sábado, agosto 25, 2012

Propuestas culturales

Por estos días el tema de la cultura ha tomado inusual importancia en los espacios de la oposición. Sea por la coyuntura de elecciones o por necesidad de sobrevivencia de quienes hacen vida en sus contornos. Lo cierto es que hablar de cultura por estos días resulta un ejercicio un poco extraño frente a tanta circunstancia terrible y dramática que acecha a los venezolanos. Sin embargo, quienes hemos hecho parte de nuestras vidas entre el arte y la literatura y la cultura en general, no podemos obviar un tema tan esencial para la construcción de ciudadanía. Parte de quienes piensan el Hecho cultural venezolano han estado adelantando una propuesta nacional sobre tan delicado tema, a partir de las experiencias que en cada una de las regiones aportan artistas, cultores, artesanos, escritores, entre otros hacedores culturales. Consideramos que en principio este asunto ha sido colocado en su justa dimensión frente a las demás áreas sociales que deben ser revisadas. La actividad cultural es un tema que debe ser atendido por quienes conocen de ella y además, comporta en su ejecución la participación de profesionales del área, quienes deben proceder a partir de la aplicación de la normativa existente, comenzando por la visión que ofrece la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Por otra parte, es justo considerar la participación de los principales centros del saber, como son las universidades republicanas, autónomas, democráticas y públicas. En ellas se encuentra una amplia experiencia en el denominado Núcleo de Directores de Cultura y Extensión como centro asesor de la Política Cultural del Estado venezolano. Muy bien pudiera considerarse esta asesoría entre quienes desean trazar las líneas estratégicas de una actividad cultural inclusiva en nuestro país. Desde hace más de 30 años la actividad cultural en Venezuela ha sido un ejercicio centralizado por los diferentes gobiernos en detrimento de las realidades culturales en las diferentes regiones. No cabe duda que esta visión, ya desgastada, debe ser superada por una política que en la práctica permita la participación de los estados en la elaboración de un verdadero Plan Cultural donde todas las regiones puedan realizar sus hechos culturales sin mayores restricciones y con el reconocimiento y apoyo de un nuevo gobierno del Estado. Esta nueva visión debería considerar una red cultural donde se planifique, ejecute y supervise la actividad cultural con la estructuración de los llamados Consejos Estadales de Cultura. Ellos estarían circunscritos a ejecutar la actividad cultural en cada estado. Por otra parte, también podrían establecerse los Consejos Municipales de Cultura para focalizar la realización de la experiencia en la fuente natural de todo hecho cultural: las comunidades, sean estas urbanas, rurales o indígenas. Consideramos también que es un deber de Estado aumentar el porcentaje del presupuesto nacional para un nuevo Plan Cultural. Además de permitir, definitivamente, estableciendo para ello leyes y normas, la inclusión de la empresa privada como entes activos en la promoción de la cultura. Debemos entender que la actividad cultural es un asunto “rentable”. Y esta rentabilidad acaso supone entenderla en tres vertientes: Una rentabilidad de tipo académico; toda vez que necesita de un proceso de formación, capacitación y actualización de quienes participan en ella. Rentabilidad social; en la ejecución de planes y programas que beneficien a las comunidades, para dar prestigio y reconocimiento a las personas y organismos involucrados. Y una rentabilidad de tipo estrictamente económico; aquellos programas que una vez ejecutados, se revierten en beneficio monetario como ingresos propios a instituciones o personas. Son por ejemplo, congresos, simposios, talleres, ferias, donde una gran cantidad de personas y organismos logran beneficios: hoteles, restaurantes, líneas aéreas, pequeños comerciantes, redes de supermercados, imprentas, medios de comunicación, museos, teatros, cines, entre otros, donde se demuestra que el desarrollo cultural es una actividad altamente rentable. Ciertamente y ya se ha estudiado desde hace bastante tiempo, que por cada bolívar invertido en la cultura, hay un beneficio de 1,5 en la inversión. La Política Nacional de Cultura que un nuevo gobierno adelante debería considerar también establecer en cada estado una Emisora Cultural. Es la vía más expedita para promocionar la cultura de cada región. Además, reactivar las imprentas estadales con la renovación y ampliación de las llamadas ediciones de la Biblioteca de Temas y Autores (de cada estado). Con ello se reafirma la memoria literaria, histórica y del folclor en cada región. Finalmente consideramos que es necesario establecer en cada capital de estado una Coordinación Regional de Lectura para promocionar una actividad tan trascendental para el fortalecimiento de la identidad cultural en una sociedad realmente inclusiva y que fomente la convivencia ciudadana. También puede leerse, en: http://www.eluniversal.com/opinion/120823/propuestas-culturales @ElUniversal http://www.lapatilla.com/site/2012/08/22/juan-guerrero-propuestas-culturales/ @lapatilla (*) camilodeasis@hotmail.com / @camilodeasis

viernes, agosto 17, 2012

Lectura y libertad

Venezuela fue el primer país de América Latina y uno de los primeros en el mundo que diseñó una Política de Estado en materia de Lectura y Escritura, a comienzos de los años setenta. Consecuencia de ello se estructuró una Comisión Nacional de Lectura (Fundalectura) que estableció en cada capital de estado una comisión regional. Esto permitió fijar criterios únicos para impulsar la promoción de la lectura y escritura desde los primeros niveles de la Educación, logrando que la actividad se municipalizara y llegara a todos los rincones de la geografía nacional. Además, la Universidad de Los Andes fue la primera institución universitaria en Latinoamérica en diseñar una maestría para especializar personal en tan delicada actividad. El desarrollo de esta Política de Estado permitió incorporar la mayor cantidad de las universidades públicas, autónomas y democráticas, como entes académicos, en el diseño, investigación, edición y promoción de los procesos de lectura y escritura. De esta manera, fueron incorporados al Plan Nacional de Lectura y Escritura gran cantidad de especialistas de las mejores universidades venezolanas, quienes participamos como asesores académicos ofreciendo nuestros conocimientos a las maestras en servicio de las escuelas nacionales, regionales y municipales. El Estado venezolano asumió los procesos de lectura como de fundamental importancia y los incorporó como actividades obligatorias a lo largo de todo el eje curricular del sistema educativo nacional. Esto se evidenció principalmente, en las primeras etapas de la Educación Básica. Las actividades llevadas a cabo por especialistas y maestras dedicadas a los programas de promoción de la lectura y escritura, permitieron incorporar a un gran número de cultores, artistas y escritores venezolanos. Programas como el sistema nacional de Cajas Viajeras, donde se seleccionaron pedagógicamente obras de cuentistas y poetas nacionales y de la literatura universal, colocaron en manos de niños y jóvenes, en sectores urbanos, rurales e indígenas, cientos de miles de títulos de cuentos y poemas, gran parte de ellos presentados por sus propios autores. Encuentros, talleres, festivales, foros, entre otros eventos, fueron estructurados para incentivar, de manera planificada y sistematizada, una labor que es de vital importancia en la formación de un ciudadano capaz de saber vivir y convivir en una sociedad democrática y solidaria. Ya para fines de los años ochenta y comienzo de los noventa, se iniciaban las orientaciones pedagógicas para establecer el denominado currículo regional. Esto es, permitir dentro del currículo nacional, un 20% para dar a conocer la geografía, historia, literatura, entre otras, de las regiones. Indicamos esto en razón de solicitar, públicamente, pueda volverse a considerar a los procesos de lectura y escritura como de esencial importancia en el fortalecimiento de los valores y la construcción de ciudadanía. Entendiendo que para ello debe el Estado venezolano ratificar su Política de Lectura como de obligatoriedad para todo el sistema nacional de la Educación. Ojalá pudiéramos establecer los antiguos “lectorados” que alguna vez existieron en las aulas y salones de liceos y hasta universidades nacionales. De esta manera haríamos de la niñez y juventud de este país hombres y mujeres útiles a sí mismos y a sus semejantes, y por consiguiente, ciudadanos aptos para saber coexistir en una sociedad verdaderamente democrática y libre. También puede leerse, en: http://www.analitica.com/va/sociedad/articulos/5009648.asp @analitica http://www.lapatilla.com/site/2012/08/15/juan-guerrero-lectura-y-libertad/ @lapatilla http://www.eluniversal.com/opinion/120816/lectura-y-libertad @ElUniversal (*) camilodeasis@hotmail.com / @camilodeasis

