miércoles, marzo 04, 2020

Indeseable


Lecturas de papel

Indeseable

Juan Guerrero (*) 

  Ser venezolano y pobre, hoy, es de las cosas más miserables que un ser humano pueda padecer. Esta afirmación, tajante y dolorosa, ciertamente que es extrema y muchas personas no estarán de acuerdo en ello. Sin embargo, la realidad de quienes vivimos, tanto dentro como fuera del país, esta dura y trágica experiencia del chavizmo-socialismo del siglo XXI venezolano sabemos en nuestra experiencia, nuestro pellejo, que es así.

  Paulatinamente la comunidad internacional ha entendido que en Venezuela no existe un gobierno democrático, tampoco un sistema autoritario ni militarista. Se encuentra en la fase de entender que es una cruel y brutal dictadura,mientras quienes la padecemos entendemos y la sufrimos como lo que realmente es: un régimen delincuencial de pillos que controlan por las armas inmensos espacios geográficos ocupados por grupos paramilitares, guerrilleros, del crimen organizado, narcotráfico y del terrorismo internacional. Por ello es difícil que un ciudadano de un país europeo, australiano, canadiense o japonés, comprenda la compleja realidad venezolana.

  La total y absoluta crisis política venezolana se suma a la declarada por los organismos multinacionales, con la ONU a la cabeza, como emergencia humanitaria compleja, porque en Venezuela se está llegando a un total estancamiento de la producción de bienes y servicios, restricción casi total del acceso a los medios de comunicación, libres y democráticos. Esto es: la censura absoluta y definitiva de información, comunicación y circulación y tránsito.

  Lo anterior puede ser fácilmente verificado por la ausencia casi total de medios impresos que en la actualidad circulan a escala nacional. Los escasos medios impresos están restringidos a áreas geográficas concretas o son afectos al régimen. Hay que agregar las emisoras de radio y televisoras que han sido clausuradas. Los medios digitales venezolanos son permanentemente hostigados y sus directivos y trabajadores, vigilados, amedrentados y perseguidos.

  La brutal humillación y agresión de las bandas criminales afectas al régimen contra los ciudadanos es constante y bien planificada. Se orienta a los servicios públicos: agua, electricidad, Internet, telefonía, transporte, gas, gasolina y demás combustibles. En todos estos servicios la escasez y/o ausencia marcan la vida del ciudadano. Los servicios son precarios y han sido asumidos por personas sin formación profesional pertenecientes a “colectivos” que controlan sectores poblacionales.

  La realidad actual de la vida del ciudadano venezolano es la de un ser de existencia precaria, adaptado, por sobrevivencia, a los continuos controles, restricciones, cambios constantes de normas y procedimientos y la diaria incertidumbre alimentaria, médica y hospitalaria.

  El venezolano es un ser “insalubre” por donde se le pueda observar. La ausencia de sanidad se puede constatar en cada rincón del espacio geográfico por donde se desplaza. El país total es un “campo de concentración” inmenso, pútrido y seccionado en otros sub espacios que a su vez contienen pequeños centros. Esta es la actual realidad de la Venezuela del siglo XXI. 

  El mundo que un venezolano puede ver y experimentar no abarca más allá de la visión de un espectáculo de béisbol o ir a la orilla de un río para hacer un sancocho dominguero, a no más de 30 kilómetros de su casa. Esto después de acordar con amigos, familiares y vecinos la recolecta (inmenso esfuerzo) de dinero y aportes en especie para recrearse.

  Todo aparece hoy en el espacio vital del venezolano sumamente contaminado, tóxico y contagioso. Ser venezolano y pobre, hoy, es riesgoso. Tanto, que hay países donde el venezolano no puede entrar o su ingreso es restringido. No tanto porque no cumpla ciertos criterios de legalidad sino porque incluso, genéticamente puede ser nocivo para mezclarse con los nacionales de un país.

  Leí hace pocos días la experiencia de un venezolano quien quiso donar semen para guardarlo en un centro de reproducción y fue rechazado. La razón fue porque su origen era venezolano y en ese país (Venezuela) los controles sanitarios y de salubridad son “demasiado precarios” y primarios. El frustrado donante se fue humillado por semejante explicación.

  Como se observa, el rechazo a los venezolanos y lo venezolano en el mundo es una brutal realidad. No tanto por la condición de pobreza. Sino por las consecuencias que esa situación trae para otro país y sus nacionales. 

  La verdadera responsabilidad, el origen de la tragedia venezolana es el chavizmo-socialismo del siglo XXI. Una plaga que ha ido contaminando todo lo que toca a su paso. El chavizmo-socialismo es un padecimiento físico y psicológico degenerativo, una condición mental de inferioridad, de resentimiento social que lleva al individuo al odio, la venganza y la violencia contra su semejante e incluso, contra sí mismo. 

(*)  camilodeasis@hotmail.com   TW @camilodeasis   IG @camilodeasis1

sábado, febrero 15, 2020

Pornografía, aberración y revolución

El totalitarismo de la revolución chavizta-socialista venezolana es básicamente pornográfico, escatológico y aberrante. La pornografía y lo pornográfico no están necesariamente referidos a las confesas, directas y evidentes relaciones sexuales de penetración coitales, vaginal o anal.
 
Lo pornográfico tiene referentes vinculados también al lenguaje, formas y maneras de manifestarse los seres humanos y la aberración de sus infinitas manifestaciones. Obviamente que habrá de separar lo sensual y erótico de esta abominación totalitaria y sus hacedores.
 
No existe amorosidad, sensualidad alguna ni menos manifestaciones eróticas en sus dirigentes. Pero sí debemos observar una tendencia creciente en las aberraciones derivadas de una práctica pornográfica en el tratamiento de las torturas que poco a poco se comienzan a conocer del régimen totalitario venezolano.
 
He leído recientemente una nota donde se denunciaba a los servicios de inteligencia involucrados con la tortura contra disidentes políticos. Tanto mujeres como hombres son sometidos a tratos crueles e inhumanos donde las prácticas de abusos sexuales, introducción de objetos en partes íntimas, así como dejarlos desnudos por tiempo indefinido entre otras aberraciones, son parte de la dinámica pornográfica del régimen izquierdista venezolano.
 
Lo insólito, cruel, aberrante y pornográfico es utilizar animales como prisioneros políticos y como forma de intimidación para obligar a disidentes que se han fugado o se encuentran refugiados en otros países, como objetos de coacción para obligarlos a entregarse o revelar información.
 
