienes hoy, con la fuerza de las armas, la censura, la arbitrariedad e intimidación amenazan las puertas del saber.

 

(*)  camilodeasis@hotmail.com   TW @camilodeasis   IG @camilodeasis1