jueves, agosto 09, 2012

Visión integral de la cultura

El desarrollo cultural ha pasado por diferentes etapas a lo largo de estos últimos tiempos. Resulta de interés indicar que en sus primeros años la actividad cultural era el resultado de una acción del Estado que la entendía como elemento decorativo que devino en los denominados “actos culturales”. Tristemente esta pobre concepción pervivió a lo largo de casi toda la etapa dictatorial y primeros años de la denominada democracia representativa. Solo en la primera etapa de los años sesenta se comienza a considerar al desarrollo cultural como acontecer de un conocimiento que exige al hacedor ciertas condiciones para esta actividad. Con la creación del antiguo Instituto Nacional de Cultura y Bellas Artes (INCIBA) se accederá a considerar la actividad cultural como sistema integrado que resulta de un principio fundamental: el desarrollo integral de la consciencia cultural de los pueblos. Ese instituto desarrolló toda una estrategia que permitió al Estado venezolano hacerse de una fuente documental para trazar una Política cultural que generó estrategias para su accionar en todas las regiones de la geografía cultural venezolana. Sin embargo, y aunque fue un adelanto en lo referente a planificación y administración cultural, así como en los denominados comisionados culturales, las concepciones que soportaron dicho instituto todavía estaban alejadas de la realidad. De allí su visión con una concepción centralista de la actividad cultural que poco incidía para que las regiones pudieran, de manera directa y coherente, expresar sus hechos culturales. La transformación del Inciba en el Consejo Nacional de la Cultura (CONAC) y posteriormente en el Ministerio de la Cultura, son consecuencia de estrategias mucho más amplias y de criterios más depurados, que en mucho responden a los lineamientos que en materia de desarrollo cultural integral adelantó la UNESCO en los años setenta. Esto es, la visión del desarrollo cultural desde una concepción integral de la actividad del hombre. Concepción esta fortalecida en las décadas posteriores. Autores como Ander Egg, A. Tinoco, Guédez, entre otros, diferencian entre desarrollo cultural integral, acción cultural, promoción cultural, desarrollo sociocultural, y animación cultural. Esta última, si bien resulta de todo un acontecer de las anteriores, soportado por investigaciones, planificación y procesos gerenciales, no es siempre lo más importante. Incluso enfatizar solo en la animación cultural en sí misma, a la larga deviene esterilidad del hacer cultural. Esto porque tiende a desligarse de su fuente primigenia: las comunidades. Es desde las comunidades organizadas donde el moderno desarrollo cultural encuentra su razón profunda que permite darle sentido real y justifica su existencia. Animación cultural implica presentación de espectáculos y grupos como acción de promoción de ellos mismos y de quienes los promueven. Véase acá el riesgoso, peligroso sesgo en la animación y promoción cultural por sí misma. Esto por la injerencia de personajes y entes extraños a la vida cultural. Hablamos acá de partidos y grupos políticos, y de entes gubernamentales, como ministerios, gobernaciones y alcaldías, que tienden a utilizar la actividad cultural solo para promocionarse. Por ello las instituciones internacionales, como la Unesco, indican que en las próximas décadas el desarrollo cultural debe entenderse como el resultado de acciones integradas, como la Educación (Promoción de la lectura y escritura), el Deporte, el Turismo, e integrado a un contexto social específico con sentido ecológico, donde la visión de realidades éticas y estéticas fortalezcan la memoria cultural en la construcción de ciudadanía. Por todo lo anterior, seguimos insistiendo en considerar al desarrollo cultural como actividad básica del hombre que, junto con el desarrollo educativo y deportivo, sirvan para afianzar la memoria de la cultura nacional en los ciudadanos. Los procesos gerenciales, con visión holística y sistémica, son importantes y aceleran la adecuación para estructurar una Política Nacional de Cultura, indispensable en toda sociedad moderna. Esta política debe ser columna vertebral y articularse junto con políticas regionales, municipales y locales. En definitiva son los cambios actitudinales, entre quienes gerencian la actividad cultural (personas), quienes contribuirán a transformar la condición de minusvalía cultural de las instituciones culturales de nuestro país. Bueno sería instrumentar los consejos estadales, municipales y locales de cultura, como estructuras político-administrativas organizadas que permitan el acceso definitivo de las comunidades urbanas, rurales e indígenas (triple realidad cultural) a la rentabilidad cultural (académica, social y monetaria). Con una Política Cultural de Estado construiríamos en corto tiempo una sociedad y un gobierno de Estado que se fundamenta en principios ético-estéticos para fortalece la identidad cultural. También puede leerse este artículo, en: http://www.eluniversal.com/opinion/120809/vision-integral-de-la-cultura @eluniversal http://www.lapatilla.com/site/2012/08/07/juan-guerrero-vision-integral-de-la-cultura/ @lapatilla http://www.analitica.com/va/sociedad/articulos/5601179.asp @analitica (*) camilodeasis@hotmail.com / @camilodeasis

viernes, agosto 03, 2012

Estado y mendicidad

Hay actividades humanas que nunca tienen reposo. Son una infinita continuación de sucesos que exigen presencia y atención permanentes. El gobierno del Estado, creado por los ciudadanos, es siempre un gigantesco protector y garante del bien más preciado: la vida. Por eso los llamados “Operativos” resultan una contradicción en una sociedad que posee un Estado y un gobierno que deben velar por sus razones básicas de existencia, como son la vida, la alimentación, la seguridad individual y colectiva, la salud, el trabajo, el estudio y la recreación. Los gobiernos en las sociedades modernas y sanamente desarrolladas funcionan las 24 horas del día, los 7 días de la semana durante los 365 días del año. No hay reposo, no hay vacaciones, no hay suspensión del servicio, no existe alejamiento de la actividad. Esto de los operativos, que comenzaron el pasado milenio del anterior siglo, son rezagos de una sociedad, un gobierno y un Estado envejecidos y dados a la vida fácil donde era un gran esfuerzo tener que brindar protección y seguridad a los ciudadanos. Los operativos comenzaron por Semana Santa. Recuerdo que una vez hasta sacaron por la televisión una propaganda donde un médico salía en una morgue sosteniendo la puerta de acero, brillante, donde tienen congelados a los muertos, y después de afirmar “-No quiero verte por aquí”, cerraba de un golpe la puerta. Esa propaganda para ese operativo ocasionó que subieran los accidentes, lesionados y muertos durante esa santa semana. Después vino el “Operativo vacaciones escolares” y con ello, le sumaron el “Operativo Navidad Segura”. Todos, absolutamente todos resultan un fracaso. Esto porque han malacostumbrado al ciudadano frente a la autoridad. Los ven más como unos intrusos y matraqueros, mientras estos últimos piensan que los ciudadanos somos todos unos potenciales transgresores y delincuentes. Por lo tanto, el trato entre ambos siempre es de recelo y de temor. La actividad de los operativos semeja trabajo espasmódico, de fin de semana. Algo que se realiza como una especie de festividad. Mientras los sistemas de gobierno consolidados ejecutan políticas que se transforman en planes a mediano y largo plazo, que son realizados de manera diaria, cotidiana y sobre la marcha llevan a cabo posibles cambios, modificaciones, pero siempre son vistos por el ciudadano como algo constante. La seguridad sociosanitaria, sea en los establecimientos hospitalarios como en la alimentación, sea en la seguridad pública, en calles, avenidas y carreteras en general, cuentan con la presencia constante del Estado. Un gobierno que ejecute operativos debe vérsele como incapaz de superar el nivel mínimo de protección integral a los ciudadanos. Nunca en ninguna sociedad los ciudadanos han podido acceder a mejores niveles de vida a través de operativos. Y si estos se han ejecutado han sido por tiempos específicos: conflictos bélicos o catástrofes naturales. La gran mayoría de los países africanos jamás podrán salir de la mendicidad en que se encuentran mientras sigan los operativos de las Naciones Unidas, fortaleciendo el sentimiento de mendicidad que le han introducido en la mente a los cientos de millones de africanos. Otro dramático ejemplo de mendicidad por los cientos de operativos es Haití. Su gobierno siempre ha sacado ventaja de las dádivas de otros países. En nuestro país el gran mecenas de la caridad es el gobierno gracias a la casi infinita capacidad de recursos que obtiene del petróleo. Es un gobierno, como los anteriores, que se fortalece gracias al mantenimiento de la caridad en los múltiples operativos que ha inventado. Ahora se les llama misiones. Se han modernizado, creando espacios para ello, pero el origen, su propósito y su fin último siguen siendo el mismo: crear una sensación de bienestar y seguridad en la ciudadanía. Hacer creer que el Estado es presencia diaria y constante en la vida. Pero los ciudadanos no tienen futuro porque viven a medias en un presente que les impide ver más allá del almuerzo de mediodía mientras viven la incertidumbre de una inseguridad, sea del hampa común que del mismo Estado, corrupto y corruptor. Véase a países como Corea del Norte o Cuba. Mientras los ciudadanos sigamos creyendo en operativos-misiones seguiremos en la búsqueda de un Padre-Estado que nos vigile, nos castigue y nos mantenga con un mendrugo de pan para no fallecer. También puede leerse este artículo en: http://www.eluniversal.com/opinion/120802/estado-y-mendicidad @eluniversal http://www.lapatilla.com/site/2012/07/31/juan-guerrero-estado-y-mendicidad/ @lapatilla http://www.analitica.com/va/economia/opinion/2566851.asp @analitica (*) camilodeasis@hotmail.com / @camilodeasis

jueves, julio 26, 2012

La enfermedad del izquierdismo


  En su libro, La enfermedad del izquierdismo en el comunismo, Vladimir Illich “Lenin” realiza una radiografía sobre las mentalidades desviadas ideológicamente y centra su atención en aquellos dirigentes y líderes que se autodenominan de “izquierda”.

  Desde su análisis Lenin advierte sobre los individuos que, valiéndose de una pseudo formación ideológico-política de avanzada, en su acción pervierten la razón última de todo proceso revolucionario de cambio hacia una conciencia de clase.

  Son las denominadas mentalidades burguesas que asumen como suyo el protagonismo histórico del proletariado para mantener sus privilegios e instalarse como clase dominante del nuevo Estado.

  En los procesos de cambios sociales se vive siempre una etapa donde estas mentalidades se hacen presente en actos que son más propagandísticos que de real cambio de actitud ante la vida y la sociedad.

  Esto es lo que presenciamos en muchos de estos novatos dirigentes, quienes están descubriendo en el siglo XXI las tesis de Marx, Lenin, el anarquismo español y ruso, sin haber comenzado a leer ni menos reflexionar ni contrastar el ideario americanista de Sebastián Francisco de Miranda y Rodríguez, con su posición filosófica y política en la construcción de su Colombeia, ni tampoco la visión de un Estado pedagógico (anagógico) de Simón Rodríguez, ni la posición política de Andrés Bello en la afirmación del castellano “de” América, ni tampoco las reflexiones nacionalistas de Pío Tamayo o la visión descarnada del momento histórico vivido por nuestros antepasados más ilustres, como De Las Casas, Oviedo y Baños, Antonio Navarrete, López Méndez, en los siglos XVI, XII y XVIII.

  Ciertamente que el enemigo más peligroso lo tiene este llamado “proceso” en sus propias filas, y se llama “ignorancia”. Esto es lo que llamo la mentalidad marginal hecha Estado.

  El enemigo no está en la acera del frente, en las filas de la oposición. Está en el cerebro, en la mente de tanto funcionario de mentalidad marginal, enredado en la telaraña de un proceso, de una revolución y un socialismo que se mantiene gracias al alza petrolera.

  Quien de entre los llamados revolucionarios de pacotilla afirme que está en el proceso, así, sin adjetivos, debe tenérsele por sospechoso. Esto porque proceso implica cualquier acto humano que conlleva ir de un punto a otro… como ir desde el cuarto al sanitario.