Al menos 7 perros han estado presos en instalaciones oficiales. El caso de uno de ellos, Bambán, quien fue filmado mientras era torturado, golpeado y posteriormente descuartizado (le cortaron las orejas) y lo degollaron. El video fue mostrado a su amo quien era a su vez, sometido a tortura. Otros perros, Thor, Arpa, Oso, Jasper, Astro, Nina, han sido o siguen detenidos y sometidos a largos períodos de restricción de alimentos y agua.
 
Creo que entre los responsables y ejecutores de estás crueles aberraciones existe una íntima satisfacción, un disfrute por el sufrimiento y dolor físico que deriva en deseo y lleva a extremos de erección sexual de eso llamado pornográfico.
 
La erección y deseo sexuales entre los revolucionarios izquierdistas no tiene para nada motivaciones placenteras ni tampoco está vinculado con la estética que armoniza, equilibra y genera en el reposo, la quietud y el silencio, trascendencia y plenitud.
 
Por el contrario, la vida sexual en todo régimen totalitario está vinculado a la perversión de los sentidos, a eso que es aberrante, escandaloso, ruidoso y estéticamente desarmonioso. Razón tiene el profesor George Steiner cuando indica, en uno de sus memorables ensayos, Palabras de la noche, “sólo el bohemio puede ser libre, no el proletario”. Porque los sistemas totalitarios siempre buscan deshumanizar al hombre, fracturar su condición humana, acabar con la intimidad, hasta convertir al individuo en una humillante aberración mientras le sustraen todo vestigio de libertad.
 
Si se observa se podrá ver en los rostros, lenguaje kinésico y verbal de los jerarcas del régimen socialista venezolano, la ausencia total de erotismo (-vida). Es una tendencia siempre presente por cuanto la vida sexual de estos sujetos bípedos está marcada por relaciones conflictivas, alteradas, plagadas de insatisfacciones. Son, generalmente, unos resentidos sexuales. Por ello no tienen plenitud amorosa ni sentimientos de solidaridad para con el Otro semejante ni menos, diferente.
 
Todo activista del socialismo es un sujeto que se desplaza en las sombras de la vida para establecer, siempre, actos que subviertan lo socialmente aceptado. Es un agente de la desestabilización social, incapaz de sentir plenitud sensual y erótica con el semejante. Su única vinculación afectiva siempre será esa construcción abstracta llamada revolución. Sólo es capaz de alcanzar erección mientras se sienta protagonista en la ilusión de una libertad que jamás podrá materializar.
 
Por ello sus relaciones íntimas no son plenas ni sanas, forman parte de una mente alterada, de un homo faber que lo lleva a lo pornográfico donde cree haber llegado al clímax de una ficticia libertad que siempre tendrá que alimentar desde los desequilibrios más abyectos, aberrantes, crueles e inhumanos.

Manifiestos, aunque mal paguen



E

He leído por las redes sociales que en Venezuela fue el pueblo quien llevó al poder a Chávez y al chavizmo. Esta es una verdad a medias. Ciertamente los votos sentenciaron una victoria aplastante. Sin embargo, hay que retroceder algunos años para entender este fenómeno socio-político venezolano.
 
Fue en 1989 cuando apareció un Manifiesto de bienvenida al comandante Fidel Castro firmado por 911 intelectuales y artistas venezolanos, (ver http://www.venezuelavetada.com/2011/04/manifiesto-de-bienvenida-fidel-castro.html?m=1). Dicho documento histórico está ordenado alfabéticamente y cada persona tiene un número.
 
Traemos esto a colación porque por estos días se ha reavivado por las redes sociales la discusión sobre quienes firmaron y su responsabilidad moral frente a la sociedad por haber servido como plataforma, para impulsar el socialismo y la intromisión cubana en la vida venezolana.
 
No señalaré nombres de quienes firmaron este manifiesto. Me interesa, sí, dejar claro que ha sido la clase dirigente venezolana y concretamente, su élite intelectual y académica, quienes orientaron hacia un cambio drástico en este país.
 
La población común (-menos los estratos D-E) no participó en la toma de decisiones ni tampoco en la solución de sus problemas fundamentales. Fue la clase pensante de entonces la que avivó, con su influencia en los medios de comunicación, la idea de una despolitización de la sociedad para allanar el camino de un nuevo liderazgo.
 
Por ello Chávez y el chavizmo son el resultado de un agotamiento de la política tradicional y el deseo oculto de unos cuantos empresarios, industriales y militares quienes ansiaban desde hacía años, acceder al poder y desplazar a la clase social, política, económica y militar imperantes.
 
El chavizmo de hoy es un verdadero “saco de gatos” donde todos los extremos políticos están cohabitando alrededor del “hecho económico” que los mantiene unidos. Unos por relaciones económico-financieras, otros sencillamente porque han sido sobornados y no pueden separarse, y otros porque han entrelazado sus afectos familiares y la consanguinidad los une. Todos porque han encontrado en el llamado chavizmo-socialismo la gran pantalla y referencia justificada ante la historia, para inventar una revolución que ellos mismos desprecian.
 
Leer en ese manifiesto algunos nombres, como también en otro más reciente, aparecido el pasado año, es doloroso, triste y hasta pavoso. Creo que ha sido una estrategia muy bien ejecutada esa de usar a la Intelligentsia de una sociedad para apadrinar a ciertos personajes. Esa es una influencia sobre una población medianamente formada y con nula experiencia en el debate teórico de la política.
 
Es difícil retrotraernos 30-40 años para entender ahora las consecuencias que trajo a la sociedad un “inocente” respaldo al líder cubano. Algunos firmantes me han indicado que lo hicieron por razones netamente emotivas. Otros por rechazo a los gobiernos de entonces, y muchos otros, porque sus amigos simplemente les “invitaron” a firmar.
 
La inocencia en política, ciertamente, se paga muy caro. Hoy, a más de 30 años de aquella experiencia la inmensa mayoría se han alejado de esas juveniles y fanfarronas posturas. Reconocen el atrevimiento y han asumido su cuota parte de responsabilidad.
 
Hoy hemos aprendido que la Cuba castrista sabe muy bien cómo infiltrar sus agentes en otras sociedades y usar a sus intelectuales y académicos para “implosionarlas” y sacarles provecho. Eso ocurrió y sigue sucediendo en Venezuela.
 
Es tan común esta práctica que se ha impuesto como política en el posterior posicionamiento y dominio, tanto del Estado cubano-castrista como de las fuerzas terroristas y del crimen organizado.
 