  Por ello es imprescindible entender que en modo alguno esta etapa que vive la sociedad venezolana en su conjunto, es un socialismo o comunismo o anarquismo.

  Es una fase inicial, muy modesta, atropellada y torpe, de cambio de un “estado de cosas” para establecer un sistema de relaciones entre la ciudadanía y el Estado, donde quizá se pueda fortalecer la sociedad en su base comunitaria, como herencia cultural, que permita la construcción de un modelo social municipalizado y con poderes locales compartidos. “Pero”, para lograr esto, debe necesariamente clarificarse y fortalecerse el sistema educativo nacional como práctica de la libertad democrática.

  De lo contrario, seguiremos cayendo en el charco de la barbarie partidista y el chisme político doméstico, aguardando que los marginales de izquierda nos resuelvan la vida a su manera.

(*) camilodeasis@hotmail.com  /  @camilodeasis

También puede leerse este artículo, en:

La enfermedad del izquierdismo - Opinión - EL UNIVERSAL

http://www.lapatilla.com/site/2012/07/21/juan-guerrero-la-enfermedad-del-izquierdismo/

http://www.analitica.com/va/sociedad/articulos/7025227.asp

http://www.diarioelprogreso.com/edi-220712/html/pag18-a.html

http://www.prensaescrita.com/adiario.php?codigo=AME&pagina=htp://www.diarioelvenezolano.com.ve

sábado, julio 21, 2012

Extirpar

La verdadera y real privatización existe en Venezuela desde hace años. Y esta es arrastrada como una enfermedad, como un mal que paulatinamente lo envuelve todo y ahora se ha instalado en el cuerpo social del Estado. Nos referimos a la buhonería en Venezuela. Esta actividad, donde se vive la verdad del capitalismo salvaje, ha copado todos los espacios públicos en nuestro país. Desde la capital venezolana, capitales de estado, de municipios y parroquias, han sido asaltados por estas hordas de improvisados comerciantes. Entre una histeria de gritos, sudores, arengas, sonidos de estridentes vallenatos y rock ácido, se venden pantaletas, fresas, kino y triple gordo, queso guayanés, velas, zapatos, tomates y verduras, pimentón y demás guisos de esta insufrible e inmortal Venezuela. No existe una sola acera en este país que no esté tomada por estos dueños y señores del espacio público. Esquinas, recodos, plazas, plazoletas, frentes de terminales de pasajeros, bulevares, parques, alrededores de hospitales, escuelas, liceos y universidades. Sobre todo los viejos espacios donde el encuentro era cosa normal, como las cercanías de las plazas Bolívar, ahora están intervenidas por estos vendedores de cualquier cosa. Mientras los comerciantes formales deben cancelar puntualmente sus impuestos a las alcaldías y rentas nacionales, los buhoneros colocan frente a los negocios de aquellos sus tarantines de plástico. Pasa esto en San Fernando de Apure, en su único bulevar. Pueden verse las estructuras que arman con barras de hierro y forran con plástico negro. Las aceras en ambos lados son imposibles de transitar. En Cabudare, capital de Palavecino, en Lara, todos los miércoles hay una larga calle de más de dos cuadras, junto con sus aceras y adyacencias, donde el asfalto y aceras sirven de mesa para los cientos de vendedores. Al igual que en la avenida Intercomunal, donde los vendedores de “pan sobao”, frutas y loterías se han adueñado de las paradas de autobuses. Así pasa también en la famosa calle Ramírez, en el centro de San Félix, estado Bolívar, y en Cumaná, Juan Griego, Tucupita, La Guaira, Calabozo, Morón, Maracay, y pare usted de contar. Es triste presenciar como se han estado privatizando los espacios públicos en la Venezuela actual. Y si este paisaje de ranchificación nacional se desarrolla durante el día, mientras el presidente, el gobernador, el alcalde, los diputados nacionales, regionales, los concejales y demás autoridades del Estado transitan el país. Por la tarde el paisaje nuevamente cambia. Alrededor de los desperdicios que quedan por tanto desecho vertido en las aceras y demás sitios públicos, el atardecer venezolano se llena de olores de fritanga en los miles de locales de comida rápida que instalan los perrocalenteros, vendedores de hamburguesas, comida internacional (china, árabe) por millones de improvisados cocineros quienes no poseen, en su inmensa mayoría, permisos sanitarios para ejercer tan delicado oficio. Cualquier esquina es sitio ideal para vender comida por la noche. Los comensales se sientan al borde de la acera mientras los vehículos pasan aderezando con humo y tierra sus aceitosos platos. Los jugos son preparados con “agua del chorro” y los utensilios se restriegan con trapos para volverlos a usar una y otra vez, como el aceite usado para freír. Mientras esto ocurre los semáforos de cada una de las ciudades de este país son tomados por los “pirueteros”. Jóvenes que improvisan maromas entre candela que echan por la boca mientras las muchachas desdoblan sus envejecidos cuerpos entre cintas de colores o esferas que terminan en el suelo. Son los dueños de los semáforos, junto con los niños y ancianos limosneros, en un país inmensamente rico en materias primas pero infinitamente pobre en educación y gerenciado con mentalidad marginal. Un país que tiene la luz roja encendida como señal de urgencia. Como último llamado a una ciudadanía que parece estar contemplando la ruina de una forma de vida que es un tumor, un cáncer que debe ser extirpado de raíz. (*) camilodeasis@hotmail.com / @camilodeasis

viernes, julio 06, 2012

Tacones altos

De origen incierto los tacones o tacos en los zapatos fueron usados inicialmente, hace más de 11 mil años, por los jinetes en el Asia central quienes los fijaban, debajo del talón, a sus botas de cuero para tener mejor visión y equilibrio en los combates y justas de caballerías. En el antiguo Egipto y posteriormente, la Grecia imperial, hace más de 3500 años, los carniceros solían colocarle a sus sandalias de cuero crudo, unos pedazos de madera debajo del talón para evitar ensuciar los pies con la sangre de los animales sacrificados. Ese uso utilitario fue extendido hasta las jerarquías del Estado. Sacerdotes, reyes y nobles usaron esa indumentaria como símbolo de distinción y categoría. Pero fue en la era del llamado Rey Sol, Luis XIV, cuando el soberano francés instruyó a su artesano para que le diseñara todo un nuevo atuendo de ropas que incluía el uso de zapatos con tacones. Además de aumentar su tamaño los tacones eran pintados de rojo, símbolo este del absolutismo que ostentaba el monarca. Nadie podía usarlos, y la prohibición podía llevar incluso, pena de muerte a quien osara transgredirla. Los siguientes reyes, Luis XV y Luis XVI, coparon todo el siglo XVIII luciendo zapatos, zapatillas y botas de tacón alto. El uso generalizado de los tacones en los zapatos se acentuó a partir de la segunda mitad del siglo XIX donde las mujeres privilegiaron el uso de este calzado. Además, las nuevas tecnologías, como el cinematógrafo, sirvieron para difundir su uso entre bailarines y actrices. En la actualidad los zapatos de tacones altos se presentan en versiones y medidas disímiles que van desde aquellos de menos de 5 centímetros (bajos), los de más de 6-7 centímetros (medios) hasta los que superan los 8,5 centímetros (altos). Pueden contemplarse estas obras de arte utilitario en varios museos y centros de la moda, como en Montreal o Nueva York. Pero, qué hace de este atuendo un símbolo de la mujer moderna. Por qué llama tanto la atención, sea de mujeres como de hombres. Quizá la respuesta esté en la fascinación, el poder que oculta y su variedad y capacidad de adaptación a los tiempos y circunstancias de la vida. Es un objeto fálico por excelencia. Sobre manera el denominado tacón de aguja, usado por fetichistas para prácticas sadomasoquistas. Investigadores y estudios de este objeto han señalado que el uso del zapato de tacón alto beneficia la actividad eléctrica en los músculos pélvicos de las féminas. Además, se ha demostrado que la postura hacia adelante hace elevar y endurecer los glúteos, flexionar cadera y cintura y arquear la columna, con lo cual se aumenta la estima en quien los lleva, así como la tendencia a sentirse observada mientras camina, dando a las piernas la sensación de alargamiento. En esto del pavoneo de los zapatos con tacones altos las holandesas, por estadística, resultan las más propensas a su uso. Pero mientras los diseñadores elevan los centímetros de los tacones hasta alturas nunca vistas, médicos y especialistas en ortopedia, traumatología, al igual que psicólogos, neurólogos y psiquiatras advierten de los riesgos que conlleva la costumbre de usar zapatos con tacones excesivamente altos. El uso continuo de este objeto de arte utilitario no permite el trabajo del músculo tríceps. Esto trae como consecuencia que se obstaculice el flujo de la circulación sanguínea periférica, ocasionando trastornos en la columna vertebral que desembocan en estados de esquizofrenia, además de maltrato a las rodillas y hasta juanetes y callos. De todas maneras, el uso de tacones altos en la mujer actual es parte de sus objetos más preciados y por nada del mundo cederá esta conquista que le tardó siglos obtener. “Primero muerta que mal arreglada”, reza el dicho. Y en esto de locuras y extravagancias Imelda Marcos, la otrora poderosa primera dama en la Filipinas del dictador Ferdinand Marcos, superó con creces a todas las “taconeadoras” al acumular una posesión de más de mil pares de zapatos mientras por las calles de Manila, más de una mujer caminaba descalza. (*) camilodeasis@hotmail.com / @camilodeasis