Ejemplo de ello es la práctica que usa la guerrilla del ELN y el Hezbolá en las poblaciones al sur del estado Bolívar. Progresivamente fueron identificando los liderazgos locales. Los infiltraron, luego entablaron lazos de afinidad. Tiempo después negociaron sobre el poder de las armas y número de militantes. Los opositores, líderes sindicales fueron apartados y terminaron, muchos de ellos, colgados en árboles y postes. Ahora ellos dominan las poblaciones, tanto, que hasta están tomando decisiones en disputas vecinales y domésticas. Si hay, por ejemplo, una joven que sale embarazada y el hombre no quiere reconocer al niño la familia se acerca a “la base” y denuncia el caso. Si un joven no quiere ir más al liceo, sus padres acuden a la base para pedir ayuda. Es cosa común la existencia de estos poderes paralelos en caseríos, aldeas y pueblos como en Tumeremo y El Dorado.
 
Afirmar que los firmantes de este u otros manifiestos de apoyo a Fidel o a la misma gestión de Maduro, sean responsables de las atrocidades que se viven a diario en la Venezuela chavizta-socialista, sería injusto. Pero ciertamente un intelectual, como ciudadano aventajado en su formación y vínculos, tiene una alta responsabilidad como agente de cambios culturales y sociales por su poder de influencia.
 
La buena fe e inocencia de muchos intelectuales y artistas al firmar documentos en apoyo a determinado líder, se puede traducir en respaldo para intervenciones, violaciones de derechos humanos y justificar el ajusticiamiento de inocentes.
 

lunes, febrero 03, 2020

Resistencia activa



   El Observatorio Venezolano de Conflictividad Social indicó en su último informe que en Venezuela se registraron 16.739 protestas, en 2019.
Esta cifra supera las registradas en los grandes conflictos que se registraron en 2014, 2017 y 2018. En nueve años las protestas en Venezuela suman poco más de 76 mil, entre manifestaciones, plantones, concentraciones, marchas, guarimbas, paros, cierre de calles y pancartazos.
El aumento de las protestas en Venezuela, al contrario de quienes lo afirman, se hace más evidente en la medida que las restricciones contra los derechos humanos básicos se agravan. Lo anterior demuestra con cifras en mano, estudios de campo y soporte audiovisual, que los ciudadanos venezolanos continúan activos defendiendo sus derechos, como la alimentación, servicios socio sanitarios, médicos, educativos, políticos, laborales, entre otros.
La población venezolana, en su generalidad, continúa su larga lucha reclamando al Estado sus justos y legítimos derechos. No es una súplica ni tampoco un pedimento para complacer a ningún sector de la sociedad en particular. Lo que está ocurriendo en Venezuela es un enfrentamiento bélico, de organizaciones criminales protegidas por el Estado contra los ciudadanos venezolanos.
Cada vez es más evidente la existencia de un plan diseñado por quienes ostentan el poder en Venezuela, para disminuir la población. Las cifras que ya superan los 5 millones de venezolanos obligados a emigrar y refugiarse en otros países, lo están indicando. Además, se suma a ello el horror de más de 750 mil muertos, en los últimos 10 años, la inmensa mayoría de esas muertes prevenibles.
La dramática y dantesca cifra que ya sobrepasa el 86% de subalimentación/desnutrición infantil, juvenil y de ancianos suma cada día sus fatales víctimas. Una evidente y notoria realidad que va día a día dejando su estela de desahuciados, minusválidos y muertos a lo largo de todo el territorio venezolano. Una población de subnormales quienes dolorosamente tendrán que ser asistidos en su momento, por el Estado y sus instituciones.
Mientras tanto la larga mano de la solidaridad abraza y socorre a millones de venezolanos en esta incesante masacre adelantada por quienes administran en la precariedad institucional que aún queda, la tortura y humillación contra los más débiles.
En Venezuela se está ejecutando una aniquilación contra la población civil. Es momento de decirlo claramente y acentuar la denuncia. Porque no se trata de dos bloques, oficialismo versus oposición, ni tampoco izquierda versus derecha, ni socialismo versus democracia. Son grupos del crimen organizado internacional, organizaciones terroristas y bandas del narcotráfico, aliadas a organizaciones políticas de extrema izquierda, unidas con un objetivo común: disminuir la población para controlarla y generar la moderna servidumbre social, apoderándose definitivamente del espacio geográfico nacional. Sea por alianzas internas –que ya existen, sea como es notorio, otorgando “concesiones” a empresas (países) para que controlen extensas zonas del territorio. Esto último ya se está ejecutando.
La población venezolana sigue resistiendo. Es la lucha de una mayoría evidente que se enfrenta al Estado totalitario del carnicero de Miraflores y sus pandilleros.
Esto que ocurre en Venezuela frente a las propias narices del resto del mundo, no es una lucha nacional circunscrita al espacio de un país. Es la evidente amenaza que significa la expansión del totalitarismo chavizta, aliado al terrorismo islámico, la guerrilla y el narcotráfico, para subvertir el orden institucional de los países vecinos y el resto de Occidente.
Lo que ocurre en Venezuela es parte de un siniestro plan que también se ejecuta en Nicaragua, se está iniciando en Chile, y se ha materializado en su fase de desplazamiento del poder político democrático en México, Argentina y España. Desde Cuba se planifica y orienta este entramado de la subversión internacional.
No es posible que los venezolanos podamos salir solos de este inmenso cerco al que estamos sometidos por el terrorismo internacional en alianza con fuerzas militares-policiales y paramilitares de la nación. El auxilio político, diplomático y militar de los países democráticos es fundamental para salvar a la población venezolana del esclavismo del terrorismo internacional y sus agentes internos.

miércoles, enero 22, 2020

Ganar-Ganar







  Venezuela, hoy, es una nación con una sociedad empobrecida económicamente, de baja excelencia académicadesnutrida, enferma y envejecida. Las estadísticas así lo están indicando.

  Una y otra vez lo hemos alertado. Lo peor está por llegar en los próximos meses y años. Una sociedad que pierde poco más del 12% de su población, más de 5 millones de personas, obligada a emigrar por razones socioeconómicas y políticas, ha perdido su cerebro profesional y su músculo industrial. Millones de jóvenes profesional y técnicos, abandonando a sus padres y abuelos. Transformados estos es cuidadores de nietos y hogares. 

  Un país donde su fuerza armada se encuentra fracturada y gran parte de su población militar está subalimentada y precariamente formada en las artes y disciplina militares. No creo, honestamente, que pueda pedírsele que se inmole en nombre de democracia alguna.