lunes, julio 02, 2012

Cultura light

Lecturas de papel
Que sea este uno de los tiempos donde el ser humano ha sido sometido a la mayor avalancha de información, es una realidad que muy pocos cuestionan. Tanta información hace imposible que se pueda estar al día con la serie de lecturas que permanentemente se muestran. Ya incluso se ha demostrado la imposibilidad de poder acceder a toda la información que constantemente se genera. Por eso siempre será mejor concentrarse en una lectura que permita ampliar la visión sobre la totalidad de la vida y sus infinitas experiencias que aporta. El maestro Ángel Rosenblat, quien inició los estudios modernos de filología en nuestro país, advertía que siempre regresaba a las orillas de Don Quijote para entender el entorno idiomático donde estaba viviendo. En esa lectura encontraba resumida toda la cultura del hombre hispánico universal. Y será en los textos antiguos donde la palabra revelada muestra siempre la misma realidad humana, aunque particularizada con los acontecimientos de un momento histórico concreto. No son “muchas lecturas” lo que permite hacernos de un conocimiento profundo sobre la vida y sus circunstancias. Es siempre la lectura de un mismo texto, que sabemos trascendente, lo que nos permitirá la constante reflexión para trascendernos como seres cotidianos. Por eso llama la atención aquellos seres que indagan, buscan y leen cualquier texto y sobre todo, el último libro salido al mercado. Es más una tendencia a querer sentirse “al día”, estar en el último comentario sobre un autor, libro o tema, que leer reflexiva y significativamente un libro, aunque esto le lleve un mes, un año o toda la vida. Es igual a quienes constantemente andan de viaje buscando el lugar más apropiado para reposar su alma. Después de tantas vueltas siempre regresamos al lugar exacto de donde partimos: nosotros mismos. Es igual en la lectura, siempre regresamos a nuestros viejos libros: los textos donde sabemos, siendo lectores independientes y fluentes, que se resume la vivencia de la humanidad. Y será en los nuevos libros donde se encontrará la misma palabra siempre renovada y silenciosa, que nos ofrecerá en sus registros metáforo-simbólicos, las claves para acceder a un discurso que otorgará a ese idioma y a ese hombre, el sentido de vida que requiere para entenderse como existencia y como homo sapiens. Es bueno leer y variar lecturas. De hecho muchos lo hacemos. Lo trágico de este acto es confundir los cientos de miles de millones de estructuras informativas con realidades comunicativas significativas y peor aún, con literatura. Además, existe la pretensión en algunos, de creer que al leer determinado libro, ya se está en capacidad de discernir en una mesa de auditorio sobre la obra de un autor. Generalmente se confunde la obra con la vida del autor, y como esto último es más sencillo, se termina hablando sobre las nimiedades de su vida y sus posibles “infidelidades literarias” Sin embargo no deja der ser interesante que una persona lea. Nos referimos a la intencionalidad en la lectura “ligera” (light) de fácil reflexión y que básicamente se accede en estructuras cibernéticas, como la Internet. Esa manifestación en lecturas ligeras lleva al individuo a una reflexión igualmente ligera y a un discernimiento sustantivamente ligero y finalmente, a la fijación de ideas pobres, fáciles y quebradizas en el intelecto de un individuo que se acostumbra a una existencia superficial que fácilmente será movido por circunstancias intelectuales cambiantes que le estarán cuestionando su sentido de existencia. Esto porque no posee bases sólidas, ni historia cultural que le permita soportar este mundo que a cada instante se contrasta y exige reflexiones profundas para entender los cambios tan vertiginosos que se están realizando en el entorno social, económico, religioso, educativo, espiritual, idiomático y literario. Las mentalidades desarraigadas son quienes tienden a sentirse “bien” en una cultura light. Esto porque sencillamente viven al día, tanto filosófica, como espiritual y literariamente. Únicamente les atrae el sentido de lo perecedero. Eso que a la vuelta de la esquina dejará de tener vigencia por obsolescencia. Es un horror a lo viejo, a lo antiguo. Y el futuro no les importa porque sienten que está demasiado lejos. Pero tampoco el presente se acepta por su aterradora visión de sinuosas y gelatinosas realidades. Son apenas instantes que se cuentan en fines de semana y altas madrugadas las que adquieren y dan sentido. De allí toda lectura que evada, que pueda construir sin muchas reflexiones y de estructura lineal. Por eso resulta cuesta arriba estar estructurando modelos culturales innovadores, que ofrezcan sentido de socialización si de todas maneras tendrá una efímera duración en la realidad de una sociedad que mantiene entre sus miembros a individuos, muchos con decisiones sobre otros, quienes poseen una débil formación educativa que les impide comprender la trascendencia de la cultura, entendida como la única realidad que da sentido a lo que somos como especie humana. (*) camilodeasis@hotmail.com / @camilodeasis

sábado, junio 23, 2012

Hablar en positivo

Cierta vez escuché en uno de esos programas de Nuestro Insólito Universo la experiencia vivida por unos periodistas, en una ciudad de los Estados Unidos de Norteamérica, quienes se dedicaron durante un mes a presentar toda la información con una tendencia hacia lo que denominaron el sentido positivo de presentar la noticia. Esperaban que los lectores se ocuparan un poco más de reflexionar sobre las notas referidas a los sucesos cotidianos en su ciudad. Sin embargo, lo que llamó poderosamente la atención fue la avalancha de personas que día a día se incorporaban como lectores y lo más insólito: el periódico aumentó considerablemente sus ventas. La experiencia vivida, aunque fugaz, nos indica que existe en los seres humanos una tendencia natural para informarse siguiendo una tendencia a la visión positiva de los hechos. Después de un mes de presentar las noticias con criterios positivos, se siguieron estudios sobre algunos casos, que dieron como resultado la tendencia en esos lectores a ser más proactivos, reflexivos, más críticos, analíticos y comprensivos sobre las situaciones de la administración pública en sus comunidades. Mencionamos esta experiencia porque nos parece importante indicar la tendencia, cada vez más acentuada de la prensa nacional y regional, donde los periodistas y casi todos los articulistas, le dan un tratamiento a la información para acentuar los rasgos negativos en la información que tienen a su disposición. Se tiende a olvidar, o al menos no considerar, la capacidad dialéctica que permite extraer de un análisis aquellos indicios que posibiliten salidas concretas a una problemática, bien social, económica, de salud, educativa, entre un abanico de padecimientos del venezolano. Ciertamente existen situaciones riesgosas, como la creciente inseguridad, los altos niveles de pobreza, de subalimentación en la población infantil. Pero también es cierto que el ser humano, y los venezolanos lo somos, está capacitado para sobreponerse a las calamidades y demostrar en la práctica lo que es: individuo dotado de inteligencia, capacidades y habilidades. Por eso siento una infinita comprensión cuando veo algunos connacionales empezar desde lo más elemental para construir sus viviendas: barracas de cuatro palos y cartones con techos de bolsas plásticas. Después le montan zinc, más tarde se ve una pared de ladrillos. Otro día una cerca con palos y alambre de púas. Tiempo después otra pared y una ventana y una puerta de tablas, y así hasta que al paso de unos años ya es una casa. No justifico las invasiones ni estas prácticas de elementalidad. Me interesa reflexionar sobre las capacidades, las habilidades de estos venezolanos. Lástima de no tener un Estado que les oriente para ser más eficientes en su progreso humano. En estos días terribles, grises y quejumbrosos la única salida que nos queda es creer en nuestras infinitas posibilidades para solucionar nuestros problemas Nosotros siempre hemos sido capaces para salir adelante y construir una sociedad más justa y humana. Las soluciones jamás vendrán del exterior. Ellas siempre están y se ven más cerca desde el fondo de nuestros saberes y desde nuestra Tierra de Gracia. Esto es lo que somos y lo que tenemos. No hay otra salida sino continuar adelante, cada quien asumiendo su responsabilidad como de extraordinaria importancia. Desde esta perspectiva resulta tan importante la posición de jefe de gobierno del Estado como la de barrendero. Tan importante es el trabajo que haga el gobernador de un estado como el que asume la secretaria de personal o la señora que sirve el café o el bedel de una escuela rural. La tierra donde se vive es parte de nuestro ser, por eso debemos extender un poco más nuestro sentido del trabajo y orientarlo con visión de mística y vocación de servicio comunitario. En esto último se han basado las sociedades modernas y los estados económicamente fuertes para desarrollarse integralmente. Los venezolanos somos capaces de transformar esta situación de negatividad que ronda nuestras cabezas en actos positivos, que en la práctica nos permitan encontrarnos. Nos conocemos, sabemos cómo pensamos. Es importante y urgente vernos, re-conocernos en nuestra sencillez de almas nobles, solidarias, ganadas siempre para las causas más nobles. Lo que fuimos apenas ayer, cuando salieron nuestros antepasados en gesta libertarias lo tendremos que volver a demostrar, siempre que sea necesario, como ahora, para encontrarnos en un solo corazón, un solo abrazo que nos termine de hermanar, aún sabiendo que podemos pensar diferente, aún estando en la divergencia de acciones y visiones de mundo. Pero no hay otra salida sino esta de creer en nosotros. (*) camilodeasis@hotmail.com / @camilodeasis

sábado, junio 16, 2012

Yo también soy

Al mirarnos uno al otro, dos mundos distintos se reflejan en nuestras pupilas. Bajtín. Yo también soy. Alguna vez leí que en ciertos pueblos del África cuando uno de sus miembros era sentenciado por una falta grave, le condenaban a la soledad y le hacían desaparecer progresivamente de entre la comunidad, utilizando un método eficaz, como era condenarlo al total aislamiento: nadie le dirigía la mirada ni la palabra. Así, el condenado se iba aislando gradualmente hasta que terminaba, o yéndose a otro lugar o volviéndose loco o suicidándose. Nadie le reconocía como igual. Pero todavía más, nadie le otorgaba sentido de existencia. Esta era una manera bien elegante de desterrar, de sentenciar y condenar a quienes realizaban actos impropios contra los miembros de la comunidad. Por su parte los romanos eran un poco más benévolos. A los traidores y corruptos les permitían participar en la vida social, sin embargo cuando se encontraban con éstos, les alargaban la mano para saludarles pero a la vez le volteaban la mirada, en señal de desprecio. Esto que indicamos viene a colación en razón de una lectura sobre Mijaíl Bajtín (1895 – 1975), filósofo ruso del lenguaje, quien poco ha sido leído por las nuevas generaciones y menos aún en nuestra sociedad. Bajtín adelantó las reflexiones argumentativas que introducen en los estudios modernos sobre las ciencias del lenguaje, el sentido ético-estético sobre el cual somos capaces de existir, en la medida que somos reconocidos por el Otro, a través del lenguaje. Pero este reconocimiento de quien somos y lo que somos, viene dado a partir de la posibilidad cierta de que el Otro nos da existencia en la misma medida que es capaz de aceptarse como tal. Bajtín afirma que “todo lo que se refiere a mi persona, comenzando por mi nombre, llega a mí por boca de otros (la madre), dentro de su tono emocional y volitivo. Al principio tomo consciencia de mí mismo a través de los otros: de ellos obtengo palabras, formas, tonalidad para la formación de una noción primordial acerca de mí mismo”. Lo que somos como existencia se debe a la potencialidad del otro para reconocernos como seres humanos. No hay entonces posibilidad alguna de existir fuera del ámbito del otro. Nuestros actos, nuestras relaciones están marcadas por las huellas que el otro traza delante de nosotros. En esa paradoja del reconocimiento entra en juego la diferencia de vernos, no tanto iguales como distintos. Por lo tanto, existe desde el mismo momento del reconocimiento, un acercamiento desde el lenguaje que nos marca como esencialmente diferentes y por tanto naturalezas contrarias que se complementan en sus matices. La mayor dimensión de nosotros la tiene precisamente el otro porque existe, tanto fuera de nosotros como al mismo tiempo dentro de nuestro ser. Así, una de las ideas de mayor relevancia en el pensamiento bajtiniano se refiere a la visión del acto del reconocimiento del otro a través del lenguaje como acontecimiento moral de una estética que nos define a partir del otro. En estas ideas sobre el reconocimiento de nosotros por el otro, Bajtín propone una ética comunicativa a partir del aporte de una consciencia que se hace tal por el encuentro dialógico que asume consciencia de sí, merced a la aceptación de otras que existen y se reconocen en la búsqueda de verdades. Pues la verdad no existe ni se aloja en una sola consciencia. El aporte de este filósofo al lenguaje da sentido y permite la absoluta existencia y plenitud a las minorías étnicas, como las indígenas, tan relegadas por las comunidades de países que hasta hace pocos años se decían superiores. Otro de los aportes del pensamiento bajtiniano se debe al sentido amoroso del acto comunicativo, a partir del reconocimiento de nosotros mismos a través de la palabra, como acto esencialmente amoroso y de plenitud trascendente. Por ello Bajtín encuentra en la palabra, además de una construcción para comunicarnos, la función básica de nutrición espiritual que da sentido a todo aquello que abordamos como hecho de creación estética. Existe entonces en nuestras palabras una potencialidad de relación ético-estética que permite afirmar que todo acercamiento con el otro es un momento único e irrepetible: sucede una sola vez. Por eso todo acercamiento debe asumirse desde el ángulo de la más delicada atención donde la amorosidad de nuestras palabras, posibiliten el desencadenamiento de un proceso dialógico que nos permita continuamente reconocer al otro mientras él nos reconoce y da sentido a nuestra existencia, multiplicando al infinito nuestra esencia éticamente comunicativa. (*) camilodeasis@hotmail.com / @camilodeasis

viernes, junio 08, 2012

El armón

Es un carruaje que se usa de base para el transporte de cañones. De antigua data, sin embargo, también es usado para soportar otros pesos, como féretros y mortajas donde se colocan los cadáveres de personajes, generalmente hombres y mujeres que, por creencias y prácticas, sean religiosas, militares o políticas, se les distingue. El armón está listo. El último jefe de Estado venezolano que lo usó fue Juan Vicente Gómez. Los preparativos han sido siempre algo dejado a los militares, quienes saben cómo armar esos carruajes mortuorios y engalanarlos con cadetes a su alrededor. Los caballos también serán vestidos con ornamentos vistosos de dorados arneses. Todo da una semblanza luctuosa y excepcionalmente majestuosa del evento que se avecina. Para ello, el protocolo que se intenta practicar supone la participación de una misa ecuménica donde participarán los más altos representantes de las religiones que hacen vida en el país. Solo la iglesia católica está medianamente renuente pues considera a los paleros, yorubas y esotéricos, como sectas. Sin embargo, no se perderán de asistir a tan histórico evento. Tampoco los ciudadanos, unos por apoyar la causa oficial y otros, para cerciorarse de que sea él en verdad quien está en el féretro. Pero ciertamente que será un acontecimiento único en la historia reciente venezolana. Estemos de acuerdo o no, ha sido más de una década marcada por un venezolano que será recordado como el hombre que despertó a la población de un peligroso letargo político y que además, empujó a la mitad de la población, las mujeres, a un protagonismo donde ya es imposible desconocerlo. Haber invertido la visión de Estado, otorgándole protagonismo al contenido social sobre lo económico, es un hecho que involucró el reconocimiento de inmensos sectores de la población que por años habían sido excluidos. Ese rostro del venezolano, visible ahora, ya no podrá ser ocultado oficialmente. Queda ahora la sentencia de la Historia. El rigor del análisis y la evaluación sin emocionalismos, de estos años marcados por la intransigencia, el autoritarismo y el sectarismo de quienes, obligados por los acontecimientos del día a día, pudieron ofrecer más y mejor calidad de vida a los ciudadanos. Quizá estas y otras reflexiones harán quienes acompañen el armón y sientan, mientras los caballos arrastran en féretro, los ecos de una voz recia, que se sintió en una madrugada, anunciando el “por ahora” de un ser complejo, difícil, terco, autoritario, pero al mismo tiempo extraño y similar a nuestro carácter. Por ello siempre hemos afirmado que su imagen representa a cientos de miles de millones de personas que se comportan actitudinalmente igual a este venezolano. Acompañarlo hasta su última morada debería suponer también, sepultar y superar nuestras pequeñeces, nuestros resentimientos y nuestras miserias para acceder a un nuevo destino. La respuesta está en la individualidad y la capacidad para saber convivir y compartir solidariamente, más allá de nuestras diferencias. (*) camilodeasis@hotmail.com / @camilodeasis

viernes, junio 01, 2012

¡Otro rostro!

Los últimos años han sido de particular invasión de la política, los políticos y sus partidos en la vida del venezolano. Esta actividad ha traído la participación de inmensos conglomerados humanos de muy dispares criterios, creencias y posturas. Tanto así que la acelerada participación de mujeres y jóvenes le ha dado a esta práctica un interés e importancia que no tenía hace apenas 20 años. Considero que la participación de la mujer ha sido el aporte más significativo de la política en la sociedad venezolana. Sin embargo, esta práctica comienza a saturarse por la propia dinámica de las comunidades y por las necesidades de los ciudadanos quienes paulatinamente sienten en su privacidad, la invasión de este síndrome en lo que ha devenido la política en Venezuela. Como sinónimo de confrontación, disparidad, maltrato y picardía la política y sus practicantes son vistos con recelo, temor y duda por quienes deseamos vivir sin tanta zozobra, en paz, tranquilidad y armonía. Visto lo anterior y ante tanta mugre política, discordia y negatividad, muestro ese otro rostro, esa otra sociedad que continúa en la constancia de la vida de todos los días, construyendo el país posible, verdadero, sin la intromisión de la política y sus ejecutores. Por estos días supimos de la existencia de un adolescente, José Ángel Salazar (14 años) quien ha sido nombrado director titular de la Orquesta Sinfónica Juvenil de Nueva Esparta. Con este nombramiento, Salazar se convierte en el director de orquesta más joven del mundo. Tenacidad, años de estudio y práctica de esta disciplina le han posibilitado a Salazar, a tan corta edad, acceder a una posición tan distinguida y obviamente, de orgullo para sus conciudadanos. Esta distinción se suma a las ya conocidas del director de orquesta Gustavo Dudamel (1981) quien en 2004 obtuvo el Primer Premio del concurso de dirección Gustav Mahler. El maestro Dudamel es en la actualidad director titular de la Orquesta Filarmónica de Los Ángeles, la Sinfónica de Gottemburg, y de la Sinfónica Simón Bolívar. Tres de las más prestigiosas orquestas de música clásica del mundo. A esta constancia del esfuerzo académico agregamos el virtualismo de otro joven maestro venezolano, Diego Matheuz (1985) formado en el Sistema Nacional de Orquestas Infantiles y Juveniles de Venezuela, con más de 250000 mil niños y jóvenes, durante más de 35 años de actividad ininterrumpida. Matheuz es el director principal de la orquesta de uno de los teatros más emblemáticos de Europa y particularmente de Italia: El legendario teatro La Fenice, de Venecia. Pero si esto fuera poco, hace apenas unos días supimos de la designación de otro venezolano, el doctor Rafael Reif quien después de permanecer 8 años como rector fue elegido presidente del prestigioso Instituto Tecnológico de Massachusett (MIT, por sus siglas en inglés). El MIT es considerado el centro académico de investigación más importante del mundo. Estas personalidades de prestigio universal han llegado a esas posiciones por esfuerzo personal, apoyo familiar e institucional y constancia y práctica diaria en sus respectivas áreas. Ellos continúan el tránsito de otros insignes venezolanos, como Jesús Soto, Carlos Cruz-Diez, Alejandro Otero y Juvenal Ravelo, del movimiento cinético universal. También Carolina Herrera y Ángel Sánchez, en el difícil y competitivo mundo de la moda y el diseño. Son nombres de apenas unos cuantos venezolanos que se unen a los cientos de millones de ciudadanos quienes diariamente, bien de manera individual o colectiva, son el soporte de la cultura nacional, sin mayor interés que el deseo de vivir en un país decente y digno de ser compartido. (*) camilodeasis@hotmail.com @camilodeasis