  La población civil y la militar no tienen posibilidades, física ni organizativa, para enfrentar el poderío bélico de las fuerzas paramilitares que actualmente se encuentran en territorio venezolano. El mismo Hugo Chávez lo afirmó, al indicar que en Venezuela se encontraban poco más de 34000 “internacionalistas” quienes ayudaban a la revolución “bonita” en su consolidación.

  Hoy sabemos que esos internacionalistas son militares, asesores de inteligencia y torturadores disfrazados de médicos, enfermeras, técnicos culturales y deportivos y hasta asistentes administrativos en notarias, puertos y aeropuertos. Tanta es la penetración del castrismo en Venezuela, que esta semana el carnicero de Miraflores anunció que el embajador de Cuba integraría en Consejo de ministros en sus reuniones ordinarias.

  Objetivamente hablando creo que no existen posibilidades reales de enfrentar en una confrontación bélica directa a semejantes enemigos, porque habría que sumarles los grupos de combatientes de los colectivos, los terroristas islámicos y del ELN-narcos, así como las mega bandas de las zonas mineras. Estos grupos irregulares mantienen una red de estructuras de organización muy bien diseñadas y listas para entrar en acción contra los civiles.

  El auxilio militar internacional sería la salida ante la fragmentación del Estado venezolano como es evidente, notorio y comunicacional. Sin embargo, esto si bien llevaría a desplazar al chavismo de raíz, dejaría una estela de sangre, resentimiento y sed de venganza en los derrotados que alargaría en décadas la recuperación plena de la sociedad.

  Lo otro es la negociación entre las partes donde cada bando en disputa del poder se vea obligado a ceder para privilegiar lo que es de todos, la república y sus instituciones. Esto es; preservar la estructura social y favorecer a los ciudadanos.
  Lo he indicado en varias oportunidades, es preferible ceder, negociar, establecer alianzas, negociar, antes de llegar al extremo de alguna confrontación armada que si bien no implica en modo alguno una guerra civil, sí llevaría a grupos radicalizados a una innecesaria disputa fratricida, que alargaría la agonía de la sociedad en su conjunto.

  También ya en varias oportunidades he manifestado que parte de la oposición contra el régimen totalitario del radical carnicero de Miraflores y sus pandilleros, surgiría de entre los mismos grupos y dirigentes del chavismo. Ello debe utilizarse políticamente por las fuerzas democráticas para nuclear una mayoría política que permita ampliar las fuerzas que se enfrentan al totalitarismo. Porque ahora la solución de la crisis venezolana, por tener repercusiones internacionales que afectan directamente a otras naciones, tiene que ser resuelta también, por la actuación de líderes de otras naciones que están decidiendo el destino de nuestra sociedad y república. Esto es así y no nos engañemos con falsas ideas de patriotismo trasnochado.

  Son días difíciles para la sociedad venezolana y particularmente para la existencia misma de los partidos y agrupaciones políticas que hacen vida en el país. Tengo la certeza que superaremos estos tiempos grises y que en pocos años se instalarán los tribunales y jueces que sabrán administrar e imponer la justicia y llevar a la cárcel a quienes cometieron delitos graves, horrendos contra los ciudadanos y el Estado.

domingo, septiembre 01, 2019

Pitiyanqui desinhibida

La primera vez que en mi vida escuché la palabra yanqui fue en el Maracaibo de principios de los años ‘60s., cuando mi hermano Miguel Ángel me acompañó a cortarme el pelo. Le dijo al barbero que me cortara al estilo yanqui.
Era la moda del momento y yo, con no más de siete años, con grandes orejas y más tímido que conejo en monte, sólo escuchaba la conversación entre el barbero y mi hermano. –Le cortáis al ras por los lados. Lo más cortico posible, y le dejáis sólo un poquito de pelo en la pollina, -escuchaba que le decía Miguel al barbero. –Pero si el barbero soy yo, chico. –Además, va a quedar bien bonito como dejan a los yanquis. –Mirá que ahora los adecos (accióndemocratistas/comunistas) les dicen pitiyanquis.
Esa palabra se me grabó para toda la vida y fue adquiriendo contenido político a medida que crecía e iba escuchando las conversaciones de familiares y conocidos, quienes la usaban como expresión despectiva, casi de ofensa y rechazo, para quienes manifestaban simpatías por todo lo que significaba el Estado norteamericano y costumbres de su sociedad.
Con los años supe que fue en Puerto Rico, entre la juventud que rechazaba la anexión de la isla a USA, quienes la generaron (del francés petit, pequeño, y yankee) y en Venezuela, la dio a conocer en sus escritos, Mario Briceño Iragorry.
Por varias décadas este término ha sido usado para aislar social y políticamente a quienes manifiestan simpatías por la vida y costumbres norteamericanas. Identificando a las personas como capitalistas, políticamente de derecha y en la generalidad de los casos, culpándolas como despreciativas de lo latinoamericano y específicamente, venezolano.

Con esa carga de desprecio y casi humillación ha tenido que vivir parte de una población que se educó, muchas veces, a contracorriente entre quienes defendían la posible invasión yanqui e imposición de todos los valores, principios y fundamentos de la sociedad anglosajona. Así vivimos durante décadas hasta finales de los 80s., cuando finalmente se asimiló el concepto y se comenzó a superar con un sostenido proceso educativo que abrió la sociedad venezolana al mundo y las nuevas corrientes, tanto ideológico-políticas, como en otras áreas del conocimiento.

Sin embargo, esa sombra oscura de pensamiento, resentimiento, desprecio, venganza y rechazo emotivo-compulsivo se avivó con la llegada al gobierno del Estado del teniente coronel Hugo Chávez. Este militar-presidente y su grupo, no sólo asumieron el liderazgo político, económico y financiero, también revivieron viejos conceptos y términos, como este del que tratamos.

Si bien ya para inicios del nuevo siglo el término había sido asimilado por la sociedad y casi carecía de significación entre las nuevas generaciones, permanecía latente en el pensamiento y accionar del nuevo liderazgo de lo que se dio en llamar, chavizmo.

Pero acá he incorporado otra palabra, desinhibida. Ello porque en días pasados leí en un mensaje por las redes sociales, a un usuario quien le respondía a una muy apreciada amiga, calificándola como pitiyaqui desinhibida.

Inicialmente me pareció un tanto ofensivo el término. Incluso crucé con el autor, uno que otro escrito. Sin embargo, releyendo los mensajes reflexioné y encontré gracioso el sentido de semejante frase. Mi amiga, en su escrito, manifestaba abiertamente su apoyo a USA y todo lo que significa la vida, costumbres y valores de su sociedad. Sobre esto, la otra persona la calificaba, al hacerlo públicamente, como desinhibida.

Luego otros usuarios incorporaron nuevos términos que bien pudieran identificar parte de la situación tan anormal del venezolano de este siglo. Frente a la intromisión de otros países en la vida del venezolano, unos calificaron a quienes sienten simpatías por los cubano-castristas, como piticuviches o piticastristas; otros, a los pro rusos, como pitisoviéticos.

En fin, que frente a la diatriba política de este nuevo siglo, al final pareciera que nuestra lengua es la que se enriquece, se agranda y asimila una neo terminología que hace posible, en su momento, tanto comprender como nominar los nuevos conceptos que surgen en la cotidianidad de un hablante que aumenta su visión de su universo idiomático.

Porque es precisamente en los conflictos y extremos de la vida, donde aparecen las respuestas y soluciones para superar las tragedias humanas. Bienvenidos estos y todos y cada uno de los nuevos términos, giros idiomáticos y modismos que enriquecen nuestro idioma.

martes, agosto 27, 2019

Golcar Rojas: Venezuela es un luto en gerundio



De los escritores venezolanos lanzados al exilio por ser voces críticas y que denuncian constantemente el maltrato a la condición humana, Golcar Rojas (La Parroquia-Mérida, 1964) es una de ellas. Es comunicador social. Baña perros en ejercicio. Bloguero por desahogo y escritor por hobby. Ha trabajado como periodista en varias instituciones venezolanas. También ha producido Danza Contemporánea en Maracaibo. Director, productor creativo de campañas publicitarias. Además, es narrador, poeta y dramaturgo. Su obra literaria está publicada en su totalidad en las redes sociales. Entre ellas, citamos: 'Te voy a llevar al cielo', 2015 (novela); 'El infierno de Edelmiro', 2015 (novela); 'Textos de la concupiscencia cotidiana', 2016 (relatos); '¿Dónde queda Venezuela?,' 2016 (crónicas y textos poéticos); 'Obituarios de un no-país'; 'Venezuela es un luto en gerundio', 2018 (crónicas y textos poéticos); 'Historias de tía Amapola' – teatro para armar-, 2017 (teatro); 'Textículos del revolucionario', 2018 (crónicas humorísticas).

[Img #45744] Ilustración: Carlos Yusti



De su obra poética, destacamos el siguiente texto:

Humor en tiempos de guerra (A Daniel Rodríguez, in memóriam) 19 de mayo de 2017
Me refugio en el humor,
He aprendido a reír para escapar.
Como Garrick.
Creo personajes humorísticos
Para evadir la realidad:
Tía Amapola,
El revolucionario y sus textículos,
Los chistes que hago a la gente en la calle,
La gracia que le imprimo a los relatos reales.
Todo es una coraza
El humor es un escudo.
Porque sé que el rigor,
me puede.
El dolor me doblega.
El sufrimiento me somete.
La tristeza me hace sucumbir.
Entonces, huyo en una humorada.
Esquivo a más no poder la realidad.
Hasta que la realidad,
Me cachetea sin piedad.
Mete sus garras en mis vísceras
Y las retuerce con furia.
Me vence.
A Daniel Rodríguez lo mató un disparo
Una bala, justo en la frente.
En la sesera que a los diecisiete
lo llevó a la Universidad del Táchira
a estudiar Derecho.
Su hermano dijo llorando:
"Era un chamo que no se metía con nadie.
Era sano. Estudiaba.
No rumbeaba.
No le gustaba andar por ahí.
No se merecía un tiro en la frente".
Fue de noche, cerca de su casa.
Dentro de su urbanización.
Un miembro de un colectivo,
Lo asesinó con un balazo en la frente.
Y a mí el humor se me amargó.
¿Es esto vivir la guerra?
¿Estamos en una guerra sin tener consciencia de ello?
“La vida es bella”.
Y payaseamos,
Mientras tras la pared
Matan a alguien.
Cantamos y reímos
En un intento por burlar el dolor.
Pero el dolor está.
No pasa.
No cede
El dolor se camufla,
Se escurre tras el aleteo de un colibrí
en mi ventana.
Se desliza sigiloso
en la luz del atardecer.
Y la sonrisa de Daniel,
con braques en su obituario,
es la de quien nunca pensó morir.
Y hace que brote de nuevo el dolor.
Y ya no hay humor.
No hay colibrí.
Sólo queda un luto genuino
Un duelo que no cesa.
Un llanto que no para.
Y una maldita noche oscura
que no acaba.


   
Juan Guerrero: Eres posiblemente, de los primeros escritores venezolanos de este telúrico siglo XXI que aborda el tema de la violencia, el exilio y el desarraigo, a partir de la construcción de una poética que denominas ‘crónicas poéticas’. ¿Acaso lo de crónicas lo tomas de aquellos primeros cronistas de Indias que alucinaron viendo el espacio mágico de la Tierra de Gracia o es pura coincidencia?

Golcar Rojas: En parte, algo tiene de esos tiempos cuando las ‘noticias’, las historias se difundían a través de crónicas que eran recitadas de pueblo en pueblo. Pero obedece más a una necesidad de expresión. Hay cosas que quiero expresar y sólo logro plasmarlas a través de frases cortas que podrían ser versos. Hay sentimientos, emociones que sólo las puedo escribir de esa forma. No son poesía, pero tampoco es prosa. Entonces, como siempre hay una necesidad de etiquetar, las denomino crónicas poéticas.


Menciono a los cronistas, porque al decir de algunos críticos, son ellos, fray Pedro de Aguado, fray Pedro Simón, y ni hablar de Juan de Castellanos, quienes introducen la palabra poética escrita al hablar de este universo literario, llamado ahora Venezuela. ¿Te reconoces en esa memoria inmensa, insólita, dura, dramática y esplendorosa?

Creo que todos nos reconocemos un poco en esa memoria. Son cosas que estudiamos, que nos enseñaron en la escuela, que van en nuestro bagaje cultural y, sin darnos cuenta, pueden aflorar. Es mi caso. Yo nunca me he propuesto escribir poesía, pero hay cosas que me salen así cuando las quiero contar. Creo que mi estado de ánimo determina la forma de contar. Mi respiración, al momento de escribir marca mucho el paso de la escritura y hay momentos en que esa respiración tiene pausa y ritmo que podrían ser poéticos.


Si bien tu escritura en la narrativa (tus dos primeras novelas, Te voy a llevar al cieloEl infierno de Edelmiro) posee rasgos de humor negro y mucho sarcasmo. Tus textos poéticos, por el contrario (‘Obituarios de un no-país’) laceran el alma, corroen la carne y tocan la herida abierta del ser. Esa violencia, esa agresión del Poder contra los ciudadanos. Recuerda en momentos la voz apasionada del poeta español, León Felipe, cuando denuncia la Guerra Civil en su país. Mientras aquél lo eleva en la lírica, tú lo abordas casi rozando lo panfletario. ¿Lo haces adrede buscando otra estética? ¿Acaso la no-estética?