viernes, mayo 25, 2012

Dios a la carta

Hace algún tiempo escuché una entrevista al pensador polaco Zygmunt Bauman (1925) quien desde inicios de los ‘70s se encuentra residenciado en Inglaterra. El profesor Bauman ha sido el padre del término “Modernidad líquida”. Concepto que da claridad a la precariedad de las sociedades que viven el fin del Estado del bienestar. De esa entrevista me resultó interesante y hasta graciosa su expresión “Dios a la carta” en referencia a las personas que en estas sociedades han terminado construyendo una deidad a su medida y según sus intereses. Y esto resulta tan cierto si nos detenemos a observar cómo en la actualidad las personas creyentes, religiosas y más, aquellas practicantes de alguna religión o culto, terminan haciéndose de un dios a quien le atribuyen toda suerte de artilugios siempre en positivo y que se adecúe a sus intereses de todo tipo. Los hay quienes usan a su dios para encontrar trabajo, para ganar a la lotería, otros son referencia obligada para incidir a favor de sanar heridas o enfermedades, otros para apoyar gobiernos, sean democráticos, socialistas, lo mismo que monárquicos o en dictaduras. Después de miles de años con las creencias más absurdas, desde las prácticas religiosas politeístas hasta aquellas mediorientales del monoteísmo, regresamos a las relaciones tribales, a la cueva prehistórica… pero con celulares, iphon y conectados a redes sociales, como Twitter y Facebook. El vicio, el opio, el mal del alma y de los pueblos que son las prácticas religiosas nos siguen acechando. Los dioses aparecen afantasmados en cada esquina de nuestros sueños. Nos siguen oprimiendo. Algunos a fuerza de la socialización se han modernizado mientras otros adecúan su presencia en las incertidumbres de una sociedad que poco a poco se refugia en sus más ancestrales creencias. Por las redes sociales todos los días aparecen los fans de dios, sea en saludos y buenos deseos, sea en despedidas donde nos acompañan con sus subalternos, ángeles o arcángeles. Dios no ha muerto, eso es cierto. Ese déspota de más de dos mil años de dictadura férrea del alma aún sigue vigente. Se ha hecho más personal, más hogareño. Se ha camuflajeado y ahora aparece en las relaciones interpersonales como garantía de una eternidad benevolente y garantizada, solo y sí haces lo que te indica. Nada pudo contra él la Ideología que intentó sustituir el concepto de religión en el siglo XIX. La nueva religión parece que viene individualizada y con un dios hecho a la medida para cada persona. Se aprecia en las prácticas que las iglesias, templos, mezquitas y sinagogas realizan para expiar pecadillos entre sus fieles. Bauman, como buen sociólogo, indica dentro de la precariedad de las relaciones humanas de su Modernidad Líquida, lo bien que se podría estar dejando entrar a la cueva de los actuales cavernícolas, ese dios construido con los desechos, fragmentos y pedazos de dioses que a lo largo de la vida hemos estado construyendo para aplacar esta tan desesperante y asqueante vida de retazos que significa el hombre moderno. (*) camilodeasis@hotmail.com / @camilodeasis

viernes, mayo 18, 2012

Lo más transparente

Entre La región más transparente, obra escrita en 1958 y Terra Nostra, de 1975, Carlos Fuentes (Ciudad de Panamá, 1928-Ciudad de México, 2012) transita un mundo literario construido a partir de la dislocación del tiempo, por una parte, y por la introducción de una temática urbana donde la recurrencia a la fantasía se entrelaza con la realidad de un presente donde lo urbano se identifica con su ciudad, la urbe de “la mucha gente”. De toda esa densa e intensa obra narrativa, ensayística, de guiones cinematográficos y de teatro, son estas dos novelas las que muestran y condensan la monumentalidad de este escritor universal, hijo del “boom” latinoamericano, junto con Julio Cortázar, Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa. En La región… se escuchan los últimos tiros de la Revolución mexicana (1910-1917) mientras sus personajes deambulan por la inmensa urbe que es Ciudad de México, en un tiempo que sienten ajeno y que no terminan de comprender. Por sus páginas transitan putas, banqueros, artistas fracasados, todos herederos de una memoria que aparece fragmentada y entre tiempos dispares. Acaso sea este el libro mayor de la literatura mexicana donde aparece el alma del mexicano de siempre y por extensión, se muestra la piel social del latinoamericano, su lenguaje, sus cambios. Es una obra de tiempo único: presente. A través de él confluyen épocas pasadas y futuras e intermedias. En el reflejo psicológico de alguno de sus personajes, como Ixca Cienfuegos, se aprecia la presencia de una cultura que atraviesa las calles del presente (1951) de una ciudad ruidosa y poco transparente. Camina sobre las huellas que pisaron lo prehispánico. Es una novela experimental, tanto por su tratamiento argumental como por el lenguaje utilizado. De lectura rápida y nerviosa. Ella impone su ritmo a través de un lenguaje sobrio e implacable. Quizá lo único transparente, por lo mucho trabajado y sobrio, sea el lenguaje. El resto son fragmentos de intensos momentos narrativos, como frescos de pinturas que asoman sus historias como gigantescos murales que no terminan de entender ese mundo llamado “occidental”. Diálogos que señalan un dejo de ironía, de banalidad donde se muestra el esnobismo de una sociedad que vive la ruina del imperio derrotado y una revolución traicionada. He ahí su herejía, su atrevimiento, su irreverencia. Libro intenso y acaso, lo más sobrio y lúcido de este escritor mexicano. En sus páginas desfila la banalidad de la sociedad mexicana, entre ruidos y sordos cornetazos de vehículos que ahogan el silencio de un monologarse entre sus personajes. Donde el escritor discurre su narración suspendido detrás del gran protagonista: la inmensa e impenetrable ciudad. Nos atrevemos a afirmar que esta novela de Fuentes inaugura la modernidad narrativa mexicana. Sus posteriores obras, Las buenas consciencias (1959), Aura y La muerte de Artemio Cruz (1962) irán modelando esa narrativa experimental que alcanzará el intento de síntesis, con la publicación, en 1975 de Terra Nostra. Un denso libro que intenta mostrar (-fallidamente) la historia de los mitos de las culturas de esta América y su largo discurrir, entre la España imperial y los rostros de una humanidad que aún no termina de encontrarse. Libro que por su densidad y extensa narración es extenuante, mientras hace una crónica periodística sobre lo latinoamericano. En sus casi 800 páginas esta novela presenta tres amplios y vastos capítulos: Viejo Mundo, El Mundo Nuevo, y El Otro Mundo. Entre espacios de ficción y metaficción, Fuentes intenta la odisíaca aventura de contar la Historia de España e Hispanoamérica. Su narración abarca desde La Conquista hasta entrado el siglo XX. Es una novela de difícil lectura y de compleja interpretación. Es una novela que enceguece, aturde y en momentos, cansa y desgasta la memoria. Deslumbra y también agota. Es una novela verdaderamente enciclopédica, laberíntica. Una propuesta para un nuevo y más complejo lector. Sin ánimo de polemizar, transcribo, del Diario del mayor crítico de la cultura latinoamericana, Ángel Rama, su parecer sobre el Premio Rómulo Gallego, 1977, otorgado a Carlos Fuentes. “9 de octubre de 1977. (…) Gabo (-en referencia al escritor Gabriel García Márquez) explica su participación en el premio Rómulo Gallegos: con Simón Alberto Consalvi habían planeado el premio para Luis Goytisolo (lo que era mejor que la versión última para Terra Nostra) e incluso gestionado la renuncia de Juan Goytisolo como jurado (a través de Carmen Balcells) para facilitar esa solución. Entiende que Adriano [González León] estropeó todo, que la renuncia de Simón Alberto desbarató el plan (más la negativa de Juan a renunciar) y que entonces prefirió no venir y adherir a la resolución mayoritaria a favor de Fuentes: “Yo le podía haber explicado mi voto para Goytisolo, pero de no ser así, prefiero no disgustarme con él”. También Gabo era consciente del aire “mafioso” que cobró el premio con la designación de Carlos Fuentes, y consideraba que un premio a Luis Goytisolo distinguía a un gran escritor y al tiempo era una buena maniobra política en el momento de la “apertura” española. (*) camilodeasis@hotmail.com / @camilodeasis

viernes, mayo 11, 2012

El riesgo de leer

Por estos días leí varias noticias vinculadas con el tema de la lectura. Dos de ellas muy dramáticas y violentas. Una venía de Afganistán, donde un aberrado hombre mutiló a su esposa porque ella había aprendido a leer y estaba estudiando. Tomó un filoso cuchillo y le cercenó los dedos de las manos para que no volviera a leer los libros que tanto le molestaban, pues se interponían entre él y su mujer. La valiente mujer, después de sanar sus heridas y denunciarlo, afirmó que seguirá estudiando y leyendo libros. Otra triste noticia viene de España, donde un inspector de educación acusó a una maestra por atreverse a desarrollar la lectura en niños de apenas 4-5 años. Al parecer esto atenta contra la estabilidad del sistema educativo pues los menores no deben aprender a leer a tan temprana edad porque se convierten en un problema para las autoridades que no pueden controlarlos. Confieso que he pasado días con el ceño fruncido y hasta se diría que deprimido. Después de estar desde los cuatro años metido entre libros, lecturas clandestinas y como asesor de lectura para el Estado venezolano desde hace más de 20 años, estas noticias no son nada alentadoras. Pensar además, que en Venezuela nadie sabe a ciencia cierta sobre estadísticas que evalúen los procesos lectoescriturales, es más triste y lamentable. Siendo Venezuela uno de los primeros países del mundo que en la década de los ‘70s desarrolló una política de Estado para atender este tema. Sin embargo, no todo ha sido negativo. Hace unos días recibí por Twitter la invitación para acceder a un enlace donde una tuitera presentaba un artículo sobre su experiencia de lectura. Refrescante escrito sobre la experiencia de una niña de 8 años que descubre la magia de la lectura mientras conoce el espacio de una biblioteca. Su asombro al ver tantos libros, sus cubiertas, su espesor, los extraños y a la vez sugestivos títulos donde se introdujo para no regresar. De esa lectura rescato, por mi vinculación con ese hermoso proyecto, el encuentro que ella tuvo con las denominadas Cajas Viajeras. Fue a comienzo de los ‘90s cuando se inició ese tan elaborado proyecto. Contó con el apoyo de la Comisión Nacional de Lectura-Fundalectura y la asesoría académica de las más prestigiosas universidades venezolanas, entre ellas la UCV, ULA, UDO, LUZ, UPEL, UNEG, que aportaron, tanto sus docentes-investigadores como sus espacios y apoyo académico incondicionales. De esta manera se seleccionaron textos de manera pedagógica adecuados a los intereses y edades de los neolectores. Este proyecto de las Cajas Viajeras involucró, tanto a los alumnos-maestras, como al personal directivo, familia y comunidad. Las bibliotecas de las escuelas fueron dotadas con material pedagógico variado, tanto por sus temas, autores, como diseño y facilidad para su distribución y manipulación. Ahora que leo este escrito de una persona físicamente desconocida pero vinculada espiritual y literariamente, me sorprende gratamente saber que esa propuesta de hace tanto tiempo cayó en terreno fértil. Sus frutos, jóvenes escritores, aparecen gradualmente firmando artículos, ensayos, narraciones, poemas o al menos 140 caracteres de un medio como Twitter. Quien desee ahondar en lecturas de nuevos escritores, como Mariela Cordero, puede consultar en @mariellecg: La caja viajera. Libros nómadas. Se encuentra en http://bibliomula.org (*) camilodeasis@hotmail.com / @camilodeasis