En realidad lo hice (en el caso de los Obituarios…), como salieron al momento. Fueron textos que escribí casi al instante en que sucedían los acontecimientos. Fueron días muy fuertes emocionalmente. A todo el afán cotidiano que significa vivir en Venezuela, a intentar trabajar en un lugar donde no hay electricidad y uno trabaja con máquinas de pelar perros y secadores, donde no hay gasolina y uno tenía que pasar 6 u 8 horas en colas para llenar el tanque. Más todo el estrés de buscar los alimentos y las medicinas, ‘zanqueando’-como dicen en Maracaibo- toda la ciudad por un litro de aceite o un ibuprofeno.
A todo eso, en esos días, teníamos que sumarle los asesinatos diarios de la gente que salía a protestar. En esas situaciones, escribía los Obituarios… Algunos los escribí en el carro, tratando de sortear protestas y barricadas encendidas para llegar a atender a un cliente que teníamos pautado. Algunas veces, no llegábamos. Es decir, son textos sin trabajar. Son lo que salía en el momento. A veces a las 3 de la madrugada, Mary Montes me pasaba un wasap, “Golcar en tal sitio mataron a un chamo”. Y yo buscaba los datos, escribía y publicaba en mi blog. Así surgieron esos textos. Luego los compilé en el libro y quise dejarlos tal cual, hasta con algunos errores de nombres que llegaban errados en la confusión porque creo que todo refleja el momento histórico que vivimos.


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Ciertamente. Esa es, en parte, la sensación que deja la lectura. Diría, Golcar, respetando el tema, que es un libro un tanto improvisado. Poco trabajado y con desaciertos estéticos. Sin embargo, la híperrealidad supera toda forma. Mientras León Felipe cuenta cadáveres y camina sobre los sesos de los caídos, tú das razón de aquellos jóvenes y niños, masacrados por la dictadura totalitaria, despiadada y cruel. Es, como afirmas en alguno de tus poemas, “un luto en gerundio” y “en dictadura no hay espacio para la piedad”.
Desde esa construcción de imágenes tan densamente dramáticas, que atrapan y desollan el alma, ¿hay espacio para un nuevo amanecer en libertad?, ¿tu poesía es puro llanto y denuncia?

Ciertamente, fue muy improvisado. Yo soy muy flojo y me aburro al revisar y corregir. Yo espero que sí habrá un amanecer en libertad. No sé si pronto, pero creo que tiene que llegar.
He intentado algunos textos poéticos de amor, también sobre esta nueva etapa de mi vida en migración, algún que otro texto de humor o erótico. Como te digo, a veces siento necesidad de decir cosas y esas cosas salen como salen. A veces cuentos, a veces crónica, otras crónicas poéticas. Hasta las novelas salieron así porque la historia lo quiso. Empecé a escribir y la historia me fue marcando la pauta de por dónde ir. Ni idea de si la iba a terminar en cuento o en novela.


Esa manera de escribir a dos manos o a dos tiempos, narrativa/poesía, ¿cómo la vives? Sobre todo, ahora que estás en exilio.

Ahora mismo, escribo poco. Escribo crónicas cortas, algunos textos poéticos. Aún estoy en proceso de adaptación. No tengo espacio propio y todo se complica un poco para escribir. Pero yo siempre digo que escribo muchas veces para entender las cosas y para entenderme. Entonces, hay cosas que si no las escribo, no las termino de asimilar.
Más que todo hago mini crónicas de lo cotidiano que escribo en el bus, en el tren, en el baño –con los teléfonos celulares y las tabletas- ahora tenemos la ventaja de no sólo leer en el baño, sino escribir también. Tengo varias historias pensadas pero esas necesitan de más tiempo y de un ordenador porque, creo, que podrían resultar unas novelas. Hay una novelita negra que quiero escribir sobre poetas sospechosos de homicidio y otra historia que tengo años pensando en procesar sobre una tías leprosas que tenía y cuya vida da para toda una historia novelada.
Pero son historias que necesitan su tiempo y espacio para procesarlas. Por ahora, cuento lo que vivo a diario y alguna que otra impresión sobre mi exilio, como el texto corto que publicó hace poco el Papel Literario de El Nacional “Coso una almazuela”, no sé si lo viste.


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Sí. Buen texto. Esto de las historias de tus tías leprosas, resulta atractivo toda vez que en Maracaibo, donde vivías, existe una isla que fue famosa pues ahí vivían los leprosos. De ahí su nombre: Isla de los leprosos.
Ya que nombro esa ciudad tan simbólica para la cultura venezolana e hispanoamericana. ¿Tu obra literaria tiene algún rasgo que lo marque esa ciudad o acaso ese inmenso lago que la cubre y alimenta?

 Pues creo que sí. El lenguaje que uso al escribir, al menos el que utilicé en algunos relatos y en Te voy a llevar al cielo, está muy marcado por el habla maracucha. Así salió, creo que algunos personajes lo quisieron así. Viví 25 años en Maracaibo y su forma de hablar me fascinó desde que llegué. Adopté en mi habla muchas expresiones zulianas y en algunos textos salta a la vista.
Volviendo a la historia de las leprosas, precisamente una de las tramas del cuento va porque a ellas las perseguía la Sanidad para mandarlas a esa isla, la isla Providencia, en el lago.


Pasemos a hablar de tu exilio. ¿Por qué sales de Venezuela a España? Desde afuera, ¿cómo vives, narras y poetizas el país o el no-país?

Salí de Venezuela porque ya no era posible sostenerme allá. El trabajo era cada vez más difícil ejercerlo por la situación y no daba para mantenernos. Cuando empezamos a hacer cuentas y notamos que estábamos financiando a los clientes el mantenimiento de sus mascotas –ya sabes que soy ‘baña-perros’ por oficio y escritor por sin oficio- y que ganábamos más –o perdíamos menos- quedándonos en casa que saliendo a trabajar, y cuando empezamos a comernos los pocos ahorros que teníamos, decidimos que era el momento de irnos. Era irnos con esos pocos ahorros o quedarnos y tener que salir después con una mano delante y otra atrás. Analizamos muchas opciones. Pensamos en USA, en Argentina, Colombia, Chile… Finalmente, después de pensar que no queríamos Latinoamérica porque sentimos que todos los países están más o menos a un empujón de caer en lo mismo, nos quedaban las opciones de España y USA. Por razones del idioma, del sistema sanitario que en España la salud es universal y ya uno tiene una edad en que necesita ciertas atenciones básicas, y que unos amigos nos ofrecieron casa por el tiempo que fuera necesario, decidimos por Madrid.
No sé muy bien qué voy a escribir del país o si lo voy a seguir escribiendo y desde qué óptica. Por ahora narro algunas experiencias, las cosas del idioma, que aunque hablamos el mismo idioma a veces no nos entendemos, el extrañamiento, el sentirse extraño y el extrañar, aunque poco extraño, realmente. No soy muy de apegos y de extrañar. Lo que llevo dentro me alcanza para no extrañar lo que quedó fuera. No sé qué será de la escritura en adelante, supongo que seguiré escribiendo porque es más fuerte que yo. Necesito escribir aunque sea pendejadas en Facebook. Hay cosas que me compelen a escribir. A veces lo hago con humor, como algunas malas rimas que escribo para burlarme de algunas cosas que me molestan pero que sólo puedo enfrentarlas desde la ironía y el sarcasmo, entonces escribo rimas que a veces no riman o no cumplen con la métrica pero me sirven para divertirme y descargar.


Ya que hablas del país y no saber cómo lo abordarás, pero que sin embargo, no abandonarás la escritura. ¿Te salva la poesía? O, ¿acaso es sólo una frase en desuso?

Yo quisiera que la poesía salvara o me salvara, pero hay realidades que son tan fuertes que siento que la poesía, si acaso, llega a ser un paño caliente. A veces ayuda a salvarnos porque nos permite entender lo que vivimos, asimilarlo, crecer como seres humanos, incluso, para sobreponernos a la realidad, pero hay hechos, como los que se viven en Venezuela, que no hay poesía que salve. Aunque sin poesía, seguramente, sería mucho peor. Al menos para quienes creemos que una palabra de alguien bastaría para salvarnos, sería mucho peor.


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Ya que hablamos de la palabra poética en su hacer ético, ¿qué puedes decirnos de los intelectuales venezolanos y su compromiso con la defensa de la libertad y los derechos humanos?

No sé si desde el punto de vista literario, demuestran en sus textos ese compromiso. Algunos están intentando pintar en sus historias la Venezuela de estos tiempos y creo que en el fondo de esos relatos, pues está presente. Otros han tenido acciones evidentes como la firma de manifiestos, la escritura de crónicas que narran actos de protesta o apoyo a esos actos. Hace poco salió una carta en la que un grupo de escritores, artistas y periodistas manifestaba y a la vez, pedía apoyo a Guaidó. Lamentablemente, en esta lucha la división es muy fuerte y dentro de la gente que está en la misma acera surgen las discrepancias y los ataques. Otros escritores y artistas salieron a criticar la carta. Algunos se sintieron aludidos y en necesidad de responderla. Y así vamos con todo. Pero creo que gran parte de la intelectualidad venezolana ha mostrado su compromiso con la libertad y los derechos humanos desde un principio, eso queda evidenciado cuando uno lee, Diario en ruinas, de Ana Teresa Torres y ve todo lo que se ha hecho por combatir la dictadura desde el campo artístico e intelectual.


Golcar. Tu irrumpes en el mundo de la literatura, a través de las nuevas tecnologías o llamadas, Redes Sociales. Prácticamente toda tu producción ha sido impresa en las redes. ¿Qué puedes decirnos de esta experiencia?

Para mí han sido fundamentales. Yo no pensé que terminaría escribiendo hasta novelas. Yo había decidido no volver a escribir. De hecho boté todo lo que había escrito cuando no existían las redes y escribía a máquina. Pero la necesidad de comunicar pudo más que mi voluntad de no escribir. Un día, abrí un blog y empecé a volcar en él todo lo que quería comunicar. Fui ganando algunos lectores. Fui agarrando práctica de nuevo con la escritura. Al principio eran crónicas, relatos de vivencias. Luego, publiqué un cuento, El último gallo, que era un cuento que tenía en la cabeza desde hacía 20 años. Lo publiqué en el blog y a mucha gente le gustó. Así me fui soltando de nuevo con cuentos y relatos. Algunos micro cuentos, que publiqué en Twitter. Cuando acordé, tenía una pequeña comunidad de lectores. Gente que me leía y comentaba. Como yo soy, flojo, tenía ya escrita, Te voy a llevar al cielo y no tenía intención de buscar editor. La envié a un concurso por no dejar, y en un carnaval, aburrido en casa, busqué cómo autopublicar en Internet y la lancé. Algunos amigos la compraron y me gustó la idea de no tener que rendirle cuentas a nadie. De ser responsable de todo lo que pasaba con mis textos. Escribí la secuela El infierno de Edelmiro y la publiqué y así seguí. Algunas micro crónicas humorísticas que escribía en Facebook las compilé también en libros. Con las historias de la tía Amapola, que escribía en la red social, hice una obra de teatro que también publiqué en Amazon. Así he seguido. Yo escribo para divertirme y publico para divertirme e intentar divertir a los otros, y las redes han sido mi plataforma.


Ya que mencionas a la tía Amapola. Cuéntanos un poco más de ese personaje. ¿Es una suerte de Alter ego?

Sí, viene siendo como el Alter ego de la primera combatiente (Se refiere a la esposa del presidente, Maduro). El personaje surgió a partir de la detención en USA de los sobrinísimos acusados de narcotráfico, entonces empecé a postear bromas sobre el caso, una era que a la tía la llamaban la ‘Tía Amapola’ y que ella se “polveaba la nariz” y cosas así, con doble sentido y fue surgiendo el personaje, al final, la ‘tiíta’ opina de muchas cosas y cuenta cosas de su vida, el personaje expresa pensamientos desde la mente de la tía Amapola. Todavía sale alguna crónica de vez en cuando, depende de los acontecimientos.


En uno de tus textos, te preguntas “¿Dónde queda Venezuela?” Son crónicas y poemas escritos hacia 2014. Es un texto denso, de imágenes fuertes pero a la vez de mucha nostalgia. ¿Lograste saber dónde queda esa Tierra de Gracia, más allá de llevarla en la memoria?