viernes, mayo 04, 2012

Constancia

Por los años ‘80s Puerto Ordaz era una ciudad que hervía en personajes que se establecían y buscaban realizar sus sueños en negocios de rápida y efectiva prosperidad. Se reunían en una panadería a la que el populacho bautizó jocosamente, como “La isla de la fantasía”. Esas “islas” existen en cada una de las ciudades de nuestro país. Entrar a ese sitio era escuchar a hombres y mujeres competir en una danza de millones, traducidos en dólares, libras esterlinas, marcos alemanes, liras italianas y obviamente, bolívares aún no devaluados. De rostros afiebrados, ojos desorbitados mientras dejaban salir graves o chillonas voces que caían traducidas en billetes y monedas sobre las mesas, que siempre estaban llenas de papeles, carteras, bolsos y aquellos celulares del tamaño de un ladrillo. En esas conversaciones a todo pulmón se mencionaba al amigo del amigo quien tenía un conocido que era amante de la secretaria ejecutiva del presidente de tal o cual empresa y quien podía, -de seguro, encontrar una cita para ser atendido. O el otro, quien decía que tenía un “contacto” en Caracas, en el ministerio o era amigo del senador o del diputado, y podía garantizarle el préstamo con pagos en “largas y olvidadizas cuotas”. Todos alardeaban de tener un proyecto, un plan, una buena idea, un negocio, pues. Los dineros siempre venían del gobierno, del ministerio, de la gobernación o de la alcaldía. Sueños que salían de mujeres y hombres que gritaban sus delirios mientras saboreaban su cafecito, su cerveza o su botella de buen güisqui. Por esos años también llegó de Portugal una joven medio familiar de los dueños de la panadería. La chica, de no más de 20 años, apenas balbuceaba el español. Comenzó de ayudante en la caja, en el mostrador y hasta en la limpieza. Vivía en una pieza y apenas si hacía una comida al día, ahorrando todo lo que podía mientras también tenía su sueño: montar su propia panadería. Pasaban los días, las semanas, los meses y varios años, y el conglomerado de soñadores aumentaba, mientras una que otra vez, se reunían para celebrar el cierre de un negocio o para decidir la apertura de otro, o para cambiar de ramo. Con los años esos soñadores, algunos de los cuales lograron alcanzar sus metas, los veía de repente frente a locales comerciales disfrutando de un cigarrillo mientras exhibían sus nuevos modelos de celulares, cada día más pequeños y que desplazaban a los llamados “ladrillos”. Después, en no más de dos o tres años, los veía bajar la Santamaría mientras colocaban “Se traspasa este local” o simplemente lo abandonaban. Mientras esto ocurría, la chica que vino de Portugal ya era encargada de la caja y hablaba un muy buen español, con sus giros guayaneses y además, hasta se había casado con un paisano. Los años pasaron y a la panadería dejaron de llegar esos soñadores quienes dejaron en ese sitio, sueños, alegrías y muchas desilusiones. Pero la joven, ya toda una señora, ahorró lo suficiente y pudo invertir comprando un local e instalando su propia panadería. Han pasado más de 10 años y la panadería aún sigue vigente mientras su dueña, en su diaria faena, abre las puertas de su negocio desde las 6 de la mañana hasta pasadas las 11 de la noche, de lunes a domingo. Nunca la he visto alardear de tener bienes de fortuna ni de jactarse por lo que ha logrado, ni mucho menos de ser amiga de este político o de aquel ministro. Por el contrario, sigue la dinámica del diario trabajo, constante, que da seguridad y otorga satisfacción en quien se sabe consciente de tener un bien logrado por su propio esfuerzo. (*) camilodeasis@hotmail.com / twitter@camilodeasis

viernes, abril 27, 2012

Gustavo Díaz Solís: ese amoroso e inmenso mar

Transitaba por el pasillo de la Escuela de Letras de la Universidad Central de Venezuela con su erguida y estilizada figura. Iniciaban los años ‘70s. De modales caballerescos y palabra solemne. A la vez cercano, a la vez distante. Parsimonioso. Su mirada siempre era una luz entre sus ojos. Melancólica y a la vez escrutadora. Su silente andar al entrar al aula de clases o al salir de su oficina, en la dirección de la Escuela, siempre dejaba un aire de majestad en la figura de un verdadero maestro dedicado a la pedagogía de la palabra. Hoy vienen a mi memoria los días cuando la Escuela ardía en discursos, encuentros, discusiones, postulados, manifiestos. Todavía estaba viva la llama de la Renovación en la Escuela donde se cuestionaba la esencia de la literatura y su sentido ético y estético. Díaz Solís fue encargado de dirigir la Escuela (1974-76) en esos tiempos tan convulsionados y a la vez, ardorosos y plenos de creación. Tuve el privilegio de asistir a sus clases de literatura inglesa y norteamericana, y además, cuando me entregó el título de licenciado en letras, siendo Secretario de la universidad. Su obra está, sin embargo, plenamente vinculada al mar (nació en Güiria, en 1920) ese mar oriental donde la vida transcurre en la playa esperando y despidiendo al sol y su sombra. De su amplia y trabajada obra cuentística (Premio Nacional de Literatura, 1995) que inició en los años ‘40s cuando apenas superaba los 20 años, El niño y el mar presenta, a nuestro criterio, uno de los aportes más trascendentes a la renovación de la narrativa venezolana. No es tanto la sencilla historia de un niño pescador de cangrejos quien, con utensilios simples de pesca –apenas una lata y un guaral anudado a un palo- preparan la acción para ir a pescar cangrejos a la orilla del mar. Es que el mar es un cuerpo vivo que poco a poco acerca su espuma hasta cercar al niño. Y es el encuentro con un robusto cangrejo lo que alerta al niño frente a la crecida del mar. El cuento posee un tono poético que se percibe en el tratamiento amoroso de los detalles y en la límpida palabra que abraza y teje su dorada luz. La historia se potencia en la palabra trabajada y presentada en escenas que permiten –como secuencias de tomas de una cámara cinematográfica- la ubicación de planos donde se aprecia al niño, inicialmente en primer plano y un tanto seguido, los promontorios de arenisca y más allá, al fondo, el cuerpo marino que se hace inmenso y se confunde con el azul del cielo. El tiempo del cuento a la vez presenta un manejo de cámara que se mueve de izquierda a derecha, lentamente, y detalla la historia que aproxima un desenlace y a la vez, otorga carácter de actantes a ciertos elementos: las alpargatas que el niño graciosamente se quita cuando llega a la playa, mientras orina y el sol destella su brillo en la arena, los utensilios que cuelgan en la espalda del niño, el cangrejo con su macana que se agiganta en la sorpresa del pescador… y el mar, ese cuerpo marino que se hace sujeto y es presencia obligada en la historia del cuento. Por su parte, el niño es arrastrado por la acción misma hasta encuadrarse al paisaje y ser otro personaje más en la serie de actantes que se adhieren a la historia. Sorprende la técnica empleada por Díaz Solís para tratar una historia tan aparentemente trivial. Historia que vemos todos los días de la vida en miles de niños que buscan su sustento en las playas del oriente venezolano. Pero el niño, el cangrejo y el mar presentes en esta historia trascienden la cotidianidad y se instalan en la memoria cultural para decirnos que hay costumbres, olores, colores, gestos de una misma mirada que se cuela por ese ojo escrutador de la cotidianidad que es Gustavo Díaz Solís. (*) camilodeasis@hotmail.com / twitter@camilodeasis

viernes, abril 20, 2012

Sapear

“Chávez es lo más parecido a Dios que existe” Ismael García.
En una de las principales empresas del sector lácteo de Barquisimeto entró a trabajar una ingeniero eléctrico, egresada de la Universidad Politécnica. Estando en su período de prueba es llamada por el presidente de la empresa quien, luego de mostrarle una página que a su vez le envía a él una joven ingeniera química, de esa misma universidad, le indica a la joven contratada que debe prescindir de sus servicios porque ella aparece en una fotografía con un diputado opositor. Le dice que su desempeño es excelente pero por razones de seguridad la empresa no puede arriesgarse. Ella riposta indicando que su formación académica y su ética están por encima de razones políticas. Pero el presidente de la empresa le responde que no pueden mantener en la empresa a opositores ni sospechosos de ser contrarios al régimen. Esto fue comentado a mi esposa por su ex alumna quien fue delatada por una compañera universitaria, por el sólo hecho de salir en una fotografía con un diputado contrario al régimen. La joven fue despedida y debió quedarse sin su trabajo y sin percibir el sueldo para mantenerse, ella y sus padres. Por otra parte, en una conversación que sostuve con un apreciado amigo, -para proteger su nombre llamaré C.- quien trabaja en PDVSA, me indica que la infame “lista Tascón” se usa de manera constante y se aplica a “absolutamente todos los de nuevo ingreso” en la industria petrolera. Para eso existe toda una serie de pasos que se deben cumplir. Cuando uno de los entrevistadores obvia la lista, en la secuencia y jerarquía supervisora quien continúe debe revisar nombres, para luego enviarlos a otras dependencias donde volverán a someter a control los nombres y números de cédulas de identidad para cerciorarse que no estén entre las millones de firmas que registra la infame lista. Él, junto con otros más, está muy cerca de ese nefasto proceso. Cuando por alguna razón no aplica la lista, de las siguientes unidades le llaman la atención y de seguir obviando su aplicación, puede ser sustituido o despedido. –Es un sistema de control y seguimiento muy estricto y riguroso, Juan, me dice, no sin bajar el rostro y darme a entender que parte de su trabajo en PDVSA es inmoral y detestable. –Pero si no lo hacemos nos botan. –Nos tienen vigilados a todos. Es su argumentación y justificación. Estas dos historias que comento son parte de las cientos de miles que a diario suceden en las empresas e instituciones del Estado venezolano. Lo que evidencia la paulatina aplicación de un sistema de vigilancia de unos sobre otros. Gradualmente el actual gobierno del Estado ha ido implantando un sistema de seguridad donde todos vamos a estar “vigilados por nosotros mismos” Las razones para este brutal sistema de vigilancia, control y seguimiento de los ciudadanos son múltiples. Van desde el aseguramiento de un puesto de trabajo (-la mayoría) hasta por razones políticas, sociales y por compadrazgo y narcotráfico. Prueba de ello es la putrefacta y ruin historia recientemente narrada por un militar de nuestra Fuerza Armada, quien, después de ser un flamante integrante del Tribunal Supremo de Justicia, indica a una periodista en un video, que sus actuaciones estaban guiadas por otros, a quienes debía obedecer pues de lo contrario, su estabilidad laboral y hasta su vida estarían en peligro. Como se aprecia, las oprobiosas y obscenas “listas negras”, como las que en su momento elaboró el fallecido diputado Luis Tascón –por indicaciones a su vez, de otra jerarquía mayor, el propio presidente de la República, quien lo hizo por escrito, el 30-01-2004- de aquella operación “Maisanta” coordinada por el hoy diputado opositor, Ismael García, son pruebas más que suficientes para indicar que estamos bajo un Estado policial-militar. No es tanto el que una persona “sapee” a otra para obtener indulgencias y favores de otro. Es la detestable y morbosa “sensación” de sentirnos importantes y protegidos por el Poder aún y a costa de la seguridad y la vida de otros. (*) camilodeasis@hotmail.com / twitter@camilodeasis

viernes, abril 13, 2012

Riqueza




“La pelota es redonda… y viene en caja cuadrada” Expresión beisbolera cubana.


Siempre escuché decir a mis padres que la mayor riqueza que un hombre puede obtener es de naturaleza inmaterial. Y eso estaba dirigido a los valores que se obtenían en familia y se formalizaban en la escuela. –La plata, decía mi padre –refiriéndose al dinero- es importante para tener comida y techo. –Y para que compreís el Panorama, le ripostaba mi madre. Mi padre siempre vivió con un periódico o un libro entre sus manos. Era quien nos daba las primeras noticias de los sucesos o nos contaba historias extraordinarias en las miles de lecturas que hizo en sus casi 96 años de vida.
La riqueza de nuestra familia siempre fue de naturaleza intangible, aunque nunca nos faltó el pan en la mesa. Ha sido el de una familia tradicional venezolana contestataria, politizada y rica en valores y tradiciones.
Digo esto porque me resulta insólito leer en un diario deportivo de circulación nacional que, entre otra serie de afirmaciones que el beisbolista Oswaldo (Ozzie) Guillén ofreció a los medios de comunicación mundiales, está esta triste y lamentable frase, supuestamente burlándose de las personas pobres: “-Prefiero ser bruto con dinero, que inteligente pelando”
Quizá esta expresión explique la situación tan terriblemente incómoda en la que se encuentra actualmente al afirmar que admira al dictador cubano Fidel Castro, y que le costó 5 días de suspensión de juegos como mánager de su equipo (-100 mil dólares diarios). Aunque se disculpó posteriormente (¿Para que no lo boten?) y alargó su metida de “gamba” aún más, cuando dijo que no aprobaba lo que estaba haciendo el presidente venezolano Hugo Chávez Frías. Y esto porque, políticamente, le costó la anivadversión de la fanaticada que es simpatizante del oficialismo chavista.
Tal vez esa segunda aclaratoria la hizo para ganarse el público opositor al presidente en Venezuela. Lo cierto de todo es que queda en evidencia la terrible enfermedad nacional que día a día se riega como epidemia, y es la tendencia a vincular a las personas con riqueza material –dinero- como personas necesariamente inteligentes y poderosas, mientras aquellas que apenas pueden sobrevivir económicamente y están, como dice Guillén, -pelando, no tienen nada, salvo educación.
Da lástima y pena ajena que personas como este deportista venezolano anden por la vida afirmando antivalores, como esta otra frase: “-Después de cada partido, bebo hasta irme borracho a la cama”
Dolorosamente esta imagen de un tipo de venezolano que anda por la vida como “burro enzapatao” (-con el perdón al inteligente asno) es el ideal de muchos. Y lo vemos, no tanto en el deporte como en la escena política. Dirigentes de partidos, de gremios, de sindicatos, de asociaciones, quienes de la noche a la mañana , y de simples personas casi anónimas, saltan a la pantalla del protagonismo nacional, transformándose en orientadores de la sociedad mientras que paralelamente se les conoce fortunas materiales inmensas sin tener base de trabajo conocida y mucho menos preparación educativa formal.
Este desprecio por el saber, por el conocimiento y por la formación académica se ha generalizado de tal manera en Venezuela que está haciendo creer a muchos, que tener una formación familiar en valores y una educación formal son cosas pasadas, viejas e innecesarias.
La picardía, la astucia, la viveza y la sola fuerza física (-bruta) son mejores, más accesibles y se obtienen en poco tiempo y poseen menor peso en la consciencia para sobrevivir.
Esto último parece privar en la mente de este grupo de venezolanos que intenta imponerse sobre la tradición nacional que siempre ha visto en los valores de la familia y el esfuerzo y sacrificio del estudio y del trabajo dignos, las metas que todo ciudadano anhela y busca.
Después de todo, Ozzie hubiera podido mantener su afirmación, y decir, como dijo Yogi Berra: “La mitad de las mentiras que dicen de mí no son verdad”. Así pasaría a la historia como persona que fue consecuente con sus “principios”…aunque le costara su trabajo.
(*) camilodeasis@hotmail.com / twitter@camilodeasis

viernes, marzo 30, 2012

Criminalidad



Por la época decembrina, hace ya algunos años, escuché una conversación entre una señora de servicio doméstico y una amiga. Hablaban de celebrar los días navideños. En un momento de la conversación la señora se quedó en silencio por breves momentos, luego agregó: -En la cuadra del barrio donde vivo la gente no va a celebrar la navidad porque en cada casa hay duelo. A quien no le mataron a un hijo, le mataron al marido o al sobrino o le violaron a la hija. En todas las casas hay luto y mucho dolor. Mi amiga hizo un gesto de asombro y enseguida cambió de conversación y le pidió que terminara el almuerzo.
La señora vivía en el barrio Brisas del Sur, en San Félix. Terminaban los angustiosos años ’90 y un nuevo siglo asomaba su rostro de incertidumbre. De ese tiempo a la actualidad han pasado poco más de 12 años, y la sociedad venezolana ha mostrado el lado más ruinoso y criminal de su alma.
La maldad del venezolano no parece tener límites y cada vez tiene más rasgos de sadismo e impunidad. Y esto es posible porque el criminal percibe que en la estructura del Estado los sistemas encargados de controlar la criminalidad son laxos y en la práctica no castigan al culpable.
Por ello pareciera una contradicción ver cómo en los medios de comunicación aparecen personas, quienes representan a Ong´s defendiendo, por ejemplo, los derechos humanos de los presos en las cárceles.
Ciertamente que como seres humanos que al fin y al cabo lo son, no es justo que cumplan sus penas en sitios antihumanos. Pero por qué no se anteponen a esos registros visuales la presencia de quienes padecen la tragedia de un familiar, de un amigo, de una cercana persona que ha sido asesinada o violada o secuestrada. Por qué no mostrar y darle primacía y mayor protagonismo a esos seres humanos a quienes les fueron arrebatados los cientos de miles de venezolanos asesinados o que están secuestrados.
Responsablemente afirmo que un violador de menores de edad o quien haya asesinado con premeditación, ventaja, alevosía y sadismo a una anciana, o que haya secuestrado, violado y mutilado a un ser humano, pueda ser regenerado por el sistema judicial y educativo venezolano. Eso es sencillamente un imposible. En esos casos como en otros, todos horrendos, se debe condenar a la persona a cadena perpetua y trabajos forzados.
Creo que se debe atender, tanto material como psicológicamente a los miles de anónimos venezolanos que sufren y quedaron mutilados o minusválidos por las balas o las secuelas espirituales por el drama de la violencia.
Sugiero que quienes en la actualidad permanecen en las cárceles y deben cumplir su sentencia, el gobierno del Estado los clasifique según el tipo de crimen cometido. Porque no es igual quien ha arrebatado una cartera y robado por hambre o usado sustancias psicotrópicas, a quien ha violado a un menor de edad o ha cometido un secuestro o ha cometido un hecho de corrupción.
El Estado venezolano debe diseñar un plan de trabajo “obligatorio y estricto” que permita el uso de la fuerza bruta de esos penados. Utilizar esos seres, por ejemplo, en la construcción y reparación de carreteras, en la instalación de vías ferroviarias, en la limpieza de calles y avenidas. En la limpieza de cañerías, en el desarrollo de campos agrícolas, en la construcción de viviendas, entre cientos de áreas donde los penados pueden desempeñarse y el Estado contar con mano de obra que no tiene por qué cancelar nada, salvo garantizarle sus derechos humanos, su alimentación y su salud.
En el pasado otras sociedades se desarrollaron a partir del uso de la mano de obra de estos condenados a prisión. Por el contrario, mientras se continúe manteniendo a estos seres en hacinamiento constante, sin planes de asistencia penitenciaria, será cada día más difícil la recuperación y reinserción plena de ellos como ciudadanos virtuosos y respetuosos de las leyes.
(*) camilodeasis@hotmail.com.ve / twitter@camilodeasis