Me la tropiezo en todos lados. Sin ir muy lejos, hoy fui a encontrarme con unos amigos en el parque El Retiro. Nos sentamos en un café y llegó el chico. Al no más saludar, noté que era venezolano. De Caracas, se llama Jesús y tiene cinco meses de haber llegado a España, hoy era su primer día de trabajo como mesero allí. Estudió Estudios Internacionales y para estudiar, trabajó en Venezuela de mesero en varios sitios. “Aquí me ha servido más la experiencia de mesonero que lo que estudié en la universidad”, me dijo. Luego fuimos a un sitio por Opera a cenar. Nos atendió un chico pelón, blanco con pinta de gallego pero caraqueñísimo al hablar. Es Sergio, tiene cuatro años en Madrid. Hijo de padres colombianos que viven en Panamá. En ese sitio había dos muchachos de Táchira y otro chico de Caracas. Aquí en Madrid me tropiezo a Venezuela en todos lados. Son los retazos con los que armo aquella almazuela de la que hablé hace poco.


A propósito de esta publicación. Inicialmente fue confundida su autoría indicando al poeta Rafael Cadenas como su autor. El texto se viralizó por las redes sociales. La obra fue conocida más que su autor, Golcar Rojas. ¿O fue merced al nombre de Rafael Cadenas?

Creo que se juntó un poco todo. Esa pieza la escribí y la publiqué, y casi inmediatamente empezó a circular mucho en las redes, especialmente entre la diáspora. Al día siguiente de publicar el texto en mi blog, leí una frase que dijo Cadenas ese mismo día de la publicación en un acto en Casa de América aquí en Madrid y me pareció que resumía bien mi texto. Entonces, la agregué como un epígrafe. Alguien copió del epígrafe hacia abajo y allí empezó todo. Insultaban a Cadenas, me insultaban a mí. Los medios empezaron a hablar del nuevo texto de Cadenas. Y así se extendió el bulo que aún hoy persiste. Esas cosas que han pasado mucho a lo largo de la historia de la literatura de textos que se le asignan a un autor que no lo escribió y así queda. Aunque creo que por primera vez pasa con dos autores vivos. Lo peor es que Cadenas inmediatamente aclaró que no era de él, pero eso sólo lo publicó Tal Cual en una breve nota que nadie vio.


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Tus textos poéticos o crónicas, como les llamas, son breves. De imágenes duras, lacerantes, que literalmente estallan en el rostro del lector. Una de ellas, “A las dictaduras les encantan / los cerebros muertos”, es lapidaria, no deja espacio para meditarla porque te estremece, te detiene la lectura y te exige una postura como ser social. Háblanos un poco más de esta y otras imágenes de tanta densidad.

Esas son las imágenes que me quitaban el sueño en 2017. Las fuerzas policiales salían a matar. No salían a reprimir o disuadir a quienes protestaban. Salían con armas de fuego y muchas veces de guerra, a matar. Por eso apuntaban a las cabezas y a los pechos. No era que las fuerzas militares buscasen disolver manifestaciones, para lo cual podrían haber usado agua o perdigones de goma. La idea era matar. Por eso, hasta las bombas lacrimógenas las apuntaban de frente, como la que mató a David Vallenilla, que fue disparada desde La Carlota a quemarropa, al pecho. Todo eso retumbaba en esos días en mi cabeza y sentía que había que decirlo.


¿Tu vida como escritor se ha visto influida por algún autor en especial? ¿Frecuentas grupos literarios o eres un lobo literario?

No frecuento grupos literarios. Como te dije, había decidido no escribir. Cuando retomé la escritura, no tenía idea de en qué iría a parar todo. Luego decidí seguir como venía porque me gusta no tener que rendir cuentas. Lo que más me gusta de escribir es que es algo que uno hace solo. Puede hacerse en equipo o en grupo pero no depende exclusivamente de eso. Yo nunca he sabido andar en grupo. Nunca me he sentido parte de clanes o clubes. Me gusta la soledad de la escritura.


Me llama la atención, Golcar, que mientras en tu narrativa te manejas con el sarcasmo y el humor negro, en tu poesía la voz es dura, acaso una palabra que grita y reclama, señala y acusa. ¿Cómo haces para no sucumbir, para no perecer?

Creo que es una forma de buscar cierto equilibrio emocional. Matizar un poco el drama con humor. Para mí el humor es imprescindible para sobrevivir. Es que tiendo a ser melodramático y logro cierto equilibrio con el humor. Con el sarcasmo y la ironía matizo el drama.


Ya para finalizar, Golcar. Referida a la literatura y los intelectuales venezolanos, hoy. ¿Aportan al proceso social o se diluyen en la cotidianidad de una banalidad que los engulle?

Creo que como con todo en estos tiempos de instantaneidad y redes. Especialmente entre los venezolanos, el aporte de artistas e intelectuales se ve dividido y polémico. Hay quienes están haciendo importantes acercamientos al proceso y hay quienes buscan la polémica banal, el ‘like’ fácil a partir voces viscerales. Estos tiempos de ‘fake news’, de divisiones en Venezuela, un ‘no-país’ que alcanza también la intelectualidad y hace que algunos artistas e intelectuales terminen ofuscados por los ‘análisis’ pasionales en los que queda poco espacio para el razonamiento crítico y sosegado.


Siguiendo en línea con tu respuesta. ¿Tiene la literatura venezolana futuro en un país donde el Estado persigue a quienes piensan diferente?

La literatura siempre logra burlar la censura y evadir la persecución. Siempre lo ha hecho y siempre lo hará. Otros, desde el exilio, contribuirán también a formar ese cuerpo literario. Afortunadamente, la creatividad no hay como aniquilarla. Pueden ponerlo más difícil, pero la creatividad siempre pergeñará formas de expresarse y de burlar a los tiranos. Que lo diga Arenas, que logró hacer parte de su obra en una cárcel cubana.


¿El no-país está condenado a sucumbir frente a la literatura? ¿Es posible el regreso, tu regreso?

Cuando salí de Venezuela, lo hice decidido a no volver. Hasta ahora, es un propósito que mantengo. Pero tampoco me cierro a ninguna posibilidad, Si algo hemos aprendido los venezolanos en estos 20 años, es que nada es permanente, que la vida cambia radicalmente de un día para otro. Que el futuro es incierto. Que nada está realmente en nuestras manos y que todos los planes se pueden ver alterados por variables ajenas a uno. ¿Cuántos profesores titulares de prestigiosas universidades de Venezuela, que pensaban que tenían una vejez asegurada, una pensión con la cual vivir e incluso, inversiones para tener una vejez holgada y tranquila, están pasando hambre hoy en el ‘no-país’, a riesgo de morir por no poder costearse un sencillo tratamiento para la tensión, o trabajando 12 horas en Úber o en un café fuera de Venezuela para poder vivir?

A nosotros nos voltearon los planes en un abrir y cerrar de ojos.